14 Agosto 2009
La zafra azucarera 2009 se inicio en Tucumán con un muy buen ritmo, acompañado por los excelentes niveles de maduración del cañaveral y las óptimas condiciones para el tránsito de equipos de cosecha y transporte, que facilitaron la recolección mecanizada.
Hacia mediados de julio, debido a las condiciones de muy baja humedad del aire, se incrementaron las quemas accidentales en el cañaveral. Este cuadro se agravó aún más, ya que entre el 23 y el 25 de julio se produjeron heladas de mediana a fuerte intensidad en una amplia superficie del área cañera de la provincia, que tienen una consecuencia directa sobre la calidad de la materia prima y la disponibilidad de caña semilla.
Entre el 5 y el 7 del corriente mes, técnicos del Grupo Caña de Azúcar (Roberto Sopena, Juan Vallejo, Julio Sáez y Arturo Felipe) y del Sistema de Información Territorial (Pablo Benedetti y Cristina Morales) del INTA EEA Famaillá recorrieron la zona cañera, caracterizando el nivel de daño producid. El relevamiento abarcó 95 lotes distribuidos en 75 localidades representativas y cultivadas con caña. Se analizó la intensidad de daños en el follaje; se determinó si se produjo daño en el brote guía y muerte de tejidos, y se evalúo la incidencia del frío (número de entrenudos que afectó el fenómeno). Además, se verificó el estado de las yemas laterales, para comprobar la aptitud de los lotes como "caña semilla". Los daños sobre la materia prima para fábrica fueron divididos en cuatro niveles: a) Los menores efectos de las heladas sobre el cañaveral (nivel 1) se observan en el centro y noreste del área cañera, en zonas conocidas por su reserva ante las heladas, y en ciertos sectores del pedemonte central; b) El sector con daños leves a moderados (nivel 2) está en la llanura central; c) Los daños moderados a severos (nivel 3), en follaje y en los tres a cuatro primeros entrenudos molibles, se manifiestan hacia la mitad este y sur de Leales y en sectores de Simoca; d) Los daños severos y graves (nivel 4), que comprometen todo el follaje y hasta seis entrenudos movibles, están dispersos afectando sectores de Leales, Simoca hacia el sudeste y parte de Río Chico y Alberdi.
Las cuatro variedades de mayor difusión en el cañaveral se manifestaron con distintos grados de respuesta: LCP 85-384: expresó la mayor tolerancia ante el fenómeno; el nivel de deterioro más extremo fue hasta tres entrenudos molibles; ocupa la mayor superficie plantada respecto y se dispone de caña semilla de buena a muy buena aptitud; TucCP 77-42: expresó una fuerte sensibilidad al deterioro. En las áreas que sufrieron heladas moderadas a severas su calidad fabril está más comprometida, con cuatro a seis entrenudos deteriorados. En algunas localidades se pudo observar un buen estado en las yemas; CP 65-357: se vio muy afectada; presenta daños casi completos en el follaje, deterioro de entrenudos molibles y pérdida de yemas laterales bien evidentes, con deshidratación y muerte de los tejidos; RA 87-3: al igual que la variedad anterior, manifestó una fuerte sensibilidad y se detectó buena aptitud para semilla en menos del 20% de los lotes.
Recomendaciones
a) intensificar las operaciones de cosecha, especialmente en los sectores con los daños de "nivel 4", procurando la finalización de la zafra hacia fines de agosto. Verificar el nivel de despuntado, debiendo eliminar en la mayoría de estos casos más de tres entrenudos; b) El área afectada por el "nivel 3" presenta un deterioro importante y se aconseja un despuntado que elimine entre dos y tres entrenudos, según verificación previa del lote antes del inicio de la cosecha; c) Las localidades incluidas en el "nivel 2" se deberían cosechar no más allá del 30 de septiembre. También se deben agregar sectores que, si bien no presentan daños severos, ocupan parte del pedemonte o zonas con problemas de anegamiento ante las lluvias de principios de octubre, lo que complicaría el cierre de zafra en esta región; d) El sector que comprende a las localidades incluidas en el "nivel 1" de daños podría dejarse como resguardo para la última fase de cosecha, a partir de la segunda quincena de septiembre, ya que en muchos casos se corresponde con suelos firmes de buen drenaje y pueden ser manejados sin inconvenientes hacia fines de octubre y primera quincena de noviembre.
