08 Mayo 2009
Llega el tiempo de sembrar trigo, pero la escasa rentabilidad no incentiva al productor
Si bien el Gobierno acordó fijar "precios plenos", los parámetros para determinarlo no convencen a los dirigentes de CRA. Dicen que es todo lo contrario, ya que las cifras están retrasadas respecto de los mercados. Por Gustavo Frías Silva - Redacción de LA GACETA.
ARCHIVO LA GACETA
En el país y también en Tucumán continúan los trabajos de las trilladoras sacando de los campos los granos de soja,?de maíz y de sorgo. En?esta provincia los resultados que se están obteniendo son buenos en general, si se compara con las más importantes zonas productoras de granos nacionales donde los rendimientos en la mayoría de los casos no alcanza para cubrir los costos directos del cultivo.
Por suerte en Tucumán, que se puede decir que es un oasis comparado con el resto del país, las lluvias llegaron un poco tarde pero sirvieron para aportar humedad?a los suelos en momentos muy importantes del ciclo de desarrollo en el cultivo de los granos.
El avance que se estima para?la soja en Tucumán esta en el orden del 40%, por lo que una gran superficie, alrededor de 110.000 hectáreas,?ya se encuentran en condiciones de recibir un cultivo invernal.
El trigo es el principal cultivo de invierno que se trabaja en la zona luego de la cosecha de soja y generalmente sirve como cobertura para no dejar desprotegido los suelos.
Se puede afirmar que muchas campañas pasadas fueron buenas y dejaron una buena rentabilidad a los productores de trigo tucumanos.
La campaña que viene aparece complicada en cuestiones políticas y de rentabilidad lo que tornan a este cultivo invernal muy poco?tentador para el productor, pero se espera que en Tucumán la mayoría de las intenciones de siembra sean como cobertura, una cuestión meramente técnica que muchas veces supera lo económico.
El gran interrogante pasa por saber si en el futuro mediato, con esta campaña que ya comienza, habrá trigo para elaborar el pan nuestro de cada día. Porque hablar hoy día de volúmenes para exportación podría llegar a ser tema utópico en estos momentos para los productores trigueros argentinos.
En los días que transcurren, desde el Gobierno nacional?se anunció la firma de un acuerdo entre el Estado y los exportadores de trigo. Este convenio estipula incentivar la próxima siembra de trigo 2009, ya que los productores recibirán por la venta del producto los que se considera será el precio pleno.
Pero desde la conducción de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), a través de un documento, se afirma todo lo contrario. Consideran que el acuerdo no es creíble desde el momento que se utiliza para determinar el precio pleno el valor que publica la Secretaría de Agricultura de la Nación, notoriamente retrasado respecto del precio del mercado del trigo internacional, en el que la Argentina participa desde hace tres años sólo en forma esporádica de acuerdo a estado de animo de los que nos gobiernan.
La actual incertidumbre se justifica por los resultados que se vienen obteniendo de la nueva cosecha de granos gruesos, ya que los rindes son escasos, aumenta al por mayor a medida que se conoce los resultados.
Hay excepciones, como nuestra provincia (igualmente serán más bajos los promedios en relación con la campaña pasada), lo que hace muy difícil estimar cuál será la realidad de la futura siembra de trigo nacional.
Indudablemente esta crisis entre el campo y el Gobierno sigue siendo monitoreada y aprovechada por los países vecinos, como Uruguay, ya que existe el ofrecimiento permanente - por teléfono, medios de información o e-mail-?a productores argentinos para que siembren y hagan inversiones en el vecino país, con el incentivo de tierras para arriendo más baratas que en la Argentina, que se exporta sin retenciones o con la posibilidad de incorporarse como inversores en pooles de siembra de trigo.
El futuro del cereal preocupa mucho y en la actualidad, si las cosas continúan como hasta ahora, los productores no serán tentados a sembrar el cereal invernal, y se buscará otra alternativa o se dejará el suelo inactivo, sin cultivo.
