El campo se movilizó otra vez contra el Gobierno y dejó en claro el distanciamiento que existe

Las políticas restrictivas hicieron perder a los exportadores la oportunidad comercial de afianzarse en el sector y al país del ingresos de recursos para reservas futuras. Por Ernesto José Caram - Sección Rural.

10 Octubre 2008

Esta semana el campo argentino volvió a manifestarse masivamente en todo el país -con un acto central en la ciudad de San Pedro, Buenos Aires- en contra de la actual política agropecuaria. El elevado tono de los discursos mostró a las claras el gran distanciamiento que existe entre lo productivo y lo político, entre lo privado y lo público.
El hombre de campo a través de sus representantes exigió por sus derechos ante un Gobierno que hace oídos sordos a los insistentes reclamos que parecen no tener solución, por lo menos bajo el contexto de la actual política nacional. Desde el Ejecutivo quieren elaborar medidas de salvaguardia por la coyuntura que se vive como consecuencia de la sequía o de la magra cosecha del trigo que se espera, o por la masiva liquidación de vientres vacunos o por el cierre estos últimos meses de decenas de tambos en toda la cuenca lechera Santa Fe-Córdoba.
Desde la Comisión de Enlace, Eduardo Buzzi se quejó porque todo lo que hace el Gobierno es a espaldas del sector productivo, o lo que es más preocupante, "las propuestas nacen detrás del escritorio de algún burócrata de turno que no conoce la realidad que vive el pequeño y mediano productor agropecuario", denunció.
Está claro que el Gobierno no tiene para el agro un plan A ni un plan B y los acontecimientos actuales, tanto en la órbita internacional como local lo puso "contra las cuerdas". En lo que va del año, la ausencia de políticas agropecuarias dio un duro golpe al bolsillo de los productores, que en estos días se las "ven negras" por la falta de agua y/o por el magro resultado de la cosecha invernal de trigo. A esto se suma la baja siembra de maíz temprano como consecuencia de la sequía en la zona núcleo del país.
También sienten como la crisis internacional está impactando de manera directa sobre el agro, con caídas -esta última semana- en más del 20% del precio de los commodities (soja) o caídas más fuertes aún en el precio del maíz.
La cotización de la carne vacuna en el mercado internacional también cayó en más de un 30% y la de la leche en polvo hoy se vende a menos de U$S 2.500/t, casi la mitad de lo que se ofrecía hace sesenta días atrás. Entre abril y agosto de este año, cuando el mundo pagaba cifras récord por los cortes de carne vacuna, las autoridades políticas argentinas impusieron restricciones a las exportaciones del producto, impidiendo así generar ingresos extraordinarios que hubiesen contribuido a rellenar "un colchón" para amortiguar la crisis en marcha.
La situación alcanzó aspectos insólitos, según datos oficiales del Senasa, ya que en julio y agosto se enviaron apenas 24 toneladas de cortes de la cuota Hilton, resignando grandes cantidades de dinero por las restricciones impuestas a través de la Oncca.
La oportunidad comercial de los exportadores argentinos ya pasó y fue aprovechada por los países de la competencia. Además, a los efectos negativos de la sequía, se le suman las caídas en todas las bolsas del mundo, la retracción en la toma de posiciones sobre futuros de granos, la desinversión por parte de los pool de siembra en actos productivos y la falta de confianza del resto por lo que vendrá.
La compra de insumos y maquinarias agrícolas se contrajo y la actividad que gira alrededor de los pueblos del interior se hizo sentir con fuerza ante la paralización en las ventas de bienes de consumo masivo.
El miércoles, en San Pedro, corazón del núcleo combativo ruralista, Buzzi volvió a quejarse por la "falta de la contraparte para dialogar". Esto marca que con la actitud de los funcionarios actuales el camino pareciera no tener salida. Ya no existe motivo alguno para que el PEN siga con las restricciones a las exportaciones de agroalimentos en el actual contexto de precios de commodities en caída libre y de crisis financiera mundial.
Los expertos avizoran un menor crecimiento económico en los próximos años, y agregan que la situación atenuaría si se toman medidas que generen un shock de confianza.
Existe, entonces, otra oportunidad para liberar las exportaciones de carnes, lácteos, maíz y trigo. Este parece ser el momento de tomar esa medida, que reactivaría las economías regionales tan afectadas por la crisis que generó la lucha campo-Gobierno.

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