23 Mayo 2008
Recientemente tuvo lugar en Buenos Aires la “III Conferencia Internacional sobre Soja Responsable”, cuyo lema giró en torno a la obtención de alimentos y combustibles de esa oleaginosa para un mundo mejor y sustentable.
En diálogo con LA GACETA Rural, Julieta Migliavacca, de la empresa Viluco SA, del Grupo Lucci, sostuvo que el encuentro organizado por la Asociación Internacional de Soja Responsable (RTRS), tuvo por objetivo construir un proceso global y participativo que promueva la producción de soja en forma económicamente viable, ambientalmente sustentable y socialmente equitativa.
Hace dos años que se realizan talleres técnicos en los que participan grupos de expertos y partes interesadas, denominados “Grupo de Desarrollo”, y en los que se trabaja para definir las bases preliminares de los principales puntos de impacto de la producción de la soja.
En estos grupos se busca establecer los principios de producción estandarizada responsable de soja de RTRS.
En este sentido, Migliavacca sostuvo que la RTRS se constituyó en noviembre de 2006 en una sociedad civil bajo la legislación Suiza, con la membrecía abierta hacia todos aquellos sectores y partes interesadas interesadas en promover los objetivos del foro. En los próximos meses, la RTRS tiene programado establecer, sobre la base de los principios señalados, el proceso de desarrollo de criterios a los fines de consensuar y redactar los criterios que se apliquen para una producción, procesamiento y comercio responsable de soja en forma global.
En RTRS se reciben sugerencias por parte de sus miembros y/u otros sectores interesados, que incluye las propuestas en cuanto a expertos y especialistas clave para asegurar que el proceso de elaboración de estos criterios cuente con los mejores niveles de experiencia técnica y científica, en el trabajo del Grupo de Desarrollo de Criterios.
Objetivos
La soja es una de las industrias de mayor crecimiento en América del Sur, afirmó Migliavacca. Mientras su producción es una de las mayores fuentes de ingreso y genera desarrollo y empleo en varios países de la región, el cultivo extensivo y la expansión de las fronteras agrícolas también producen altos costos sociales y ambientales. Entre ellos, citó la deforestación, la contaminación del agua y la erosión del suelo.
Basado en las actuales tendencias, la industria de la soja está previsto que continúe su ritmo de crecimiento. Sin embargo, resulta crítico que esta expansión sea realizada en un marco sustentable. Para asegurar este proceso, apuntó la experta, resulta clave desarrollar una definición mundial sobre la producción sustentable de la soja.
También resaltó la importancia de la implementación de mejores prácticas de manejo, acordes con esta definición, y que tengan en cuenta aspectos ecológicos, sociales y económicos.
El Foro global sobre Soja Responsable persigue los siguientes objetivos, según lo explicó Migliavacca, durante el diálogo con nuestro diario:
•alcanzar un consenso entre actores clave vinculados a la industria de la soja.
•Actuar como un foro para desarrollar y promover criterios para la producción económicamente viable, socialmente equitativa y ambientalmente sustentable de soja.
•Promover y replicar proyectos piloto de soja sustentable.
•Actuar como un foro internacionalmente reconocido para el monitoreo y seguimiento de la producción de soja en términos de sustentabilidad.
•Convocar a diversos sectores interesados a participar en el proceso del foro y organizar conferenciasen forma periódica.
Normas
La RTRS busca definir una norma para certificar la producción de soja de manera responsable, de manera que esa soja tenga un valor diferenciado en los mercados internacionales.
Según precisó la especialista, desde la RTRS se está trabajando con los comités de GlobalGap, que les brindan soporte para las metodologías de implementación y para sus certificaciones, así como también con organizaciones ambientalistas internacionales WWF (World Wildlife Found) y nacionales como Fundapaz.
“Actualmente el documento se encuentra disponible en la página web de la RTRS para consulta pública, por lo que es importante que todos los involucrados en la cadena de valor de la soja opinen”, concluyó la ingeniera Migliavacca. El plazo es hasta el viernes 30 del corriente mes.
