La confianza en el país genera inversiones extranjeras y nacionales y el aumento de las producciones

La confianza debe ser capitalizada como un bien público económico, por eso hay que involucrarse. Las crisis dejan siempre una oportunidad para beneficio de todos. Por Gustavo Frías Silva - Sección Rural.

RESULTADOS. Si los productores confían que podrán colocar sus producciones, con seguridad trabajarán con más confianza y seguridad sobre su futuro. ARCHIVO LA GACETA RESULTADOS. Si los productores confían que podrán colocar sus producciones, con seguridad trabajarán con más confianza y seguridad sobre su futuro. ARCHIVO LA GACETA
01 Agosto 2008
No hay dudas de que el crecimiento de un país se basa fundamentalmente en que todas las actividades productivas funcionen correctamente y que generen bienes y servicios para el mercado interno y -por supuesto- el externo, y que con las divisas que ingresen se solvente el bienestar de toda la población.
Para crecer como país deben darse inversiones que generen utilidades a los que realizan el esfuerzo monetario y que los bienes que vayan a producir contribuyan al aumento del PBI de la Nación.
Para que esto suceda y los inversores vean el atractivo para volcar sus dineros en la producción, tiene que haber suficiente certeza en que el país es serio en todo el sentido de la palabra.
Un factor muy importante que se debe tener en cuenta es la confianza que se pueda generar en ese inversor. De modo que resulta necesario que la imagen del país ante el mundo sea tal cual lo marca la situación del momento, para evitarles sorpresas que los ahuyenten. Desgraciadamente la Argentina carece hoy de ese factor confianza y entonces resulta necesario encarar un trabajo mancomunado para reestablecerla y afianzarla en el tiempo.
Muchos se preguntan por qué es tan importante ese factor. La respuesta es que a través de la confianza se puede conseguir el éxito buscado en cualquier emprendimiento.
En el diccionario, la palabra confianza se define como la esperanza firme que se tiene de una cosa o de una persona, y en el caso de un país o de una provincia pasa por darle a quien quiere invertir la seguridad (principalmente jurídica) de que puede llegar al éxito sin cambios de reglas.
El productor siembra, cultiva y cosecha cualquier producto confiado en sus conocimientos y en la tecnología. Además, estima que su producto podrá venderse a consumidores que pagarán un precio que cubrirá sus costos y le dejará una utilidad aceptable para su empresa y para vivir decorosamente con su familia.
La confianza es un factor que se encuentra presente en cualquier actividad de la vida diaria: en el matrimonio; en una amistad; en la interacción social; en un negocio. Es un pilar que debe sostenerse siempre. Si ello no ocurre, se generan conflictos como entre el Gobierno nacional y el campo; se duda de los índices que maneja el Indec y y se pierde la credibilidad; o se reduce la oferta de crédito porque no hay confianza en la marcha del país, en entre otros ejemplos. También se puede mencionar la imagen actual de los políticos y cómo decayó la confianza de la población hacia ellos en los últimos años.

En el sube y baja
Los cortes de las cadenas de pago cuando no hay confianza de una situación derivada de la estabilidad económica y de la política del país es otro ejemplo típico.
Es un hecho que la actual crisis y muchas de las que se vivió en el país tuvieron como eje la poca confianza fronteras adentro y de los inversores en invertir en la Argentina.
La confianza va de la mano de la economía y por lo tanto del crecimiento. Si fuera el revés, los costos para producir serán mayores y el tiempo en llegar a un resultado exitoso también. Si la confianza es elevada, el tiempo y los costos para cerrar el negocio serán menores. Cuanto mayor es la confianza se aceleran todos los pasos para invertir y para producir, y bajan las erogaciones.
La confianza debe ser capitalizada como un bien público económico y el esfuerzo para recuperarla y afianzarla tiene que involucrar a todos. No hay plazos para llegar a la meta, pero es sabido que cuanto antes ocurra será mejor y más beneficioso para los argentinos. Todas las crisis pueden convertirse en una oportunidad de crecimiento para beneficio de todos. En la actual, están dadas las condiciones que se necesitan para apuntalar el despegue hacia un futuro venturoso, donde el campo está llamado a ser uno de los protagonistas.

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