Hacia mediados de julio, debido a las condiciones de muy baja humedad del aire, se incrementaron las quemas accidentales en el cañaveral. Este cuadro se agravó aún más, ya que entre el 23 y el 25 de julio se produjeron heladas de mediana a fuerte intensidad en una amplia superficie del área cañera de la provincia, que tienen una consecuencia directa sobre la calidad de la materia prima y la disponibilidad de caña semilla.
Entre el 5 y el 7 del corriente mes, técnicos del Grupo Caña de Azúcar (Roberto Sopena, Juan Vallejo, Julio Sáez y Arturo Felipe) y del Sistema de Información Territorial (Pablo Benedetti y Cristina Morales) del INTA EEA Famaillá recorrieron la zona cañera, caracterizando el nivel de daño producid. El relevamiento abarcó 95 lotes distribuidos en 75 localidades representativas y cultivadas con caña. Se analizó la intensidad de daños en el follaje; se determinó si se produjo daño en el brote guía y muerte de tejidos, y se evalúo la incidencia del frío (número de entrenudos que afectó el fenómeno). Además, se verificó el estado de las yemas laterales, para comprobar la aptitud de los lotes como "caña semilla". Los daños sobre la materia prima para fábrica fueron divididos en cuatro niveles: a) Los menores efectos de las heladas sobre el cañaveral (nivel 1) se observan en el centro y noreste del área cañera, en zonas conocidas por su reserva ante las heladas, y en ciertos sectores del pedemonte central; b) El sector con daños leves a moderados (nivel 2) está en la llanura central; c) Los daños moderados a severos (nivel 3), en follaje y en los tres a cuatro primeros entrenudos molibles, se manifiestan hacia la mitad este y sur de Leales y en sectores de Simoca; d) Los daños severos y graves (nivel 4), que comprometen todo el follaje y hasta seis entrenudos movibles, están dispersos afectando sectores de Leales, Simoca hacia el sudeste y parte de Río Chico y Alberdi.
Las cuatro variedades de mayor difusión en el cañaveral se manifestaron con distintos grados de respuesta: LCP 85-384: expresó la mayor tolerancia ante el fenómeno; el nivel de deterioro más extremo fue hasta tres entrenudos molibles; ocupa la mayor superficie plantada respecto y se dispone de caña semilla de buena a muy buena aptitud; TucCP 77-42: expresó una fuerte sensibilidad al deterioro. En las áreas que sufrieron heladas moderadas a severas su calidad fabril está más comprometida, con cuatro a seis entrenudos deteriorados. En algunas localidades se pudo observar un buen estado en las yemas; CP 65-357: se vio muy afectada; presenta daños casi completos en el follaje, deterioro de entrenudos molibles y pérdida de yemas laterales bien evidentes, con deshidratación y muerte de los tejidos; RA 87-3: al igual que la variedad anterior, manifestó una fuerte sensibilidad y se detectó buena aptitud para semilla en menos del 20% de los lotes.
Recomendaciones
a) intensificar las operaciones de cosecha, especialmente en los sectores con los daños de "nivel 4", procurando la finalización de la zafra hacia fines de agosto. Verificar el nivel de despuntado, debiendo eliminar en la mayoría de estos casos más de tres entrenudos; b) El área afectada por el "nivel 3" presenta un deterioro importante y se aconseja un despuntado que elimine entre dos y tres entrenudos, según verificación previa del lote antes del inicio de la cosecha; c) Las localidades incluidas en el "nivel 2" se deberían cosechar no más allá del 30 de septiembre. También se deben agregar sectores que, si bien no presentan daños severos, ocupan parte del pedemonte o zonas con problemas de anegamiento ante las lluvias de principios de octubre, lo que complicaría el cierre de zafra en esta región; d) El sector que comprende a las localidades incluidas en el "nivel 1" de daños podría dejarse como resguardo para la última fase de cosecha, a partir de la segunda quincena de septiembre, ya que en muchos casos se corresponde con suelos firmes de buen drenaje y pueden ser manejados sin inconvenientes hacia fines de octubre y primera quincena de noviembre.














