16 Octubre 2009
BUSCANDO UNIFORMIDAD. Una vez realizadas las aplicaciones de productos químicos se debería hacer un testeo.
Organizado por la Eeaoc, por la ATC y por la firma Proagro, se llevó a cabo en los salones de la SRT un encuentro sobre "Mejoras en la calidad de las pulverizaciones en los cultivos citrícolas". La disertación estuvo a cargo de Ken Giles, de la Universidad Davis de California, EE.UU. El catedrático estudia las nuevas y mejores técnicas tendientes a optimizar las aplicaciones de agroquímicos en cultivos extensivos e intensivos.
Hernán Salas, jefe de la Sección Fruticultura de la centenaria institución tucumana, remarcó la capacidad del doctor Giles, que con su vasta experiencia en la materia, en en la problemática tucumana conoce a fondo que uno de los puntos clave sobre los que debe trabajar cualquier productor es sobre el uso eficiente de los agroquímicos, la regulación de equipos de aplicación, los volúmenes de aplicación por hectárea, los tamaños de gotas, los aditivos químicos, etc.
Salas sostuvo que también desde la Eeaoc y la Sección Fruticultura es una preocupación constante el estudio sobre las mejores técnicas para controlar plagas y enfermedades en la citricultura tucumana.
Uno de los grandes tópicos que desarrolló Giles fue el volumen del caldo a aplicar, haciendo énfasis en la importancia de utilizar bajo volumen en las plantaciones a modo de evitar el escurrimiento del caldo y la pérdida en el suelo del mismo. Además, hay que evitar la deriva sobre otros cultivos que puedan sufrir pérdidas.
Cada productor se debe situar en su campo, con su equipo de aplicación y estudiar a fondo cuál es la mejor manera de utilizar a los mismos y usar en forma responsable los químicos. Es una responsabilidad de cada productor, sostuvo para LA GACETA Rural el doctor Ken Giles.
En EEUU existen varias teorías en cuanto a la aplicación de un caldo en un monte citrícola. Hay quienes dicen que el mejor volumen a aplicar por hectárea está relacionado con la altura de los árboles y se relaciona directamente con la teoría de aplicar 00 litros/metro de altura del monte frutal, es decir si el monte frutal tiene 3 metros de altura, el volumen ideal sería de 300 l/ha. En nuestro país existen algunos productores que suelen aplicar hasta 3.000 l/ha con diferentes técnicas de aplicación. No obstante, la tendencia es utilizar menos de 500 l/ha. Existe también la teoría de aplicar hasta 20 litros/árbol, que llevado a hectáreas sumarían unos 600 l/ha.
Giles planteó la necesidad de calibrar los equipos tanto en su velocidad de aplicación, como en la presión de los sistemas de bombeo, en el caudal del aire a aplicar para romper las gotas y en el tamaño de las gotas a aplicar. Cuando el volumen de aplicación es alto, el tamaño de la gota no es tan importante, pero cobra importancia cuando el volumen a aplicar es pequeño. Los equipos deben estar muy bien calibrados. Una vez realizadas las aplicaciones se debería hacer un testeo de la uniformidad de la aplicación. El éxito de una aplicación también está relacionado con el aire que se proporciona para romper las gotas; cuanto más aire se aplica, existe una tendencia a mojar mejor la canopia del árbol.
Entre 1/2 y 1/3 del aire a aplicar debe atravesar todo el árbol. Esto da una idea de una buen aplicación, pero el productor debe conocer bien su quinta y su equipamiento, y debe trabajar con el volumen del caldo, con el volumen del aire a aplicar, con la velocidad de las maquinarias cuando se realiza el tratamiento químico y evaluar el tamaño de la gota y del impacto sobre la canopia del árbol.
Boquillas
Uno de los puntos claves para mejorar las aplicaciones son las boquillas utilizadas, que deben estar en perfectas condiciones y preferentemente ser de cerámica. Deben estar sanas. lo que garantizaría no tan sólo el volumen a aplicar sino el caudal por hectárea.
En EEUU existe la tendencia a utilizar gotas grandes para evitar las derivas que puedan afectar a otros cultivos, sobre todo en zonas sensibles de cultivos hortícolas. Además, las gotas grandes, al evitar la deriva, se busca proteger el medio ambiente, o sea, que la gota impacte sobre el sustrato específico y sobre la plaga o enfermedad. Cabe mencionar que cuando una gota se reduce a la mitad, el impacto es 8 veces mayor. El tamaño ideal de una gota varía entre 50 y 100 micrones. No hay dudas de que a menor tamaño de gota, será mayor el impacto y mayor la cobertura dentro de la canopia.
