06 Junio 2008
Los ciclos biológicos de los cultivos no esperan la solución definitiva del conflicto campo-Gobierno
El sistema actual de retenciones móviles implementado Poder Ejecutivo Gobierno nacional -que generó el conflicto que ya lleva 85 días- distorsiona la actividad económica y termina perjudicando a todos los argentinos. Mientras el Ejecutivo sigue perdiendo credibilidad política, los agricultores ven decrecer el valor de sus bienes y se reducen sus posibilidades de crecimiento. Por Gustavo Frías Silva - Redacción LA GACETA.
PARO PROLONGADO. Los productores agrícolas de todo el país insisten con su posición contraria a las retenciones móviles dispuestas por el Gobierno.
Los 85 días de conflicto que llevan adelante el Gobierno nacional y el sector productivo no tiene ningún parangón con la historia argentina. Debe entenderse que esta disputa solo lleva a perder a todo el país, ya que el desgaste lo sufren todos los habitantes. El PEN pierde crédito político y los productores pierden tiempo, plata y posibilidades de crecimiento. No hay dudas de que faltan actos de grandeza para poder solucionar este tema, que ya tiene hastiada a toda la población.El único comentario que se escucha en todos lados son las idas y venidas de este conflicto, si el productor tiene la razón y debe seguir adelante con su lucha, o si el Estado debe pelear por lo que menos tienen y, por ende, no debe aflojar el brazo.
Este tipo de frases se las escucha permanentemente y el tiempo pasa y nada se soluciona.
La presidenta de la Nación argumenta que el fenómeno de la sojización afecta el equilibrio económico del país y, por lo tanto, las retenciones a esta actividad sólo procurarán nuevamente el equilibrio.
Además, afirma que la soja compite con el trigo, ya que la soja - con los rindes obtenidos y los precios internacionales de gran nivel- otorga mejores condiciones económicas para hacer este cultivo oleaginoso, y no el cereal para la fabricación de la harina que consumimos los argentinos.
El campo afirma todo lo contrario: no dudan de que ellos tienen la razón, y así opina este columnista, ya que a la soja y al trigo se los cultiva en diferentes épocas del año y, por lo tanto, no existe tal competencia.
No hay dudas de que los argumentos son otros, seguramente recaudatorios y fiscales, ya que el gasto público debe ser cubierto con el dinero que producen algunos sectores exitosos. Esta lucha entre el Gobierno y el campo -que se produce en muchos frentes-, continuará si las partes no se ponen de acuerdo de una vez por todas.
Deben entender los protagonistas de este conflicto, y sobre todo el Gobierno, que la actividad agropecuaria está regida, preferentemente, por reglas de la naturaleza, por lo que deben respetarse los ciclos biológicos de cualquier actividad, para llevar al éxito la cosecha, y de esa manera a un buen resultado económico. El éxito de una cosecha, de una producción buena en kilos de carne por hectárea, o un rendimiento excelente de litros de leche por día en un establecimiento, están permanentemente vinculados a que se cumplan, como corresponde, diferentes parámetros técnicos y biológicos. La siembra de trigo en la provincia de Tucumán está finalizada y las plántulas ya se encuentran emergidas en muchos lotes sembrados en tiempo y forma. Los resultados de la campaña están complicados si el clima, las plagas y las enfermedades no ayudan, ya que en muchos de estos campos sólo se sembró semilla en suelos que únicamente cuentan con humedad y nada más. No se aplicó tecnología, ya que el productor solo se limitó a cubrir sus suelos con un cultivo invernal.
Si las condiciones se dan, todo bien, sino, por lo menos se gastó poco y cumplimos el objetivo de cubrir los suelos, afirmaron muchos productores. Que muchos agricultores afirmen esto y que hayan sembrado de esa manera, no puede suceder nuevamente.
Para ello debe existir previsibilidad en el mundo agropecuario, para que de esa manera se logren realizar en el campo las inversiones necesarias para llevar adelante, como corresponde, un cultivo, y cumplir con su ciclo de cultivo, con la protección química y los nutrientes necesarios.
Así, por lo menos, los resultados de la cosecha que se obtengan pueden ser por lo menos lo esperado, y no ponerse en las manos de Díos y de la naturaleza para que ella haga bien los deberes.
La razón
La intransigencia en este conflicto entre el campo y el Estado nacional sólo llevará a mayores enfrentamientos, que esperamos no tener que lamentar.
Los años negros de violencia en el país ya creíamos pasados, pero esta disputa puede empeorar si no se usa como herramienta la razón, buscando un diálogo que convenzan a los enfrentados.
El país agropecuario espera para ponerse manos a la obra para trabajar. Los cultivos, que deben cumplir con las reglas de la naturaleza, tienen poco tiempo para cumplir su ciclo biológico y llegar a resultados exitosos en sus cosechas.
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