11 Septiembre 2009
Llegar a buen puerto para evitar pérdidas
El paro portuario del Sindicato Unido Portuarios Argentinos (Supa) ocasionó grandes problemas logísticos para los exportadores argentinos. Pérdidas económicas y de oportunidades comerciales. Por Ernesto Caram - Sección Rural.
Cuando hace 10 días atrás se levantaba el paro que llevaron adelante los trabajadores portuarios agrupados en Sindicato Unido Portuarios Argentinos (SUPA), el alivio comenzó nuevamente en las terminarles portuarias y sobre los exportadores del país. Sobre que las mismas aún no están plenamente operativas, debido a la falta de inversiones en muchos sectores logísticos (almacenajes, consolidados, estibas, etc.), el paro hizo que el puerto de Buenos Aires sufriera un colapso de tal magnitud que hasta los propios armadores (dueños de buques), decidieron pegar la vuelta y continuar viaje sin cargar en la Argentina, temiendo largas esperas por los reclamos gremiales.
Y, si bien las pérdidas operativas pueden haber superado holgadamente los 150 millones de dólares, los perjuicios económicos para los exportadores (los gastos de las operaciones marítimas y de las terminales portuarias) podrían ser varias veces mayor al valor declarado como perdido por las autoridades portuarias.
No hay dudas que el manejo de los gremios y la presión que ponen sobre el Gobierno por los aumentos salariales en la Argentina tienen todavía mucho peso.
Un sindicato que exige y un Gobierno que no se decide terminan perjudicando a todo un país productivo. Un paro sindical, en consecuencia, puede paralizar al país y esta vez le tocó sufrir nuevamente a los exportadores argentinos.
El quite de colaboración y los cortes sufridos en las terminales portuarias argentinas hizo que no pudiese ingresar ni egresar nada de los puertos. En el caso concreto de los exportadores de limones, tuvieron que llevar a consolidar la fruta a otras plazoletas ubicadas fuera de puerto y pagar gastos extras en almacenaje, frío, estibas, etc. No sin dejar de mencionar algo más perjudicial que fue el de no poder cumplir con los programas que ya habían sido fijados entre los exportadores de la fruta y los clientes del exterior. Esta situación acarrea el consiguiente problema que significa dejar entre 10 y 15 días limones u otros productos perecederos enchufados dentro de un contenedor perdiendo su frescura y la oportunidad de mercado que se estaba viendo sobre el final de la campaña exportadora.
Desde la Argentina, la campaña citrícola prácticamente está finalizando. En el NOA todavía hay algunas compañías limoneras y naranjeras y en litoral también algo de cítricos dulces que están en movimiento, pero se podría decir que el año ya está terminado para los exportadores de la actividad.
El efecto en las economías regionales
Este paro, que afectó considerablemente a las economías regionales, debe dejar una experiencia tanto para el Gobierno como para los sindicatos. El Ejecutivo debe entender que el comercio exterior debe ser una política de Estado y, en ese contexto, debe trabajar para mejorar todos los aspectos en inversiones logísticas y relaciones con los gremios, además de cumplir con la Ley y respetar a los exportadores.
El Gobierno se financia con las retenciones, vive en gran parte de las mismas y hasta demora meses en devolver el IVA y otros reintegros a los exportadores. Además, el Ministerio de Trabajo no muestra la fortaleza suficiente como para contener las demandas de los gremios. Los sindicatos, a su vez, deben entender que las discusiones y las acciones de fuerza deben pasar por otro lado y no por bloquear a las terminales portuarias y perjudicar a los exportadores.
En la jerga popular suele decirse que nunca hay que morder la mano a quien da de comer. Los trabajadores, en ese sentido, también deben aportar su cuota de flexibilidad para no llegar a instancias tan extremas como un paro.
Los problemas sindicales llevaron a que los barcos que estaban ya en puerto debieran esperar varios días para completar cargas, cuando en un día deberían haber estado listos para zarpar con las mismas.