En diálogo con LA GACETA Rural, Julieta Migliavacca, de la empresa Viluco SA, del Grupo Lucci, sostuvo que el encuentro organizado por la Asociación Internacional de Soja Responsable (RTRS), tuvo por objetivo construir un proceso global y participativo que promueva la producción de soja en forma económicamente viable, ambientalmente sustentable y socialmente equitativa.
Hace dos años que se realizan talleres técnicos en los que participan grupos de expertos y partes interesadas, denominados “Grupo de Desarrollo”, y en los que se trabaja para definir las bases preliminares de los principales puntos de impacto de la producción de la soja.
En estos grupos se busca establecer los principios de producción estandarizada responsable de soja de RTRS.
En este sentido, Migliavacca sostuvo que la RTRS se constituyó en noviembre de 2006 en una sociedad civil bajo la legislación Suiza, con la membrecía abierta hacia todos aquellos sectores y partes interesadas interesadas en promover los objetivos del foro. En los próximos meses, la RTRS tiene programado establecer, sobre la base de los principios señalados, el proceso de desarrollo de criterios a los fines de consensuar y redactar los criterios que se apliquen para una producción, procesamiento y comercio responsable de soja en forma global.
En RTRS se reciben sugerencias por parte de sus miembros y/u otros sectores interesados, que incluye las propuestas en cuanto a expertos y especialistas clave para asegurar que el proceso de elaboración de estos criterios cuente con los mejores niveles de experiencia técnica y científica, en el trabajo del Grupo de Desarrollo de Criterios.
Objetivos
La soja es una de las industrias de mayor crecimiento en América del Sur, afirmó Migliavacca. Mientras su producción es una de las mayores fuentes de ingreso y genera desarrollo y empleo en varios países de la región, el cultivo extensivo y la expansión de las fronteras agrícolas también producen altos costos sociales y ambientales. Entre ellos, citó la deforestación, la contaminación del agua y la erosión del suelo.
Basado en las actuales tendencias, la industria de la soja está previsto que continúe su ritmo de crecimiento. Sin embargo, resulta crítico que esta expansión sea realizada en un marco sustentable. Para asegurar este proceso, apuntó la experta, resulta clave desarrollar una definición mundial sobre la producción sustentable de la soja.
También resaltó la importancia de la implementación de mejores prácticas de manejo, acordes con esta definición, y que tengan en cuenta aspectos ecológicos, sociales y económicos.
El Foro global sobre Soja Responsable persigue los siguientes objetivos, según lo explicó Migliavacca, durante el diálogo con nuestro diario:
•alcanzar un consenso entre actores clave vinculados a la industria de la soja.
•Actuar como un foro para desarrollar y promover criterios para la producción económicamente viable, socialmente equitativa y ambientalmente sustentable de soja.
•Promover y replicar proyectos piloto de soja sustentable.
•Actuar como un foro internacionalmente reconocido para el monitoreo y seguimiento de la producción de soja en términos de sustentabilidad.
•Convocar a diversos sectores interesados a participar en el proceso del foro y organizar conferenciasen forma periódica.
Normas
La RTRS busca definir una norma para certificar la producción de soja de manera responsable, de manera que esa soja tenga un valor diferenciado en los mercados internacionales.
Según precisó la especialista, desde la RTRS se está trabajando con los comités de GlobalGap, que les brindan soporte para las metodologías de implementación y para sus certificaciones, así como también con organizaciones ambientalistas internacionales WWF (World Wildlife Found) y nacionales como Fundapaz.
“Actualmente el documento se encuentra disponible en la página web de la RTRS para consulta pública, por lo que es importante que todos los involucrados en la cadena de valor de la soja opinen”, concluyó la ingeniera Migliavacca. El plazo es hasta el viernes 30 del corriente mes.















