El respeto por el medio ambiente asegura el futuro y el nivel económico de una sociedad
Se acaba de celebrar el Día Mundial del Medio Ambiente, establecido por la ONU en 1972. Pasaron tres décadas y lo que se pregonaba entonces dista de lo que se consiguió hasta la fecha en todo en el mundo. En Tucumán se ve a diario cómo se agrede al medio ambiente con la contaminación urbana, la destrucción de la flora y de la fauna y la quema de cultivos. Por Ernesto José Caram - Sección Rural.
ARCHIVO LA GACETA
Desde 1972 todos los 5 de junio se celebra el "Día Mundial del Medio Ambiente", que fue establecido por la Asamblea General de Naciones Unidas, en su Resolución 2994 con la que se abrió la Conferencia de Estocolmo, Suecia, cuyo tema central fue el Medio Humano (enciclopedia Wikipedia).
Ese día, la Asamblea General aprobó la creación del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma). El objetivo de la ONU y de numerosas ONG del mundo -inclusive las de la Argentina-, fue realizar una efectiva sensibilización de la población en su conjunto sobre temas ambientales.
La idea incluía niños, jóvenes, políticos y empresarios, intensificando las acciones para mejorar el cuidado del medio ambiente a partir de la motivación de las personas para que se conviertan en agentes activos del desarrollo sustentable y equitativo.
Todo esto que se pregonó y se ideó en Estocolmo hace más de tres décadas dista mucho de lograrse en la actualidad. Se lo ve día a día en el mundo y en nuestra región en particular.
Como en la mayoría de los casos, la contaminación ambiental y la destrucción de los recursos naturales no tienen un control efectivo. Toda sociedad, independientemente del nivel económico por el que se encuentre viviendo, tiene derecho a disfrutar de un ambiente limpio, saludable, no contaminado. Y lo que es más importante: valerse del medio para producir sus alimentos de manera sustentable.
Desde el sector agropecuario, un grupo minoritario de personas dedicadas a actos productivos, comenzó a pensar en el desarrollo de una agricultura más saludable y así nació, en la década del 90, una agricultura más moderna.
Esta modalidad contempló la producción con nuevas prácticas de cultivo, como la labranza cero; el menor uso de químicos; el cuidado del agua (riego localizado); la no contaminación de las cuencas y acuíferos; el establecimiento de normas de calidad en las producciones (Globalgap), entre otras. Toda esta "movida" apuntó a que las personas gocen de un futuro próspero y seguro, con un mejor nivel económico y estándar de vida.
El "Día mundial del medio ambiente" no debe servir solamente como un día emblemático de renovación de los esfuerzos y de las políticas implementadas, para darle continuidad a actividades que nunca deberían de dejar de llevarse adelante. Entre ellas, las plantaciones de árboles; la protección de los bosques; los tratamientos de efluentes fabriles; el reciclaje de la basura domiciliaria; el menor uso de agroquímicos; el triple lavado y destrucción de envases de agroquímicos; la limpieza en general de los cauces de ríos; el uso de energía renovable, entre otras.
Uno de los grandes desafíos de todas las sociedades modernas es buscar el equilibrio del medio ambiente y la producción en forma sustentable. Además, que los recursos naturales se utilicen de manera inteligente protegiendo los ecosistemas complejos, ya que, indiscutiblemente, de ello depende nuestra supervivencia.
Está claro que la sustentabilidad no podrá lograrse nunca bajo el actual sistema de descuido y de abandono en que nos encontramos sumidos. Parece que a nadie le importa la destrucción de bosques; la contaminación de acuíferos; la destrucción de la flora y de la fauna; la quema de cultivos; el uso de elementos no reciclables, por citar algunos hechos.
La solución de estos y de otros problemas ambientales obliga a prestarle una mayor atención a la situación crítica de vastas regiones degradadas y a establecer un nivel de cooperación mundial sin precedentes para darle una mayor sustentabilidad a los actos productivos.
En Tucumán a diario se ven actos sociales que lo que menos hacen es pensar en el medio ambiente. Nuestra sociedad está muy lejos de cumplir lo que algún día se ideó en Suecia. Para ello hacen falta políticas educativas que generen conciencia de que no podemos ser víctimas de nuestro desaciertos o negligencias.
El respeto por el medio ambiente debería convertirse a partir del 5 de junio pasado en un punto de inflexión entre el abandono y la búsqueda de prosperidad. El resultado para todos será un mejor estándar de vida y la posibilidad de echar mano a la naturaleza en un caso extremo de necesidad o de indigencia.
















