14 Agosto 2009
La quema de caña sólo causa perjuicios
El método de cosecha en verde, una práctica conservacionista que tiende a globalizarse, evita la polución ambiental, ayuda a mantener la humedad de suelos con la cobertura de maloja y a la calidad de la caña. Por Gustavo Frías Silva -Redacción LA GACETA.
La situación actual que se vive en la zafra tucumana preocupa a toda la población en general, debido a la gran cantidad de incendios que se ven a diario en toda el área cañera provincial. Son lotes que se queman en pie, en caña preparada para cosecha semi mecanizada y en quema de rastrojo. También se detectan importantes cantidades de focos ígneos en pastizales, banquinas de rutas y caminos, campos e incluso en los cerros, áreas que nada tienen que ver con la actividad azucarera, y llenan de humo y restos de ceniza en diferentes poblaciones.
Desde hace bastante tiempo que la Eeaoc y el INTA trabajan en todo lo relacionado con una zafra limpia, sin que el productor cañero se vea en la necesidad de quemar sus cañaverales para cosechar. Son estudios, investigaciones y ensayos referidas a la cosecha en verde con las ventajas que esta representa.
Ambas instituciones de investigación consideran, a través de diferentes informes, la importancia de aprovechar los residuos de la cosecha de la caña de azúcar en beneficio del productor y del medio ambiente.
En el mundo contemporáneo la actividad cañera se oriente hacia sistemas productivos y económicamente más eficientes, más sustentables y menos agresivos para el medio ambiente, y en este sentido la cosecha sin quema previa del cañaveral, llamada cosecha en verde, con aprovechamiento de los residuos vegetales que deja en el campo, contribuyen a la sustentabilidad del ambiente.
En algunos países la imposición de controles cada vez más estrictos a la quema de cañaverales se relacionan con la polución atmosférica y el creciente interés por el aprovechamiento de los residuos de cosecha con fines energéticos, significaron un impulso adicional para instaurar la cosecha en verde, un modelo que en nuestra pequeña provincia debería aprovecharse por sus beneficios. Los controles gubernamentales sobre la quema de cañaverales y el interés por el uso de los residuos de la cosecha en verde con fines agronómicos y energéticos están vigentes en Tucumán, aunque no se tradujeron, hasta el momento, en una práctica generalizada.
El esquema actual de producción de caña de azúcar en Tucumán presenta importantes ventajas tecnológicas y ambientales para la implementación de la cosecha en verde y el manejo de sus residuos, respecto de otras zonas cañeras del mundo.
La mecanización de la cosecha en la provincia es superior al 80% y las condiciones térmicas y de humedad de suelo, en general, son favorables. Es manejable el volumen de residuos de cosecha y es amplia la información disponible al respecto.
La retención de los residuos sobre el área de cultivo forma un manto de rastrojo, lo que plantea un sistema de cultivo conservacionista de manejo de la cobertura vegetal, que también es factible de ser utilizada en las calderas de los ingenios o bien acondicionarla para destinarla a forraje animal.
El interés para impulsar el sistema de cosecha sin quema dependerá del aprovechamiento de los residuos que quedan, ya que con la conservación del manto de rastrojo sobre el cañaveral cosechado se genera un cultivo conservacionista que permite mantener mejor la humedad del suelo durante fines de invierno y de primavera, y esto justifica la cobertura de maloja.
Entre otras ventajas de la cosecha en verde figura la mejor calidad de la materia prima por el menor deterioro que sufre por el fuego, además de existir una mejor flexibilidad en la programación de la cosecha y entrega de la caña en los ingenios. Por otra parte, al no quemar la caña, disminuyen los riesgos de pérdida de azúcar por demoras en la entrega de la caña quemada.
Hasta acá las referencias son todas en beneficio del cultivo cuando no se usa el fuego en la actividad azucarera, por lo que no se entiende todavía el por qué de la proliferación de este uso. Los argumentos respecto de las ventajas son pocos y los productores que apuntan a una cosecha en verde y realizan inversiones para ello son los perjudicados por las quemas. Según la cantidad de focos detectados en el mapa de incendios, parecería que el tucumano en general es piromaníaco. Pero él o los culpables nunca aparecen.
