Rotación más barbecho, igual a productividad

La clave es simple: se aprovechan las lluvias para acumular la humedad que necesitan los suelos, sobre todo después de una cosecha estival. El agua debe ser administrada en forma racional y responsablemente. Por Gustavo Frías Silva - Sección Rural.

28 Agosto 2009
La presente campaña de granos está lanzada en el país y se estima que la siembra de  maíz en todo el territorio nacional será sólo de 2 millones de hectáreas, una cifra 19% inferior a la registrada durante el ciclo anterior, según los indicadores de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires,. Ese documento agrega que a la fecha se llevan implantadas unas 30.000 hectáreas distribuidas principalmente en el centro norte de Santa Fe, Corrientes, y el centro norte de Córdoba.
Si las cosas se mantienen de esta manera en el país, con un modelo que sólo busca la sojización, a través de la cual los productores buscan la forma de salvarse con rendimientos y ventas a los tentadores mercados externos, a pesar de la fuerte presión de las retenciones, la situación de los productores seguirá mal y no habrá alternativas válidas en la producción granaria.
Si a ello se suma el cambio climático, que hasta ahora trajo una fuerte sequía que golpeo la campaña pasada y la que continúa actualmente en muchas zonas del país, sobre todo nuestra región, la situación pasará a ser caótica.

Fomentar la siembra
El cultivo de maíz o de sorgo como rotación estival con el cultivo de soja es lo recomendado por todos los técnicos e instituciones de investigación dedicadas a la explotación granaria, ya que no solo corta el ciclo biológico de plagas y de enfermedades, sino que con la gran cantidad de rastrojo que genera el cereal estival y su presencia permanente en el suelo en el otoño, invierno y primavera tucumanos, permite tener el mejor barbecho para lograr acumular agua en los perfiles de suelo, provenientes de las lluvias que se pudieran dar en las estaciones mencionadas.
De esta manera el cultivo siguiente al maíz o al sorgo se vería satisfactoriamente beneficiado por esta práctica. Esta disposición es lo mejor para todos, pero es necesario que se busquen soluciones que fomenten la siembra de gramíneas estivales en la región. Y para que ello suceda debe apuntarse a mejorar la rentabilidad de estos cultivos.
Por otro lado, hay que encontrar la manera de hacer más eficiente el recurso agua con que cuenta nuestra provincia, donde el régimen de lluvia es monzónico, con precipitaciones concentradas en verano y sólo esporádicas o nulas durante el resto de las estaciones.
En la época de fuertes precipitaciones los caudales estivales de los ríos sólo se podrán aprovechar construyendo embalses, pero antes se deberán preservar los existentes como El Cadillal, que está amenazado por la colmatación con sedimentos y por serios problemas de calidad del agua. Esto quiere decir que el agua disponible deberá ser utilizada de forma racional y más eficiente.
En la actualidad se pierde mucho líquido en la conducción por canales en todas las zonas de la provincia con regadíos. Como ejemplos para evitar estas situaciones, cabe citar a los programas en funcionamiento del Prosap en Lules y en Tafí del Valle, que pueden servir de modelos para otras regiones.
El aumento de la necesidad de alimentos y de proteínas en el mundo hace que un cultivo como la soja siga siendo rentable, pero el mundo no sólo consume soja u otra proteína producida a partir de la harina de soja, sino también de una variedad de alimentos. Pero para producirlos hacen falta insumos y tierra, pero sobre todo agua.
Hacer más eficiente el uso del recurso traerá aparejado mayores beneficios al productor y para ello el Estado, junto con los sectores involucrados, es el actor central  en la búsqueda de soluciones para esos inconvenientes.
Alentar las rotaciones, aumentar la captación de agua, la construcción de embalses, la adecuada y responsable conducción y distribución del recurso agua, la generación de conciencia sobre el daño del uso del fuego para algunas practicas agrícolas y para conservar el rastrojo sobre el suelo, no es una tarea fácil pero todos conocen los resultados: se logrará a futuro mayores beneficios.
La situación actual de sequía, de fuegos incontrolados en cañaverales, pastizales, montes, banquinas cerros o en cualquier lugar, deben  servir de ejemplo para buscar alternativas para preservar el agua en todo su sentido. El agua es vida, debemos conservarla, usarla como corresponde y por supuesto no contaminarla.
Ejemplos en el mundo, en el país y en nuestra provincia sobran. Hay que ponerle voluntad y emprender las acciones, con el objetivo de encontrar el camino correcto para llegar a los mejores resultados.

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