No es el deseo de nadie que esta situación sea la punta?de lanza y que por estos hechos en algún momento no alcance el trigo en la Argentina ni siquiera para el mercado interno y que, desde el país que aún conserva la denominación de "granero del mundo", se tenga que importar el producto.
Estamos a tiempo que la situación cambie, incentivando al productor con reglas claras.
Por suerte en Tucumán, que se puede decir que es un oasis comparado con el resto del país, las lluvias llegaron un poco tarde pero sirvieron para aportar humedad?a los suelos en momentos muy importantes del ciclo de desarrollo en el cultivo de los granos.
El avance que se estima para?la soja en Tucumán esta en el orden del 40%, por lo que una gran superficie, alrededor de 110.000 hectáreas,?ya se encuentran en condiciones de recibir un cultivo invernal.
El trigo es el principal cultivo de invierno que se trabaja en la zona luego de la cosecha de soja y generalmente sirve como cobertura para no dejar desprotegido los suelos.
Se puede afirmar que muchas campañas pasadas fueron buenas y dejaron una buena rentabilidad a los productores de trigo tucumanos.
La campaña que viene aparece complicada en cuestiones políticas y de rentabilidad lo que tornan a este cultivo invernal muy poco?tentador para el productor, pero se espera que en Tucumán la mayoría de las intenciones de siembra sean como cobertura, una cuestión meramente técnica que muchas veces supera lo económico.
El gran interrogante pasa por saber si en el futuro mediato, con esta campaña que ya comienza, habrá trigo para elaborar el pan nuestro de cada día. Porque hablar hoy día de volúmenes para exportación podría llegar a ser tema utópico en estos momentos para los productores trigueros argentinos.
En los días que transcurren, desde el Gobierno nacional?se anunció la firma de un acuerdo entre el Estado y los exportadores de trigo. Este convenio estipula incentivar la próxima siembra de trigo 2009, ya que los productores recibirán por la venta del producto los que se considera será el precio pleno.
Pero desde la conducción de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), a través de un documento, se afirma todo lo contrario. Consideran que el acuerdo no es creíble desde el momento que se utiliza para determinar el precio pleno el valor que publica la Secretaría de Agricultura de la Nación, notoriamente retrasado respecto del precio del mercado del trigo internacional, en el que la Argentina participa desde hace tres años sólo en forma esporádica de acuerdo a estado de animo de los que nos gobiernan.
La actual incertidumbre se justifica por los resultados que se vienen obteniendo de la nueva cosecha de granos gruesos, ya que los rindes son escasos, aumenta al por mayor a medida que se conoce los resultados.
Hay excepciones, como nuestra provincia (igualmente serán más bajos los promedios en relación con la campaña pasada), lo que hace muy difícil estimar cuál será la realidad de la futura siembra de trigo nacional.
Indudablemente esta crisis entre el campo y el Gobierno sigue siendo monitoreada y aprovechada por los países vecinos, como Uruguay, ya que existe el ofrecimiento permanente - por teléfono, medios de información o e-mail-?a productores argentinos para que siembren y hagan inversiones en el vecino país, con el incentivo de tierras para arriendo más baratas que en la Argentina, que se exporta sin retenciones o con la posibilidad de incorporarse como inversores en pooles de siembra de trigo.
El futuro del cereal preocupa mucho y en la actualidad, si las cosas continúan como hasta ahora, los productores no serán tentados a sembrar el cereal invernal, y se buscará otra alternativa o se dejará el suelo inactivo, sin cultivo.
No es el deseo de nadie que esta situación sea la punta?de lanza y que por estos hechos en algún momento no alcance el trigo en la Argentina ni siquiera para el mercado interno y que, desde el país que aún conserva la denominación de "granero del mundo", se tenga que importar el producto.
Estamos a tiempo que la situación cambie, incentivando al productor con reglas claras.
