Muchos armadores (dueños de barcos), decidieron obviar al puerto de Buenos Aires y los exportadores argentinos se quedaron literalmente con las ganas. No hay dudas que el sistema no puede seguir funcionando así. Pero si este paro dejó una experiencia debe ser capitalizada para evitar en un futuro problemas y pérdidas económicas que sólo llevan a perjudicar a todos los eslabones de la cadena exportadora Todavía queda un largo camino para revertir la mala imagen que tiene el sistema exportador argentino, el que otros países más avanzados que el nuestro ya lograron organizar parar evitar males mayores. El tiempo lo dirá.
Y, si bien las pérdidas operativas pueden haber superado holgadamente los 150 millones de dólares, los perjuicios económicos para los exportadores (los gastos de las operaciones marítimas y de las terminales portuarias) podrían ser varias veces mayor al valor declarado como perdido por las autoridades portuarias.
No hay dudas que el manejo de los gremios y la presión que ponen sobre el Gobierno por los aumentos salariales en la Argentina tienen todavía mucho peso.
Un sindicato que exige y un Gobierno que no se decide terminan perjudicando a todo un país productivo. Un paro sindical, en consecuencia, puede paralizar al país y esta vez le tocó sufrir nuevamente a los exportadores argentinos.
El quite de colaboración y los cortes sufridos en las terminales portuarias argentinas hizo que no pudiese ingresar ni egresar nada de los puertos. En el caso concreto de los exportadores de limones, tuvieron que llevar a consolidar la fruta a otras plazoletas ubicadas fuera de puerto y pagar gastos extras en almacenaje, frío, estibas, etc. No sin dejar de mencionar algo más perjudicial que fue el de no poder cumplir con los programas que ya habían sido fijados entre los exportadores de la fruta y los clientes del exterior. Esta situación acarrea el consiguiente problema que significa dejar entre 10 y 15 días limones u otros productos perecederos enchufados dentro de un contenedor perdiendo su frescura y la oportunidad de mercado que se estaba viendo sobre el final de la campaña exportadora.
Desde la Argentina, la campaña citrícola prácticamente está finalizando. En el NOA todavía hay algunas compañías limoneras y naranjeras y en litoral también algo de cítricos dulces que están en movimiento, pero se podría decir que el año ya está terminado para los exportadores de la actividad.
El efecto en las economías regionales
Este paro, que afectó considerablemente a las economías regionales, debe dejar una experiencia tanto para el Gobierno como para los sindicatos. El Ejecutivo debe entender que el comercio exterior debe ser una política de Estado y, en ese contexto, debe trabajar para mejorar todos los aspectos en inversiones logísticas y relaciones con los gremios, además de cumplir con la Ley y respetar a los exportadores.
El Gobierno se financia con las retenciones, vive en gran parte de las mismas y hasta demora meses en devolver el IVA y otros reintegros a los exportadores. Además, el Ministerio de Trabajo no muestra la fortaleza suficiente como para contener las demandas de los gremios. Los sindicatos, a su vez, deben entender que las discusiones y las acciones de fuerza deben pasar por otro lado y no por bloquear a las terminales portuarias y perjudicar a los exportadores.
En la jerga popular suele decirse que nunca hay que morder la mano a quien da de comer. Los trabajadores, en ese sentido, también deben aportar su cuota de flexibilidad para no llegar a instancias tan extremas como un paro.
Los problemas sindicales llevaron a que los barcos que estaban ya en puerto debieran esperar varios días para completar cargas, cuando en un día deberían haber estado listos para zarpar con las mismas.
Muchos armadores (dueños de barcos), decidieron obviar al puerto de Buenos Aires y los exportadores argentinos se quedaron literalmente con las ganas. No hay dudas que el sistema no puede seguir funcionando así. Pero si este paro dejó una experiencia debe ser capitalizada para evitar en un futuro problemas y pérdidas económicas que sólo llevan a perjudicar a todos los eslabones de la cadena exportadora Todavía queda un largo camino para revertir la mala imagen que tiene el sistema exportador argentino, el que otros países más avanzados que el nuestro ya lograron organizar parar evitar males mayores. El tiempo lo dirá.















