Los problemas en torno de la obtención de las cartas de porte llenan de dudas al productor
La incierta política agropecuaria genera en el campo un horizonte oscuro. Según la FAA, las decisiones del Gobierno nacional lograron que lo único que funcionaba bien deje de hacerlo. Un sinsentido de normas inaplicables. Por Gustavo Frías Silva - Sección Rural.
Cuando sólo falta dos días para el comienzo de marzo -cuando la mayoría de los cultivos de granos expresan su potencial de rendimiento- se respira en el ambiente agropecuario cierta incertidumbre.
Esta es generada por diversos motivos, entre los que se encuentra la falta de una política agropecuario que genere confianza en el sector y la fuerte golpiza que se dio -justo este período- con la gran falta de lluvias, lo que puso en riesgo los buenos resultados que se dieron en las últimas campañas granarias en cuanto a rindes por hectárea.
La política agropecuaria incierta -con una gran carga de resentimiento y de venganza a un sector productivo- le dan al sector un horizonte oscuro, pero la mayoría de los productores afirman que trabajan para salir adelante.
Ahora la nueva implementación para obtener cartas de porte para el traslado y la comercialización de los granos es otro condimento que se debe enfrentar estando los cultivos a esta fecha con una cierta cantidad de quintales por hectárea -seguramente más bajos que las de campañas anteriores- en las zonas donde las lluvias se dieron en mejor medida, en las que ciertamente esta incluida Tucumán.
Desde la Federación Agraria Argentina (FAA) se dio a conocer un comunicado en el que se afirma, con ironía, que el Gobierno nacional ha conseguido una verdadera proeza en materia de política agropecuaria. Según el texto, lo único que funcionaba bien era el sistema de cartas de porte, y ya no funciona más.
Todo aquel productor que quiere transportar lo que cosechó se ve sometido a un sinsentido de normas que son inaplicables para él y que no mejora ningún ítem de control fiscal para el Estado.
La tan promocionada gratuidad se ve absolutamente desmentida por la realidad ya que incrementa los costos de los productores, que deben recurrir a estudios contables para que le realicen el trámite. Ni seguras ni gratuitas, un anuncio más para confundir a la opinión pública y que no puede verificarse en la práctica.
Anteriormente, el productor que necesitaba trasladar su producción desde el campo a los acopios o a las comercializadoras se dirigía a alguna de las bocas de expendio existente en su zona de producción -llámese sociedades rurales o federaciones- y adquiría dicha carta de porte para trabajar de manera acorde a lo que exige la ley.
Ahora -se argumenta en el mundillo productivo- deben hacerse gestiones a través de Internet que, la mayoría de las veces, no llegan a buen puerto y, por ende, no se obtiene la documentación.
Además, en una reunión intersectorial -en la que participaron los sectores de la comercialización de granos como las entidades de la producción, Federación de Acopiadores, Ciara, Centros de Corredores de Buenos Aires y de Rosario y las Bolsas-, se puso de relieve que no fue posible unificar un criterio en el uso del “por cuenta y orden” en las cartas de porte.
La AFIP afirma que no es posible emitir estas por cuenta y orden de terceros.
Por esto y de otros aspectos vinculados al nuevo régimen de las cartas de porte, los participantes de esta reunión afirmaron que es inviable este sistema.
Según dijeron, además de cambiar la naturaleza jurídica del documento, tal como se lo conocía hasta ahora (que avala el traslado de mercadería), no contempla ni los usos y costumbres (desaparece el cuenta y orden), ni la realidad económica, ni la dinámica particular de la comercialización granaría -tanto en los aspectos logísticos como en la evidente falta de infraestructura comunicacional para la transmisión de datos, con Internet y en su contexto socioeconómico.
Debido a estos motivos, resolvieron elevar por escrito un pedido de audiencia con carácter de urgente al titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, para tratar los gravísimos trastornos que esto producirá en el comercio de granos.
Se debe solucionar de manera efectiva y rápida este inconveniente, para lograr que los productores no tengan otro impedimento que genere problemas en un eslabón tan importante como la comercialización del producto final obtenido -si es que los obtienen, debido a los efectos negativos de la sequía-, y que tanto sacrificio costó y cuesta lograrlo.
















