La quema genera pérdidas y riesgos a la comunidad

La Eeaoc destacó que este año resulta difícil explicar racionalmente la causa de tantos focos de incendios en el territorio provincial.

CENIZAS. Las zonas aledañas a los cañaverales también se afectaron. CENIZAS. Las zonas aledañas a los cañaverales también se afectaron.
14 Agosto 2009
Si bien las heladas de julio fueron generalizadas y severas, y afectaron la producción primaria de la provincia, el principal problema que afronta en estos días la actividad azucarera y la comunidad en general son las consecuencias de las quemas irracionales e indiscriminadas que se registran en toda el área cañera de Tucumán, según informó la Sección Agronomía de la Caña de Azúcar de la Eeaoc.
Agrega que resulta muy difícil este año entender sus causas y sus responsables, ya que escapan a cualquier explicación racional, por cuanto lo único que logra es afectar severamente a la comunidad en todos los aspectos asociados a la calidad de vida.
Los daños por las heladas dependen en primera instancia de su intensidad y duración, por lo que la magnitud final de las pérdidas de azúcar estará condicionada por la incidencia de otros factores cuya consideración y manejo permitirá minimizar las pérdidas potenciales.
En la época de agosto-septiembre el deterioro se acelera notablemente, con disminuciones del rendimiento fabril que pueden llegar en situaciones de heladas severas entre un 40% y un 65%, a principios de octubre. Por esta razón, se debe priorizar la cosecha de los cañaverales más afectados.
Como consecuencia de la quema, asociada a caña helada y a su demora hasta el procesamiento, las pérdidas de azúcar por las heladas en la caña en pie se duplican y triplican en pocos días luego de la quema. Los esfuerzos del sector productivo, de todas las instituciones del Estado y de la comunidad deberían orientarse a evitar el uso del fuego, y en especial a que éste no ingrese a los cañaverales por el alto grado de combustibilidad.
En el estado actual de los cañaverales, la quema accidental o intencional puede provocar su propagación a miles de hectáreas en poco tiempo, además de generar perdidas en el valor económico del cañaveral, al acelerar el deterioro. También expone a la población tucumana a peligros y perjuicios.

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