31 Julio 2009
DESALIENTO. Los productores trigueros buscan alternativas más rentables. LA GACETA / ARCHIVO
Cuando se habla de los descuentos en el valor de los granos se suele asociar sólo con los gravámenes a las exportaciones. Sin embargo, esta visión es incompleta porque además del porcentaje de retenciones impuesto por el Gobierno nacional, el productor sufre otras reducciones adicionales, remarcó en su informe el CREA.
Este descuento extra se traduce en el valor que recibe el productor, que es menor al precio internacional de los granos descontadas las retenciones y los gastos de embarque. En el caso del trigo, esta reducción adicional es de 16%; en el maíz del 14%.
Este comportamiento se explica porque los Registros de Exportación de trigo y de maíz estuvieron cerrados durante 2008 y en el primer semestre de 2009. Así se generó una sobreoferta interna que desincentivó la competencia entre los molinos, las aceiteras, los consumos (feed lots, industria avícola, etcétera) y los exportadores, lo que provocó una baja del precio interno de los cereales sin que se traduzca en beneficios al consumidor.
Si a estos valores se les suman las retenciones (de 23% para el trigo y 20% para el maíz), se aprecia que el productor recibe sólo el 61% y el 66% respectivamente, del precio de los cereales.
En el caso de las oleaginosas, los descuentos son menores porque la exportación está activa. Hoy, para la soja el descuento extra es de 2% y para el girasol de 6%. Sin embargo, estos productos tienen más derechos de exportación (35% y 32% respectivamente), por lo cual el precio final que recibe el productor es similar al de los cereales: 63% para la soja y 62% para el girasol.
Radiografía del descuento: Las principales causas que explican las diferencias son: el intervencionismo en los Registros de Exportación; los cambios de los plazos de embarques de exportaciones y la creación de los ROE mediante la Resolución 543. La suma de estos factores, más el constante cambio de las reglas vinculadas al comercio de granos, genera una gran falta de previsibilidad, condición fundamental para el negocio, y se refleja en castigos en los precios.
Consecuencias funestas: A partir de estos cálculos, el presidente del Movimiento CREA, Rafael Llorente, opinó que "las alteraciones en el funcionamiento del mercado afectan la producción local de granos y la economía de los productores, perjudicada, además, por una mala campaña climática 2008/09, durante la cual muchos perdieron su capital operativo y ven dificultado el acceso al financiamiento".
"En este contexto -agregó- los productores optan por cultivos que ofrecen menor riesgo y bajos costos de siembra y mayor previsibilidad". En este sentido, una de las primeras señales negativas que emerge de la campaña 2009/10 es la desalentadora siembra de trigo, con una estimación de 2,8 millones de ha, lo que significa un 39% menos que la campaña anterior. Peor aún, esta proyección representa sólo el 50% del promedio de las últimas 10 temporadas", estimó.
Este descuento extra se traduce en el valor que recibe el productor, que es menor al precio internacional de los granos descontadas las retenciones y los gastos de embarque. En el caso del trigo, esta reducción adicional es de 16%; en el maíz del 14%.
Este comportamiento se explica porque los Registros de Exportación de trigo y de maíz estuvieron cerrados durante 2008 y en el primer semestre de 2009. Así se generó una sobreoferta interna que desincentivó la competencia entre los molinos, las aceiteras, los consumos (feed lots, industria avícola, etcétera) y los exportadores, lo que provocó una baja del precio interno de los cereales sin que se traduzca en beneficios al consumidor.
Si a estos valores se les suman las retenciones (de 23% para el trigo y 20% para el maíz), se aprecia que el productor recibe sólo el 61% y el 66% respectivamente, del precio de los cereales.
En el caso de las oleaginosas, los descuentos son menores porque la exportación está activa. Hoy, para la soja el descuento extra es de 2% y para el girasol de 6%. Sin embargo, estos productos tienen más derechos de exportación (35% y 32% respectivamente), por lo cual el precio final que recibe el productor es similar al de los cereales: 63% para la soja y 62% para el girasol.
Radiografía del descuento: Las principales causas que explican las diferencias son: el intervencionismo en los Registros de Exportación; los cambios de los plazos de embarques de exportaciones y la creación de los ROE mediante la Resolución 543. La suma de estos factores, más el constante cambio de las reglas vinculadas al comercio de granos, genera una gran falta de previsibilidad, condición fundamental para el negocio, y se refleja en castigos en los precios.
Consecuencias funestas: A partir de estos cálculos, el presidente del Movimiento CREA, Rafael Llorente, opinó que "las alteraciones en el funcionamiento del mercado afectan la producción local de granos y la economía de los productores, perjudicada, además, por una mala campaña climática 2008/09, durante la cual muchos perdieron su capital operativo y ven dificultado el acceso al financiamiento".
"En este contexto -agregó- los productores optan por cultivos que ofrecen menor riesgo y bajos costos de siembra y mayor previsibilidad". En este sentido, una de las primeras señales negativas que emerge de la campaña 2009/10 es la desalentadora siembra de trigo, con una estimación de 2,8 millones de ha, lo que significa un 39% menos que la campaña anterior. Peor aún, esta proyección representa sólo el 50% del promedio de las últimas 10 temporadas", estimó.















