Si el Dakar pudiera tener un boca de urna, podría decirse que, en Autos y en Cuatriciclos, ya hay una tendencia más o menos definida sobre quien podría ser el vencedor. Y que en Motos y Camiones, vamos camino al balotaje. Pero aquí no hay elecciones, ni votantes, ni colegios electorales. Esto es acción, pura y genuina sobre ruedas, impredecible y cruda, de escenarios y escenas cambiantes en el día a día, una etapa feliz y otra que puede ser todo lo contrario. Las estrellas celebran para sí mismas sus pequeñas victorias diarias, y musitan su bronca cuando no les va bien. Lo mismo pasa con quienes no tienen tanta fama. Uno puede apellidarse Peterhansel, Sainz, Gordon, Despres, González o Zaparoshchanka. Como sea, Pero en este rally, si hay paraíso no importa la charretera, y si hay infierno tampoco. Así están las cosas, con la carrera ya instalada en Chile y cada vez más cerca de Tucumán. El desafío del hombre sobre una máquina de carreras tiene, todavía, mucho más para ofrecer. Felizmente.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios