Por Carlos Werner
23 Diciembre 2012
"De tan queso que soy para el fútbol, siempre me ponen atrás. Jugué al pádel informalmente, de vez en cuando hago trekking, pero definitivamente lo mío son las motos. Enduro desde 2000 y también cross en los últimos tiempos". Así de concreta es la carta de presentación de Jorge Asensio, 35 años, vecino del barrio Copiat II, que desde hace algunos días saca pecho y luce con orgullo el cartel de campeón tucumano de enduro de la categoría Seniors A.
Hay que seguirle el ritmo a Jorge. En su casa, su esposa y sus tres hijos lo saben. "Soy hiperkinético por naturaleza, puro nervio desde que tengo conocimiento. La dinámica a full es lo mío: me levanto a las 6 y estoy así hasta las 12 de la noche. Ah, me desquito durmiendo como un bebé" dice quien sus amigos lo apodaron "Milanesa de" (más puntos suspensivos que guardan en reserva una irreproducible continuación del alias).
Asensio es de esas personas afables, capaces de entrar en diálogo y en bromas tan velozmente como él se moviliza en los trazados, actitud que lo llevó al campeonato. "Se dio por las circunstancias propias del paso de las fechas. Llegué a la última fecha como el N°2, y la verdad que no tenía demasiadas esperanzas de avanzar. Pero eso dicen sobre que a las carreras hay que hacerlas hasta el final con actitud ganadora es cierto. No me entregué y le dí para adelante. También me favoreció el hecho que la prueba de Soldado Maldonado entregaba puntaje doble. Al final de la historia me vi campeón, bah, tuve un final feliz como se dice, jaja".
El piloto, que es empleado de Telecom (se dedica al mantenimiento de acondicionadores de aire y de grupos electrógenos), había sido campeón en 2011 en la categoría inmediatamente inferior, la Seniors B. "Ese fue mi único festejo grande en el enduro y lo atesoraba como uno de mis mejores momentos. Ahora, con esta nueva corona, me siento en las nubes. Y si me preguntan por qué llegué a donde estoy, caigo en lugares comunes pero no importa: lo logré con sacrificio y mucho esfuerzo".
Para este deportista que no se considera "león para estar enjaulado", ser endurista es una forma de vida. "Es desenchufarse de todo, es una medicina para el estrés que uno acumula diariamente, es la renovación, un cambio de aire necesario que permite la reflexión y nos lleva a valorar de manera permanente las cosas que tenemos", dice analítico.
El esfuerzo que pone de manifiesto Asensio no es solo físico o de tiempo que podría dedicárselo a la familia: también es económico, porque la mayor parte de los fondos para poder correr son propios. "Hay gente que me da algunas ayudas, que siempre son bienvenidas. Pero, en general, todo esto es a pulmón y por gusto propio".
Jorge suele participar también de incursiones de fin de semana en grupo. "Salir a endurear es algo natural para todos los que amamos este deporte. Y en ocasiones lo llevo a Tomás, mi hijo, que de a poco le va tomando el gustito a la actividad. ¿Qué dice la mamá? Al principio no le gustaba, pero después no tuvo otra que acostumbrarse. Compartir lindos momentos con el enano es hermoso".
Y a causa de esas salidas es que creció en Jorge el espíritu solidario, que cada vez se hace más fuerte en él. "Junto con otros amigos hacemos donaciones, por ejemplo para el Día del Niño, en las escuelas de alta montaña. Ya son varios años de hacer esto y la verdad que se disfruta. Ver las caritas contentas de los chicos me produce emoción y un sentido de responsabilidad. En esas zonas vive gente que cuenta con nosotros para varias cosas, por eso siento que no podemos fallarles".
Hay que seguirle el ritmo a Jorge. En su casa, su esposa y sus tres hijos lo saben. "Soy hiperkinético por naturaleza, puro nervio desde que tengo conocimiento. La dinámica a full es lo mío: me levanto a las 6 y estoy así hasta las 12 de la noche. Ah, me desquito durmiendo como un bebé" dice quien sus amigos lo apodaron "Milanesa de" (más puntos suspensivos que guardan en reserva una irreproducible continuación del alias).
Asensio es de esas personas afables, capaces de entrar en diálogo y en bromas tan velozmente como él se moviliza en los trazados, actitud que lo llevó al campeonato. "Se dio por las circunstancias propias del paso de las fechas. Llegué a la última fecha como el N°2, y la verdad que no tenía demasiadas esperanzas de avanzar. Pero eso dicen sobre que a las carreras hay que hacerlas hasta el final con actitud ganadora es cierto. No me entregué y le dí para adelante. También me favoreció el hecho que la prueba de Soldado Maldonado entregaba puntaje doble. Al final de la historia me vi campeón, bah, tuve un final feliz como se dice, jaja".
El piloto, que es empleado de Telecom (se dedica al mantenimiento de acondicionadores de aire y de grupos electrógenos), había sido campeón en 2011 en la categoría inmediatamente inferior, la Seniors B. "Ese fue mi único festejo grande en el enduro y lo atesoraba como uno de mis mejores momentos. Ahora, con esta nueva corona, me siento en las nubes. Y si me preguntan por qué llegué a donde estoy, caigo en lugares comunes pero no importa: lo logré con sacrificio y mucho esfuerzo".
Para este deportista que no se considera "león para estar enjaulado", ser endurista es una forma de vida. "Es desenchufarse de todo, es una medicina para el estrés que uno acumula diariamente, es la renovación, un cambio de aire necesario que permite la reflexión y nos lleva a valorar de manera permanente las cosas que tenemos", dice analítico.
El esfuerzo que pone de manifiesto Asensio no es solo físico o de tiempo que podría dedicárselo a la familia: también es económico, porque la mayor parte de los fondos para poder correr son propios. "Hay gente que me da algunas ayudas, que siempre son bienvenidas. Pero, en general, todo esto es a pulmón y por gusto propio".
Jorge suele participar también de incursiones de fin de semana en grupo. "Salir a endurear es algo natural para todos los que amamos este deporte. Y en ocasiones lo llevo a Tomás, mi hijo, que de a poco le va tomando el gustito a la actividad. ¿Qué dice la mamá? Al principio no le gustaba, pero después no tuvo otra que acostumbrarse. Compartir lindos momentos con el enano es hermoso".
Y a causa de esas salidas es que creció en Jorge el espíritu solidario, que cada vez se hace más fuerte en él. "Junto con otros amigos hacemos donaciones, por ejemplo para el Día del Niño, en las escuelas de alta montaña. Ya son varios años de hacer esto y la verdad que se disfruta. Ver las caritas contentas de los chicos me produce emoción y un sentido de responsabilidad. En esas zonas vive gente que cuenta con nosotros para varias cosas, por eso siento que no podemos fallarles".
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