22 Agosto 2008
El campo argentino se diferencia con el resto del mundo por su agricultura certificada
Los empresarios agropecuarios argentinos son reconocidos como los más competitivos, por la excelente calidad de las materias primas, por la baja cantidad de agroquímicos que aplican y por la tecnología de vanguardia que utilizan. En la actividad frutihortícola argentina existe la mayor cultura de certificación con Buenas Prácticas Agrícolas. Por Ernesto Caram - Sección Rural
SUSTENTABILIDAD. La siembra directa produce excelentes resultados en las zonas donde las lluvias no son tan generosas durante el período estival.
En más de una oportunidad sostuvimos desde esta columna que el empresario agropecuario de nuestro país es uno de los más competitivos del mundo. El agro argentino es reconocido por la excelente calidad de las materias primas producidas, por la baja cantidad de agroquímicos y fertilizantes que utiliza y por las herramientas tecnológicas de vanguardia que sólo los mejores productores de Estados Unidos y de Europa tienen incorporadas. Esta tecnología la usan tanto los pequeños como los medianos y los grandes productores argentinos, que ponen el esfuerzo y un importante capital de riesgo en el campo año tras año.
No obstante, es destacable el trabajo que llevan adelante los productores argentinos que usan a la siembra directa como una herramienta de diferenciación en la mayor competitividad y potencial frente a sus pares del mundo. Y es que la Argentina es pionera en la implementación de esta metodología de trabajo, que busca darle una gran sustentabilidad al suelo a lo largo del tiempo.
La semana pasada se reunió en Rosario, en su convención anual denominada “Quo Vadis”, la asociación que nuclea a los productores de siembra directa (Aapresid). Allí se lanzó el programa “agricultura certificada”, cuya intención es poner en conocimiento a la población sobre las ventajas de esta práctica agrícola, no sólo para el esquema productivo sino también para el conjunto de la sociedad y de la conservación del ambiente.
Vanguardia
No hay dudas que la siembra directa le da una gran sustentabilidad al sistema productivo gracias a la utilización de una gran cantidad de herramientas, entre las que se conjugan maquinarias de precisión, labranza mínima, agricultura satelital, genética de vanguardia, cuidado de la estructura del suelo y prácticas conservacionistas tendientes a cuidar la humedad en el perfil.
Esta práctica da mejores resultados en zonas donde las precipitaciones no son tan generosas durante el período estival. La agricultura de excelencia sólo se logra si los productores adaptan un sistema productivo basado en las Buenas prácticas agrícolas (BPA) y en una serie de indicadores que les faciliten al productor realizar una buena gestión sobre sus actos productivos. En la actividad frutihortícola existe una mayor cultura de certificación con las BPA, pero en los cultivos extensivos todavía es una práctica incipiente que Aapresid está fomentando en todo el país.
Los mercados no paran de exigir el cumplimiento de protocolos de trabajo certificados, como ocurre con otros productos de las economías regionales del país. Esto sin duda le dará un plus adicional a la agricultura argentina frente a otras del mundo.
Plus adicional
“En un contexto mundial con barreras al comercio internacional, los mercados no se suicidan y por tanto se tomarán medidas políticas y productivas para saltar estas barreras”, afirmó el nuevo presidente de Aapresid, Gastón Fernández Palma -tucumano-. Según el flamante dirigente, la certificación del proceso productivo dará un plus adicional a la agricultura argentina frente a la demanda europea en materia primas para la obtención de alimentos y también de biocombustibles.
Esta es una práctica que perfectamente puede implementarse en todos los cultivos extensivos, frutal, hortícola o industrial (caña de azúcar). En el protocolo se analiza además la situación de los arrendatarios, en cuyo caso también se puede certificar los campos por un período mínimo de tres años. De esta manera se busca incentivar el esquema productivo para que se extienda por más tiempo. Aapresid sostuvo que esta modalidad sirve como un argumento a favor de los contratos de arrendamiento de largo plazo en el marco de la discusión de una nueva ley de arrendamiento, ya que justamente va en ese sentido. La intención es buscar la prolongación de los contratos, el uso de la siembra directa y de la certificación de las buenas prácticas agrícolas.
















