Por Fabio Ladetto
14 Abril 2011
La naturalización de la violenciade baja intensidad en lapráctica política es una tendenciapreocupante. Que los últimos incidentesse produjeran muy pocodespués de que se llamase oficialmenteal orden, tanto desde lapresidencia del PJ como en la vozdel propio Alperovich, expresa laintensidad de la puja territorialen la búsqueda de votos.Los punteros que deben conseguirapoyos no se sienten obligadospor quienes están en la cúpula(del partido o de la Provincia),sino que responden a sus referentesconcretos.
Muchos pidenboletas dobladas en las urnas, yque se las consigan como sea, sinlímites éticos, morales o de convivenciademocrática. Empujones,amenazas fácilmente audibles ypatadas y trompadas por lo bajoson la antesala de hechos másgraves, que ya se vivieron en Tucumánen los últimos días, comolo atestigua el frente de la casa deun seguidor de Gerónimo VargasAignasse. La frontera entre losroces sin heridos y el uso de piedraso armas de fuego, a veces, esmuy débil. Detrás de cada incidenteestá alguien que lo impulsa,otro que lo autoriza y varios quelo consienten.
Estos últimos sonlos responsables de que, en estamateria, se imponga la toleranciacero: ni una agresión más, ni unherido más, ni un muerto jamás.
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