Recomiendan darle valor agregado al maíz y a la soja

El ingeniero Sal, asesor privado, señaló que una buena forma es transformar los granos en proteínas rojas, específicamente en carde de cerdo. La ecuación cierra con ganancias.

ALTERNATIVA. Los maizales pueden utilizarse como alimento de los chanchos y transformarse en proteínas. ALTERNATIVA. Los maizales pueden utilizarse como alimento de los chanchos y transformarse en proteínas.
18 Julio 2008
"Valor es lo que el comprador esta dispuesto a pagar por un servicio o un producto", señaló a LA GACETA Rural el ingeniero zootecnista Javier Sal, para explicar que esto es tan así que existen diferentes formas de agregar valor, como son: el que un productor avance sobre la cadena de producción; integrándose hacia atrás, diferenciando un producto; simplificando los procesos; diversificando canales de venta o controlando el mercado.
Según la visión de Sal, es preciso establecer, por otra parte, que existen diferentes tipos de valor, entre los que están el valor económico, el valor estratégico o el valor a futuro.
"Una muy buena forma de dar valor agregado a los granos es a través de su transformación en proteínas rojas, específicamente en carne de cerdo", consideró el especialista.
Asimismo, Sal sostuvo que el cerdo de 110 a 115 kilogramos de peso vivo presenta en su estructura la siguiente composición: maíz 65%, soja 25%, afrecho de trigo 3%, alimentos completos 2%, núcleos 5%. Esto representa una conversión de alimento a kilo vivo de 3 a 1, valor en el que se considera el total de la granja. Es decir el plantel reproductivo también. Esta estructura representa entre el 65% y el 70% del costo total.
"Si se tiene presente que los granos producidos en Tucumán tienen un flete hasta puerto, el cual es descontado del precio final, esto juega a favor en esta transformación", remarcó Sal.
Si se cuantifican estos valores el productor aportaría entre el 50% y el 55% del valor total del alimento. Esto es el 35% del costo total.
En el momento de la venta y el de evaluar resultados, el productor obtiene en Tucumán un valor superior de sus granos en un 20% del valor puesto en puerto. Esta cifra se logra independiente de la rentabilidad del negocio del cerdo, la que depende de el peso de la faena, de la productividad de la madre, de las mejoras sanitarias o de la calidad de la carne.
"A partir de esta etapa se pondera lo que se agrega: valor económico por un lado, o valor estratégico con valor estratégico -agregando flexibilidad a la actividad, aprovechando complementos, o permitiendo integrar-. En el caso de valor a futuro, este permite acciones de integración y desarrollo; diferencia de productos, y permite sustentabilidad y acota flujos", resaltó el experto.
El único responsable de los resultados de la empresa es aquel que tiene que tomar las decisiones y para esto debe conocer el contexto, y también comparar y evaluar los datos reales referidos a la explotación de este rubro, concluyó.

Especialistas
Para Maizar (Asociación Maíz Argentino), la Argentina tiene que decidir si continua exportando solamente granos o desarrolla un modelo que le permita agregar valor a su producción. Cubierta la demanda interna para la alimentación humana y animal, Maizar impulsa la generación de un nuevo modelo integrado para la producción de etanol y la utilización de sus subproductos en la alimentación animal, generando más fuentes de trabajo en toda la cadena y sobre todo lejos de los puertos.

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