14 Junio 2009
LA GACETA/ENRIQUE GALINDEZ
Con alguna frecuencia, los servidores públicos dejan mal paradas a algunas reparticiones. Es el caso del barrendero que debe recoger la basura de las veredas de la Secretaría de Educación. Este se limita a amontonarla en algún sector de la acera y la deja allí, hasta que el viento la desparrama. De ese modo, pareciera que en la secretaría no hay demasiada educación.


