La realidad es que se quema todo: caña de azúcar, pastizales, banquinas, montes, basura y hasta restos de hojas que se barren en las veredas. Por eso es imprescindible una lucha contra la cultura del fuego , tanto desde la escuela como en cada hogar, y esa tarea nos involucra a todos los ciudadanos y a los gobernantes de turno.
Desde hace bastante tiempo que la Eeaoc y el INTA trabajan en todo lo relacionado con una zafra limpia, sin que el productor cañero se vea en la necesidad de quemar sus cañaverales para cosechar. Son estudios, investigaciones y ensayos referidas a la cosecha en verde con las ventajas que esta representa.
Ambas instituciones de investigación consideran, a través de diferentes informes, la importancia de aprovechar los residuos de la cosecha de la caña de azúcar en beneficio del productor y del medio ambiente.
En el mundo contemporáneo la actividad cañera se oriente hacia sistemas productivos y económicamente más eficientes, más sustentables y menos agresivos para el medio ambiente, y en este sentido la cosecha sin quema previa del cañaveral, llamada cosecha en verde, con aprovechamiento de los residuos vegetales que deja en el campo, contribuyen a la sustentabilidad del ambiente.
En algunos países la imposición de controles cada vez más estrictos a la quema de cañaverales se relacionan con la polución atmosférica y el creciente interés por el aprovechamiento de los residuos de cosecha con fines energéticos, significaron un impulso adicional para instaurar la cosecha en verde, un modelo que en nuestra pequeña provincia debería aprovecharse por sus beneficios. Los controles gubernamentales sobre la quema de cañaverales y el interés por el uso de los residuos de la cosecha en verde con fines agronómicos y energéticos están vigentes en Tucumán, aunque no se tradujeron, hasta el momento, en una práctica generalizada.
El esquema actual de producción de caña de azúcar en Tucumán presenta importantes ventajas tecnológicas y ambientales para la implementación de la cosecha en verde y el manejo de sus residuos, respecto de otras zonas cañeras del mundo.
La mecanización de la cosecha en la provincia es superior al 80% y las condiciones térmicas y de humedad de suelo, en general, son favorables. Es manejable el volumen de residuos de cosecha y es amplia la información disponible al respecto.
La retención de los residuos sobre el área de cultivo forma un manto de rastrojo, lo que plantea un sistema de cultivo conservacionista de manejo de la cobertura vegetal, que también es factible de ser utilizada en las calderas de los ingenios o bien acondicionarla para destinarla a forraje animal.
El interés para impulsar el sistema de cosecha sin quema dependerá del aprovechamiento de los residuos que quedan, ya que con la conservación del manto de rastrojo sobre el cañaveral cosechado se genera un cultivo conservacionista que permite mantener mejor la humedad del suelo durante fines de invierno y de primavera, y esto justifica la cobertura de maloja.
Entre otras ventajas de la cosecha en verde figura la mejor calidad de la materia prima por el menor deterioro que sufre por el fuego, además de existir una mejor flexibilidad en la programación de la cosecha y entrega de la caña en los ingenios. Por otra parte, al no quemar la caña, disminuyen los riesgos de pérdida de azúcar por demoras en la entrega de la caña quemada.
Hasta acá las referencias son todas en beneficio del cultivo cuando no se usa el fuego en la actividad azucarera, por lo que no se entiende todavía el por qué de la proliferación de este uso. Los argumentos respecto de las ventajas son pocos y los productores que apuntan a una cosecha en verde y realizan inversiones para ello son los perjudicados por las quemas. Según la cantidad de focos detectados en el mapa de incendios, parecería que el tucumano en general es piromaníaco. Pero él o los culpables nunca aparecen.
La realidad es que se quema todo: caña de azúcar, pastizales, banquinas, montes, basura y hasta restos de hojas que se barren en las veredas. Por eso es imprescindible una lucha contra la cultura del fuego , tanto desde la escuela como en cada hogar, y esa tarea nos involucra a todos los ciudadanos y a los gobernantes de turno.














