El campo arranca con la Agricultura Certificada
La iniciativa de Aapresid apunta a que los productores argentinos de siembra directa obtengan una mejor gestión empresarial y eficiencia agronómica, y accedan a un mundo con mayores oportunidades. Por Ernesto Caram -Redacción LA GACETA.
Hace más de 20 años con el nacimiento de la Asociación Argentina de Productores de Siembra Directa (Aapresid), el país se encaminaba hacia la búsqueda de una agricultura altamente productiva y sustentable.
Reconvertir la agricultura convencional, que se hacía con la ruptura del pan de tierra con el arado de reja y vertedera en una primera etapa o con el arado o rastra a disco posteriormente, comenzaba a formar parte del pasado. Y esto gracias a una agricultura que irrumpió en el campo argentino buscando mantener intacta la estructura del suelo, mejorar su fertilidad actual y potencial, cuidar el agua acumulada en el perfil y evitar la erosión tanto hídrica como eólica que terminaría afectando la capa fértil, que es la que le daría el verdadero valor al capital tierra.
Hoy la Argentina es un país líder en sistemas de siembra directa. El 90 % de los productores de granos del país trabajan con esta filosofía de trabajo que los llevó a detener el rápido proceso de degradación de suelos. Y en este sentido, tanto la soja como el maíz y el trigo la Argentina es vista en el mundo como un país donde el suelo se cuida como un bien insustituible y a Aapresid como una Institución pionera y líder en la implementación de la siembra directa en la región.
Pero esto no bastó y la institución que dio origen a la siembra directa ahora está trabajando por la "Agricultura Certificada". Este tipo de práctica es un sistema de gestión de calidad en los procesos productivos dentro de la siembra directa.
Así como las Normas ISO 9000 imponen en las empresas que se cumplan y respeten los procesos preestablecidos, la Agricultura Certificada juega un papel fundamental en el cuidado y el respeto de los procesos en la producción agropecuaria. Este nuevo sistema que irrumpe en el país y fue analizado esta semana en la convención anual de Aapresid en Rosario, tiende a lograr una mayor productividad de los campos en un ambiente energéticamente sustentable.
Hace menos de una década nacía en las economías regionales la implementación de prácticas a campo tendientes a optimizar el uso del recurso tierra, agua e insumos varios, y se la denominó "Buenas Prácticas Agrícolas". Esta tendencia continuó hacia las plantas de manufactura de origen agropecuario, y nacieron las "Buenas Prácticas de Manufactura", que dieron origen a una serie de normas y pautas exigidas internacionalmente, como HACCP, en los establecimientos fabriles, o Globalgap en los establecimientos agropecuarios.
En el mundos globalizado en que nos toca vivir, Aapresid impuso su slogan de que en la empresa agropecuaria del Siglo XXI la sustentabilidad productiva y ambiental son el eje y el objetivo a valorar, a los fines de que sean eficientes en el uso de los recursos, sobre todo los más escasos, como la tierra, el agua y la fertilidad.
Es así que la Agricultura Certificada motivada por los productores de siembra directa busca lograr en el hombre de campo una mejor gestión empresarial y eficiencia agronómica, y un mundo con mayores oportunidades. En un contexto de creciente demanda mundial por alimentos sanos e inocuos, ahora surgen las exigencias de la sustentabilidad ambiental y social.
Con ello se abren nuevas oportunidades para los negocios agropecuarios, como precios acordes al valor agregado, el acceso preferencial a los mercados y también a nuevos mercados. En tiempos de dificultades para distintas actividades del campo, Aapresid sale al cruce con propuestas y proyectos concretos que tienen como base una producción sustentable que perdure en el tiempo, a pesar de los cambios climáticos globales de los cuales nuestro país no está ajeno.
No hay dudas que este es el camino por el cual tendrán que transitar los hombres de campo que quieran ser diferentes. Y para ello deberán profesionalizar sus procesos productivos, documentarlos, medirlos y registrarlos en forma sistemática. También será relevante que estén en condiciones de ser auditados cuando el ente certificador evalúe el comportamiento de los planes de gestión y los requisitos del protocolo de Agricultura Certificada, para poder aprobar los procesos implementados.
Los productores de Siembra Directa merecen un párrafo aparte por esta nueva iniciativa que apunta a dinamizar la gestión agropecuaria, ya que la loable disposición tornará al sector cada vez más competitivo ante sus pares del mundo.














