09 Diciembre 2011
Muchos productores de trigo comenzaron la recolección y se dan cuenta de la dramática situación que enfrentarán cuando haya que pagar las facturas del contratista de trilla, los fletes y los insumos utilizados en la implantación y protección acordados para liquidar a cosecha. "Dada la situación de mercado actual, es muy difícil transformar el trigo en dinero para poder cancelar los compromisos comerciales o fiscales", aseguró Santiago del Solar, miembro de la comisión directiva de los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA).
Esta situación afecta la cadena de pagos en el interior, ya que el trigo desde siempre cumplió funciones de alivio financiero en ésta época del año, apuntó.
"En este momento, muchos agricultores toman conciencia de las cuentas en rojo que deja el trigo de la campaña 2011/12. A algunos no les alcanzará lo cobrado para pagar todas esas cuentas, complicándose la implantación de cultivos de segunda. Por otro lado, se notan dificultades para la obtención de créditos, situación que se endureció particularmente en los últimos 30 días", sentenció.
Según Del Solar, el productor de trigo perdió poder adquisitivo con relación a años anteriores y ve muy complicada la siembra de granos finos en la campaña próxima.
"Más allá del amargo recuerdo del bajo precio a cosecha en 2011, que reducirá significativamente el área por sembrar en 2012, quien se anime a hacerlo deberá poner más de lo que cobró en la trilla para mantener el área implantada con el cereal", advirtió.
"Veamos las cuentas: el propietario de un campo triguero del oeste de Buenos Aires, que cosechó 3,5 toneladas por hectárea, obtendrá un ingreso neto de 235 dólares por hectárea una vez descontados los gastos de comercialización (fletes, comisiones, etc). En esta zona, el flete al puerto (330 km), según CATAC, pasó de representar el 14% del valor del trigo al momento de la cosecha 2010/11 al 32% del precio de la actual campaña", remarcó.
Por su parte, Alejandro Vejrup, técnico CREA, la implantación de un cultivo de trigo en la campaña 2012/13 en el oeste de Buenos Aires, si se realizara hoy, exigiría 330 U$S/ha. Es decir, para sembrar 100 hectáreas el año que viene, el productor debería invertir el ingreso neto (no la ganancia) de 140 hectáreas recolectadas en la actual campaña.
Esta situación afecta la cadena de pagos en el interior, ya que el trigo desde siempre cumplió funciones de alivio financiero en ésta época del año, apuntó.
"En este momento, muchos agricultores toman conciencia de las cuentas en rojo que deja el trigo de la campaña 2011/12. A algunos no les alcanzará lo cobrado para pagar todas esas cuentas, complicándose la implantación de cultivos de segunda. Por otro lado, se notan dificultades para la obtención de créditos, situación que se endureció particularmente en los últimos 30 días", sentenció.
Según Del Solar, el productor de trigo perdió poder adquisitivo con relación a años anteriores y ve muy complicada la siembra de granos finos en la campaña próxima.
"Más allá del amargo recuerdo del bajo precio a cosecha en 2011, que reducirá significativamente el área por sembrar en 2012, quien se anime a hacerlo deberá poner más de lo que cobró en la trilla para mantener el área implantada con el cereal", advirtió.
"Veamos las cuentas: el propietario de un campo triguero del oeste de Buenos Aires, que cosechó 3,5 toneladas por hectárea, obtendrá un ingreso neto de 235 dólares por hectárea una vez descontados los gastos de comercialización (fletes, comisiones, etc). En esta zona, el flete al puerto (330 km), según CATAC, pasó de representar el 14% del valor del trigo al momento de la cosecha 2010/11 al 32% del precio de la actual campaña", remarcó.
Por su parte, Alejandro Vejrup, técnico CREA, la implantación de un cultivo de trigo en la campaña 2012/13 en el oeste de Buenos Aires, si se realizara hoy, exigiría 330 U$S/ha. Es decir, para sembrar 100 hectáreas el año que viene, el productor debería invertir el ingreso neto (no la ganancia) de 140 hectáreas recolectadas en la actual campaña.


















