Comenzaron las exportaciones de cítricos argentinos a Rusia y a Hong Kong

Los primeros cargamentos con fruta provinieron de las zonas de Salta y Jujuy, que producen primicia respecto de la producción de Tucumán. El año se presenta complicado para productores y para exportadores. Por Ernesto José Caram - Sección Rural.

06 Marzo 2009

La semana pasada algunas empresas del norte de la Argentina comenzaron tímidamente a enviar sus primeros limones frescos al exterior. La situación climática ubica a las provincias de Salta y Jujuy como zonas productoras primicias de limón, frente a los productos que se obtienen en Tucumán. Si bien los volúmenes exportados por estas empresas suelen ser poco significativos a lo largo del año, no dejan de ser importantes porque se rompe la inercia y comienza a moverse la maquinaria exportadora de limones argentina, que hoy sigue ostentando el liderazgo en volúmenes de ventas del Hemisferio Sur hacia los principales países del Hemisferio Norte.
El volumen total exportado fue de apenas 100 pallets cuyos destinos fueron Hong Kong y Rusia. A pesar de este incipiente comienzo, la situación expectante y de cautela que reina en la actividad citrícola local será una de las posiciones que más se impondrán en el comercio exterior de los limones argentinos durante 2009: un mercado europeo sobre ofertado por el limón “primofiori” español y una expectativa de una importante cantidad de toneladas de limones “verna” que se esperan cosechar en España a partir del mes próximo.
De esta forma, el precio del limón no levanta cabeza en los principales mercados europeos. En la actualidad el precio que están dispuestos a pagar los importadores europeos, de cualquier país de la UE, no llega a cubrir los costos productivos y logísticos de las empresas argentinas. De allí que, la desesperante quietud que viven hoy, le quita el sueño a más de un productor y exportador de la Argentina en general y de Tucumán en particular.
No hay dudas de que Tucumán juega un importante papel en la motorización tanto de las exportaciones de frutas frescas como de la industrialización de la materia prima, y esto la pone en claras desventajas. La limonicultura tucumana es una actividad que este año está más expuesta que nunca al fantasma de la recesión, de las menores ventas, de los bajos precios y de los menores volúmenes que, con certeza, saldrán a navegar este año. La campaña pasada, Argentina exportó más de 400.000 toneladas de limones a los diferentes países del mundo y se consolidó como un indiscutido proveedor del Hemisferio Sur.
No obstante, comenzaron a tomar peso en el mercado internacional otros países como Sudáfrica, que llega también con limones a los principales mercados del mundo, incluidos la UE, atraídos por el “euro” que en 2008 estaba fortalecido frente al dólar.
Pero este año, la situación para la Argentina cambió de manera significativa ante un mercado europeo sobre ofertado con limones españoles, el “euro” más devaluado frente al dólar y un mercado de consumo de limones frescos en franco descenso. Esto motiva que los pedidos del exterior de este año se vean disminuidos con respecto a las expectativas que se vislumbraban en 2008.
A este efecto negativo para los cítricos argentinos, hay que sumarles la mejor competitividad que hoy ostenta el limón sudafricano que, además de estar más cerca de Europa en distancia -lo que lo hace acreedor de un flete marítimo más bajo-, se suma la excelente calidad de sus producciones y la devaluación superior al 30% que sufrió el “Rand Sudafricano” frente al dólar.
El productor limonero sabe lo difícil que se presenta la campaña 2009 y, por ello, está actuando con mucha cautela, tanto en el tratamiento que le dará a la fruta fresca como a la que se destinará a la industrialización. Es muy prematuro para saber si la situación de los mercados mejorará de manera significativa, sobre todo en Rusia, que siendo primicia en su demanda, hoy está virtualmente parado ante un “rublo” también devaluado que le quitó en más de un 35% la capacidad de compra del consumidor ruso.
El panorama no es alentador para el productor ni para el exportador limonero argentino. La campaña exportadora seguramente se generalizará para la mayoría de las empresas hacia fines de abril, y el grueso de los envíos se harían a partir de mayo, con un precio incierto y una baja expectativa. No obstante, en épocas de crisis es cuando el sector debería pensar en la mejor estrategia a implementar para pasar el año, manteniendo los puestos de trabajo, conservando el capital y minimizando los riesgos en las ventas y cobranzas que se espera serán una de las más difíciles de la década.

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