"Sojización" es un término que se puso de moda, pero que generalmente se utiliza muy mal

La pulseada entre el campo y el Gobierno nacional por las retenciones móviles no tiene ganadores ni vencidos, ya que la discusión pasa por generar una política agropecuaria confiable en el tiempo y no un mero esquema productivo. Por Gustavo Frías Silva - Sección Rural.

UN CULTIVO DEMONIZADO. La soja no puede plantarse en cualquier lugar. La calidad de la tierra y los factores climáticos condicionan su extensión. UN CULTIVO DEMONIZADO. La soja no puede plantarse en cualquier lugar. La calidad de la tierra y los factores climáticos condicionan su extensión.
18 Julio 2008
El cultivo de la soja no puede ganarle más terreno a las producciones tradicionales, como la caña de azúcar, el citrus, la papa, los arándanos y la palta.
El país, y por supuesto Tucumán, siguen padeciendo los inconvenientes que genera el conflicto Gobierno nacional-campo, más allá de los resultados de la votación en la Cámara de Senadores nacionales.
Hablar de que si los productores perdieron la pulseada y que sigan en un plan de lucha -que consideran necesario y justo- o ganarla y festejar solo un rato, porque las cosas cambian por el momento, puede ser anecdótico. Los cambios profundos, en serio, pasan por crear una política agro productiva confiable en el tiempo, que requiere un amplio debate y consenso.
Desde esta columna, la pretensión es aclarar algunos aspectos técnicos que sí deben realizarse para no confundir al lector y para afianzar los criterios que tiene la mayoría de los productores tucumanos y regionales.
La "sojización" es un término nuevo y mal usado últimamente en cualquier medio informativo, reunión social, comercial o encuentro, y se discute su conveniencia o no dentro del esquema productivo respecto de la economía del país o de la región.
En esta dirección, cabe resaltar que el cultivo de soja en el país y en esta provincia -pionera a través de los estudios e investigaciones privadas y estatales, en los que la Eeaoc tuvo gran relevancia- fue incorporada de a poco, hasta que se difundió el cultivo y sus virtudes, y tuvo como una explosión en sus extensiones con la labranza tradicional que se hacía hace no mucho tiempo atrás.
La demanda del producto en ese momento, hizo que el cultivo se expandiera hacia suelos menos propicios, pero con el avance de la tecnología y con la aparición del uso de la siembra directa, como primera medida, y luego de la biotecnología, muchos terrenos pudieron generar la oleaginosa con cierta eficiencia.
La soja en Tucumán cubre hoy más de 280.000 hectáreas y se calcula que no crecerá más. La cifra puede tener variaciones lógicas entre el 5% al 7%, según como venga el año, tanto en su aspecto económico (precio) como los factores climáticos. Este cultivo tuvo un rendimiento promedio el año pasado de 3.000 kg/ha y este año se estima que será inferior, alrededor de los 2.700 kg/ha.
Hablar que la "sojización" puede generar desocupación por la ocupación de tierras de otros cultivos que tienen mano de obra intensiva no tiene ningún sustento técnico lógico, que fundamente esa afirmación. Tucumán posee además de esta gran superficie de soja otras actividades relacionadas como el maíz con unas 36.000 ha que son suelos que, en general, son rotados anualmente con la soja, que varia, según el tipo de productor entre un 15% a 20% de rotación, además se cuenta con poroto (12.000 ha) y trigo (210.000 ha y generalmente en los mismos suelos de la soja, pero durante el invierno).
Estos cultivos en general usan poca mano de obra en su implementación, debido a la mecanización existente, salvo el poroto que tiene labores manuales indispensables a realizar.
La caña de azúcar, con 200.000 ha; el tabaco con 4.000 ha; frutilla con 500 ha; arándano con 1.000 ha; papa con 5.000 ha a la vuelta del año; citrus con 36.000 ha; palta con más de 1.000 ha y otros cultivos con menores extensiones, son fuertemente dependientes de la mano de obra en diferentes etapas de los trabajos culturales o durante la cosecha.
La pregunta central es si realmente la soja reemplazará una actividad como la azucarera que genera un promedio de 100 kilogramos de azúcar por surco (6.000 kg/ha); frutilla unos 60.000 kg/ha o más; arándano un promedio para 2008 de unos 3.500 kg/ha; la papa con unos 25.000 a 30.000 kg/ha o los limones con más de 50.000 kg/ha de promedio, que si uno le pone valores de mercado actual supera largamente el ingreso bruto de una hectárea de soja en la provincia.
Por otro lado deben tenerse en cuenta las inversiones necesarias en cada una de estas actividades y en la escala productiva en la cual se realizan. Es indispensable que la soja no sea demonizada como cultivo y factor de crecimiento para muchísimos productores argentinos y de esta pequeña provincia.
Solo hay que preocuparse por generar un marco de confianza a largo plazo, con políticas agropecuarias claras que den certidumbre a los productores locales y regionales.

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