06 Junio 2008
El Colegio de Ingenieros Agrónomos y Zootecnistas de Tucumán (CIAZT) reveló su preocupación por los acontecimientos relacionados con el conflicto entre el Gobierno nacional y el campo argentino. “Sería de fácil solución si el Ejecutivo nacional se lo propusiera. Bastaría sólo con la reanudación de las negociaciones, ya que el agro siempre estuvo dispuesto al diálogo, pero el que siempre tuvo excusas para suspenderlo fue el Gobierno”, remarcó el presidente de la institución, ingeniero Ramiro Ponssa.
Al fijar su posición en esta crisis, el titular del CIAZT remarcó que el impuesto referido a las retenciones móviles sobre las exportaciones no está entendido por parte de los funcionarios. “Parece irracional; en otros países se estimula las exportaciones de diversas maneras , a través de subsidios, reintegros y otros sistemas”, apuntó.
“Además, si analizamos la historia de este impuesto que comienza hace seis años, se aplica por primera vez sobre las ventas de soja y de girasol eran del 13,5%; pero un mes después fue elevado el canon al 23,5%”, puntualizó Ponssa. “Las excusas para ese aumento eran el desastroso estado de la economía argentina de ese momento y para poder atender con esa recaudación extra a los sectores sociales más vulnerables del país”, agregó.
Ponssa añade al relato que en enero de 2007el arancel sufrió otra modificación y se lo llevó al 27,5%. Esta vez, en el caso de la soja, se adujo la creación de un fondo de compensaciones para mantener accesibles los precios de alimentos. En noviembre de 2007 el canon llega a un techo del 35%, pero esta vez sin ninguna explicación, y se desemboca en marzo de este año, con las retenciones móviles que, según el precio internacional, las ubicó en ese momento alrededor del 45%.
“El Gobierno parece que no saber que administrar el país es consensuar y quiere imponer su conveniencia. Esta postura no convence a nadie en la Argentina, donde pareciera que el pueblo está condenado a ser pobre (no sus dirigentes políticos), ya que la riqueza que proviene del trabajo es vista con desconfianza mientras que la dádiva les regocija“, apuntó Ponssa.
Finalmente, el dirigente remarcó que mientras la Argentina pierde mercados internacionales, los países limítrofes los ganan. “El 20% de los campos uruguayos pertenecen a argentinos, ya que las ventas en ese país son sin retenciones y las exportaciones ganaderas se cobran en dólares”, indicó.
Al fijar su posición en esta crisis, el titular del CIAZT remarcó que el impuesto referido a las retenciones móviles sobre las exportaciones no está entendido por parte de los funcionarios. “Parece irracional; en otros países se estimula las exportaciones de diversas maneras , a través de subsidios, reintegros y otros sistemas”, apuntó.
“Además, si analizamos la historia de este impuesto que comienza hace seis años, se aplica por primera vez sobre las ventas de soja y de girasol eran del 13,5%; pero un mes después fue elevado el canon al 23,5%”, puntualizó Ponssa. “Las excusas para ese aumento eran el desastroso estado de la economía argentina de ese momento y para poder atender con esa recaudación extra a los sectores sociales más vulnerables del país”, agregó.
Ponssa añade al relato que en enero de 2007el arancel sufrió otra modificación y se lo llevó al 27,5%. Esta vez, en el caso de la soja, se adujo la creación de un fondo de compensaciones para mantener accesibles los precios de alimentos. En noviembre de 2007 el canon llega a un techo del 35%, pero esta vez sin ninguna explicación, y se desemboca en marzo de este año, con las retenciones móviles que, según el precio internacional, las ubicó en ese momento alrededor del 45%.
“El Gobierno parece que no saber que administrar el país es consensuar y quiere imponer su conveniencia. Esta postura no convence a nadie en la Argentina, donde pareciera que el pueblo está condenado a ser pobre (no sus dirigentes políticos), ya que la riqueza que proviene del trabajo es vista con desconfianza mientras que la dádiva les regocija“, apuntó Ponssa.
Finalmente, el dirigente remarcó que mientras la Argentina pierde mercados internacionales, los países limítrofes los ganan. “El 20% de los campos uruguayos pertenecen a argentinos, ya que las ventas en ese país son sin retenciones y las exportaciones ganaderas se cobran en dólares”, indicó.
Lo más popular














