El tiempo pasa, el conflicto sigue y deben tomarse decisiones de arriendo para seguir produciendo

En todos los sectores productivos de la región y del país reina la incertidumbre respecto de lo que deparará el futuro, en cuanto a las inversiones para llegar a las cosechas con rentabilidad y reglas de juego claras. Los citricultores tucumanos tienen casi parada su actividad por la falta de combustible. El sector azucarero sufre por igual contratiempo. La zafra no avanza. Por Gustavo Frías Silva - Sección Rural.

20 Junio 2008
Pasa el tiempo y el conflicto entre el agro y el Gobierno no registra en el horizonte ningún tipo de solución. Son más de 100 los días de una situación que se ahonda ante la intransigencia de los involucrados.
El Poder Ejecutivo con su necesidad imperiosa de fondos no resigna sus pretenciones de dejar firme las retenciones en la soja, que a la fecha superan el 45%. En tanto, los productores no quieren vender y entregar su producto ya almacenado, por que los valores no le dan previsibilidad para el futuro de una próxima campaña de granos gruesos.
El tiempo pasa y los ciclos biologicos de los cultivos avanzan inexorables, lo que suma inconvenientes en todo el ámbito agroproductivo nacional.
Los productores citrícolas viven en la incertidumbre, ya que los empaques y las fábricas trabajan poco o pararon sus procesos. Faltan insumos imprescindibles como el gasoil para mover todo el aparato de cosecha, y otros igual e relevantes para las labores de empaque.
En lo referido a la actividad azucarera, el sector se enfrenta a inconvenientes similares. La preocupación es avanzar en la zafra y no saber que pasará cuando se generalice, ya que habrá que mover un gran volumen de caña y luego procesarla.
También el clima pone nervioso a los productores. El temor es que lluvias o heladas sumen más perjuicios a los derivados del parate del campo por el conflicto.
El tiempo pasa y el trigo entró ya en una etapa de elongación en aquellas siembras realizadas a tiempo. Hay que empezar a cuidarlo para llegar a cosecha, pero no hay dudas que por lo que sucede, los productores poco harán para mejorar o mantener su estado sanitario y fenologíco.
La incertidumbre en general es grande y la próxima campaña gruesa esta a escasos tres meses para comenzar con labores de barbecho, con el fin de preparar los suelos para la soja, e incluso para sembrar en forma temprana en los campos tucumanos que disponen de riego.
La sensación de no saber qué hacer es el común denominador entre productores que necesitan de tierras para alquilar y avanzar con las futuras siembras.
Muchos sojeros, en especial los que tienen cierta "espalda financiera", cerraron contratos y hasta pagaron anticipadamentelos arriendos para sembrar durante la campaña que se inicia dentro de pocos meses.
Otros pequeños y medianos agricultores seguramente tienen que planificar su futuro y evaluar que es lo que quedan de tierras más productivas y no situadas en lugares remotos y marginales, para llegar a buen puerto con el cultivo la soja.
Se calcula que en el país el porcentaje de los sistemas de arriendo y aparcería superan el 40% y en la región y en la provincia los valores son cercanos a este porcentaje.
Si se busca el por qué de esta incertidumbre, no todo apunta solo al arrendamiento que se está tomando en la región a valores que oscilan entre U$S 130 y U$S 190 la hectárea, según la zona y las características agroecológicas que posea el terreno. También apunta a otros parámetros que no se los maneja, como las condiciones climáticas que rigen durante el cultivo, y los precios del producto que se obtendrán al venderse.
Otros items, como labores, semilla, fertilizantes, insecticidas, fungicidas y herbicidas son calculados antes de la siembra, pero su constante incremento, como ocurrió este año y en campañas anteriores, trastocan las previsiones.
Finalmente, se puede decir que los números que no se conocen y que se encuentran muchas veces vinculados con los parametros no manejados es lo que realmente se va a cosechar al final del ciclo del cultivo y es a lo que el productor, año tras años o cosecha tras cocecha, debe enfrentar con todos los riesgos propios de la acticidad.
Hoy el productor pelea por algo que le parece justo e insiste en que los precios finales no le dan seguridad de seguir en el circulo productivo. En cambio, el Estado nacional recibe un gran porcentaje de "la torta" sin arriesgar absolutamente nada.
El tiempo pasa y deben tomarse decisiones de arriendo rapidamente. Los números actuales de los productores medianos y chicos no cierran. Muchos pierden plata con los promedios históricos que se logran en la región.
Bajo estas circuntancias, los beneficiados son los que menores gastos de producción tienen por hectárea. Es decir, los grandes productores y los pools que manejan otros costos por los enormes volúmenes de compras de insumos que realizan.
Es indudable que se debe analizar más profundamente las regiones para no perjudicar con altas retenciones a sectores productivos menos competitivos.

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