08 Mayo 2009
La Asociación de Productores Porcinos de Tucumán (APPT) , junto con la Asociación Argentina Productores de Porcinos (miembro de la Organización Iberoamericana de Porcinocultores), consideró necesario aclarar el malentendido referido a la influenza A o gripe porcina, a los fines de tranquilizar a la población y evitar los daños que se están provocando al sector.
Al igual que el en el resto del país, la región del NOA vino transformando la producción porcina con esfuerzos desde todos los sectores para alcanzar niveles de calidad cárnica y de sanidad animal. Como resultado, el país fue declarado libre de las principales enfermedades que afectan a la especie porcina.
Gracias a ese esfuerzo, más los avances en mejoramiento y selección de animales, alimentación e instalaciones y manejo porcino, la Argentina volvió a adquirir niveles de calidad aptos para la exportación en 2008, luego de 25 años de fronteras cerradas.
La APPT aclaró que la producción porcina en la Argentina es un sector pequeño comparado con los de otras carnes. Hoy es generadora de mano de obra (unos 30.000 puestos), en sistemas productivos a campo o en confinamiento, por los transportes, en las plantas de faena, trozado y elaboración de chacinados, y también indirectamente en empresas proveedoras de servicios anexos.
Según la entidad, el malentendido surge a raíz de los informes de laboratorios de Canadá a partir de muestras remitidas por las Autoridades Sanitarias de México. Estos denominaron a la nueva cepa, luego de estudiar sus características mixtas, "Influenza porcina humana", término que generó confusión.
La autoridad máxima en materia de Sanidad Animal a nivel mundial, la OIE, expresó el 27 de abril pasado, que dado que esa cepa del virus no ha sido aislada en cerdos a la fecha, debería seguirse el criterio de territorialidad para denominar a esta influenza, como sucedió en otros brotes (España, Hong Kong). Por lo tanto, en esta ocasión, correspondería llamarla "Influenza de Norteamérica".
El virus fue aislado en humanos y no en cerdos -explicó la APPT-, y es un virus "recombinado" pero que todavía no se conoce cómo, cuándo y dónde sucedió esta recombinación genética.
"Estamos en presencia de una epidemia de salud pública, no de salud animal. Todos los contagios reportados fueron entre personas y no por consumo de carne de cerdo ni de sus derivados. Además fueron detectados en áreas urbanas, sin ninguna relación con operaciones o contactos directos con cerdos", remarcó la entidad. En los lugares donde se contagiaron las personas no se detectaron casos de influenza en criaderos porcinos.
"Lamentamos como sector productivo la equivocación por la falta de información y la lenta reacción de los responsables acerca del origen de esta enfermedad. Es necesario mantener las medidas de bioseguridad como rutina en los criaderos, para evitar males a nivel social, psicológico, económico y productivo", concluyó la APPT.
Al igual que el en el resto del país, la región del NOA vino transformando la producción porcina con esfuerzos desde todos los sectores para alcanzar niveles de calidad cárnica y de sanidad animal. Como resultado, el país fue declarado libre de las principales enfermedades que afectan a la especie porcina.
Gracias a ese esfuerzo, más los avances en mejoramiento y selección de animales, alimentación e instalaciones y manejo porcino, la Argentina volvió a adquirir niveles de calidad aptos para la exportación en 2008, luego de 25 años de fronteras cerradas.
La APPT aclaró que la producción porcina en la Argentina es un sector pequeño comparado con los de otras carnes. Hoy es generadora de mano de obra (unos 30.000 puestos), en sistemas productivos a campo o en confinamiento, por los transportes, en las plantas de faena, trozado y elaboración de chacinados, y también indirectamente en empresas proveedoras de servicios anexos.
Según la entidad, el malentendido surge a raíz de los informes de laboratorios de Canadá a partir de muestras remitidas por las Autoridades Sanitarias de México. Estos denominaron a la nueva cepa, luego de estudiar sus características mixtas, "Influenza porcina humana", término que generó confusión.
La autoridad máxima en materia de Sanidad Animal a nivel mundial, la OIE, expresó el 27 de abril pasado, que dado que esa cepa del virus no ha sido aislada en cerdos a la fecha, debería seguirse el criterio de territorialidad para denominar a esta influenza, como sucedió en otros brotes (España, Hong Kong). Por lo tanto, en esta ocasión, correspondería llamarla "Influenza de Norteamérica".
El virus fue aislado en humanos y no en cerdos -explicó la APPT-, y es un virus "recombinado" pero que todavía no se conoce cómo, cuándo y dónde sucedió esta recombinación genética.
"Estamos en presencia de una epidemia de salud pública, no de salud animal. Todos los contagios reportados fueron entre personas y no por consumo de carne de cerdo ni de sus derivados. Además fueron detectados en áreas urbanas, sin ninguna relación con operaciones o contactos directos con cerdos", remarcó la entidad. En los lugares donde se contagiaron las personas no se detectaron casos de influenza en criaderos porcinos.
"Lamentamos como sector productivo la equivocación por la falta de información y la lenta reacción de los responsables acerca del origen de esta enfermedad. Es necesario mantener las medidas de bioseguridad como rutina en los criaderos, para evitar males a nivel social, psicológico, económico y productivo", concluyó la APPT.
















