21 Agosto 2009
EL FUTURO. Los tambos buscan salir de la grave crisis que los agobia.
Argentina es uno de los países más competitivos en la producción de alimentos. A pesar de eso, las malas políticas implementadas por el Gobierno nacional hacen que algunos sectores, como el lechero, no puedan crecer. Esta conclusión se desprende de un informe elaborado por el ingeniero Néstor Roulet, vicepresidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA).
Agrega que si el negocio de la lechería hubiese sido atractivo, indudablemente se hubiera dado un crecimiento natural entre el 5% y el 7% anual, como se dio en otros países, como Brasil. "Es decir que hoy tendríamos unos 2,5 millones de vacas en ordeño, contra el 1,8 millón de cabezas que el país tiene desde hace 10 años", remarcó.
Roulet precisó que no creció la cantidad de animales en ordeño sino que tampoco la producción -hoy es de 10.000 millones de litros anuales y no llega a los 10.500 millones de 1996- y, para colmo, indicó, hay una clara concentración productiva, ya que de 15.520 tambos que había en 2002, la cifra actual alcanza los 11.800.
"Cuando se analiza lo que realmente pasó encontramos que a partir de 2006 -año que comenzaron los buenos precios internacionales de los lácteos- las constantes intervenciones del Gobierno a través de los precios de referencia en salida de industria; en las exportaciones mediante los permisos -entre ellos el "famoso" ROEL-; en el precio de corte; los aprietes telefónicos por parte de la Secretaría de Comercio Interior a algunos eslabones de la cadena; las compensaciones direccionadas a esos eslabones, entre otras, hicieron que el productor lechero argentino reciba un bajo precio por su producción", opinó el dirigente de CRA.
Indicó que si se compara (cuadro 1) lo que recibieron los productores lecheros de distintas parte del mundo por litro de leche en 2008, por ejemplo, se puede comprobar que el de la Argentina obtuvo el valor más bajo, con un extremo del 57% menos respecto del europeo, y un 28% menos comparado con un productor uruguayo.
Conclusiones: Según Roulet, si se contrasta la situación del productor argentino de 3.000 litros diarios con la del uruguayo, perdió de percibir U$S 95.400. Esto equivale al valor de 1.200 rollos de alfalfa o al de 140 hectáreas -implantación, protección y hechura de silo- de pasto para un año de comida. ¿No hubiera resultado más fácil encarar este año seco si hubiera recibido ese dinero?, interrogó.
"Si evaluamos la pérdida total del país a 0,10 U$S/l de leche por los 10.000 millones de litros de leche producidos, el sector primario lechero perdió U$S 1.000 millones en 2008 en relación con el uruguayo. En cuanto a los precios a salida de industria tanto en la Argentina como en Uruguay son similares -0,60 U$S/l-, lo que indica que la participación del productor uruguayo es del 60% contra el 40% del argentino", resaltó el dirigente.
Agregó que en el otro extremo, si se tiene en cuenta el promedio que recibió un productor de la Unión Europea -0,60 U$S/l- contra los 0,26 U$S/l que recibió el argentino, lo que perdió el sector lechero primario nacional rondaría los U$S 3.400 millones.
"Con los valores de los productos lácteos que paga el consumidor argentino en góndola, es la misma cadena láctea la que podría pagar los 0,40 $/l que el sector necesita para que el negocio no sea negativo. Observando esta pérdida del sector lechero argentino ocasionada por la política del Gobierno nacional, podemos afirmar que los 0,20 $/l durante los próximos cinco meses -implicaría un desembolso por parte del Estado de $ 500 millones- es parte de la indemnización que el sector debiera recibir por estos perjuicios", concluyó Roulet.
Agrega que si el negocio de la lechería hubiese sido atractivo, indudablemente se hubiera dado un crecimiento natural entre el 5% y el 7% anual, como se dio en otros países, como Brasil. "Es decir que hoy tendríamos unos 2,5 millones de vacas en ordeño, contra el 1,8 millón de cabezas que el país tiene desde hace 10 años", remarcó.
Roulet precisó que no creció la cantidad de animales en ordeño sino que tampoco la producción -hoy es de 10.000 millones de litros anuales y no llega a los 10.500 millones de 1996- y, para colmo, indicó, hay una clara concentración productiva, ya que de 15.520 tambos que había en 2002, la cifra actual alcanza los 11.800.
"Cuando se analiza lo que realmente pasó encontramos que a partir de 2006 -año que comenzaron los buenos precios internacionales de los lácteos- las constantes intervenciones del Gobierno a través de los precios de referencia en salida de industria; en las exportaciones mediante los permisos -entre ellos el "famoso" ROEL-; en el precio de corte; los aprietes telefónicos por parte de la Secretaría de Comercio Interior a algunos eslabones de la cadena; las compensaciones direccionadas a esos eslabones, entre otras, hicieron que el productor lechero argentino reciba un bajo precio por su producción", opinó el dirigente de CRA.
Indicó que si se compara (cuadro 1) lo que recibieron los productores lecheros de distintas parte del mundo por litro de leche en 2008, por ejemplo, se puede comprobar que el de la Argentina obtuvo el valor más bajo, con un extremo del 57% menos respecto del europeo, y un 28% menos comparado con un productor uruguayo.
Conclusiones: Según Roulet, si se contrasta la situación del productor argentino de 3.000 litros diarios con la del uruguayo, perdió de percibir U$S 95.400. Esto equivale al valor de 1.200 rollos de alfalfa o al de 140 hectáreas -implantación, protección y hechura de silo- de pasto para un año de comida. ¿No hubiera resultado más fácil encarar este año seco si hubiera recibido ese dinero?, interrogó.
"Si evaluamos la pérdida total del país a 0,10 U$S/l de leche por los 10.000 millones de litros de leche producidos, el sector primario lechero perdió U$S 1.000 millones en 2008 en relación con el uruguayo. En cuanto a los precios a salida de industria tanto en la Argentina como en Uruguay son similares -0,60 U$S/l-, lo que indica que la participación del productor uruguayo es del 60% contra el 40% del argentino", resaltó el dirigente.
Agregó que en el otro extremo, si se tiene en cuenta el promedio que recibió un productor de la Unión Europea -0,60 U$S/l- contra los 0,26 U$S/l que recibió el argentino, lo que perdió el sector lechero primario nacional rondaría los U$S 3.400 millones.
"Con los valores de los productos lácteos que paga el consumidor argentino en góndola, es la misma cadena láctea la que podría pagar los 0,40 $/l que el sector necesita para que el negocio no sea negativo. Observando esta pérdida del sector lechero argentino ocasionada por la política del Gobierno nacional, podemos afirmar que los 0,20 $/l durante los próximos cinco meses -implicaría un desembolso por parte del Estado de $ 500 millones- es parte de la indemnización que el sector debiera recibir por estos perjuicios", concluyó Roulet.