Es preciso también evaluar si el formulado a aplicar posee coadyuvantes que ayuden a dar una mayor persistencia del plaguicida sobre el sustrato y una mayor residualidad. Estos coadyuvantes permiten una mejor disposición de las gotas sobre el sustrato y mejoran la llegada de la gota, evitando un mayor escurrimiento, finalizó.
Hernán Salas, jefe de la Sección Fruticultura de la centenaria institución tucumana, remarcó la capacidad del doctor Giles, que con su vasta experiencia en la materia, en en la problemática tucumana conoce a fondo que uno de los puntos clave sobre los que debe trabajar cualquier productor es sobre el uso eficiente de los agroquímicos, la regulación de equipos de aplicación, los volúmenes de aplicación por hectárea, los tamaños de gotas, los aditivos químicos, etc.
Salas sostuvo que también desde la Eeaoc y la Sección Fruticultura es una preocupación constante el estudio sobre las mejores técnicas para controlar plagas y enfermedades en la citricultura tucumana.
Uno de los grandes tópicos que desarrolló Giles fue el volumen del caldo a aplicar, haciendo énfasis en la importancia de utilizar bajo volumen en las plantaciones a modo de evitar el escurrimiento del caldo y la pérdida en el suelo del mismo. Además, hay que evitar la deriva sobre otros cultivos que puedan sufrir pérdidas.
Cada productor se debe situar en su campo, con su equipo de aplicación y estudiar a fondo cuál es la mejor manera de utilizar a los mismos y usar en forma responsable los químicos. Es una responsabilidad de cada productor, sostuvo para LA GACETA Rural el doctor Ken Giles.
En EEUU existen varias teorías en cuanto a la aplicación de un caldo en un monte citrícola. Hay quienes dicen que el mejor volumen a aplicar por hectárea está relacionado con la altura de los árboles y se relaciona directamente con la teoría de aplicar 00 litros/metro de altura del monte frutal, es decir si el monte frutal tiene 3 metros de altura, el volumen ideal sería de 300 l/ha. En nuestro país existen algunos productores que suelen aplicar hasta 3.000 l/ha con diferentes técnicas de aplicación. No obstante, la tendencia es utilizar menos de 500 l/ha. Existe también la teoría de aplicar hasta 20 litros/árbol, que llevado a hectáreas sumarían unos 600 l/ha.
Giles planteó la necesidad de calibrar los equipos tanto en su velocidad de aplicación, como en la presión de los sistemas de bombeo, en el caudal del aire a aplicar para romper las gotas y en el tamaño de las gotas a aplicar. Cuando el volumen de aplicación es alto, el tamaño de la gota no es tan importante, pero cobra importancia cuando el volumen a aplicar es pequeño. Los equipos deben estar muy bien calibrados. Una vez realizadas las aplicaciones se debería hacer un testeo de la uniformidad de la aplicación. El éxito de una aplicación también está relacionado con el aire que se proporciona para romper las gotas; cuanto más aire se aplica, existe una tendencia a mojar mejor la canopia del árbol.
Entre 1/2 y 1/3 del aire a aplicar debe atravesar todo el árbol. Esto da una idea de una buen aplicación, pero el productor debe conocer bien su quinta y su equipamiento, y debe trabajar con el volumen del caldo, con el volumen del aire a aplicar, con la velocidad de las maquinarias cuando se realiza el tratamiento químico y evaluar el tamaño de la gota y del impacto sobre la canopia del árbol.
Boquillas
Uno de los puntos claves para mejorar las aplicaciones son las boquillas utilizadas, que deben estar en perfectas condiciones y preferentemente ser de cerámica. Deben estar sanas. lo que garantizaría no tan sólo el volumen a aplicar sino el caudal por hectárea.
En EEUU existe la tendencia a utilizar gotas grandes para evitar las derivas que puedan afectar a otros cultivos, sobre todo en zonas sensibles de cultivos hortícolas. Además, las gotas grandes, al evitar la deriva, se busca proteger el medio ambiente, o sea, que la gota impacte sobre el sustrato específico y sobre la plaga o enfermedad. Cabe mencionar que cuando una gota se reduce a la mitad, el impacto es 8 veces mayor. El tamaño ideal de una gota varía entre 50 y 100 micrones. No hay dudas de que a menor tamaño de gota, será mayor el impacto y mayor la cobertura dentro de la canopia.
Es preciso también evaluar si el formulado a aplicar posee coadyuvantes que ayuden a dar una mayor persistencia del plaguicida sobre el sustrato y una mayor residualidad. Estos coadyuvantes permiten una mejor disposición de las gotas sobre el sustrato y mejoran la llegada de la gota, evitando un mayor escurrimiento, finalizó.
















