22 Enero 2013
El anterior robo en un country que se produjo en Tucumán, fue el que sufrió Julia María Paz entre el viernes 14 y el domingo 16 de septiembre. La mujer se había ausentado durante el fin de semana, y al regresar encontró que habían forzado la puerta de una de las habitaciones y le habían abierto las dos cajas fuertes. Le habían llevado una cuantiosa suma de dinero.
La vivienda de la víctima se encuentra en el country "Jockey Club", en Yerba Buena. En un primer momento, las sospechas se posaron sobre la empleada doméstica de la mujer, quien llevaba un año trabajo en la casa. Cuando Paz se retiró el viernes a la mañana, J.C.B. fue la única que quedó. Como tenía llave, fue la primera persona en ser interrogada.
La fiscala Adriana Giannoni había ordenado la aprehensión de la empleada doméstica. Un dato que acrecentaba la sospecha es que la mujer había adquirido, en los días posteriores al robo, electrodomésticos.
Sin embargo, las cámaras de seguridad del acceso al country registraron que la empleada doméstica se retiró el viernes a las 12.45, y no volvió a la vivienda. A pesar de que se hicieron varios allanamientos para buscar presuntos cómplices de la sospechosa, no se encontró ninguna prueba.
La única sospechosa
La Justicia ordenó la libertad de la empleada, cuando se cumplieron los 10 días en los que puede estar aprehendida. No quedó inmediatamente desvinculada de la causa, ya que la investigación sobre ella y su entorno siguió. Nada se encontró que permitiera seguir con las sospechas.
Las cámaras de acceso al barrio privado fueron analizadas, pero no se encontró ningún movimiento extraño. En la casa robada tampoco se encontraron huellas dactilares u otro tipo de evidencias. Así, cuatro meses después, la víctima ya no guarda esperanzas de recuperar el dinero que le robaron.
La vivienda de la víctima se encuentra en el country "Jockey Club", en Yerba Buena. En un primer momento, las sospechas se posaron sobre la empleada doméstica de la mujer, quien llevaba un año trabajo en la casa. Cuando Paz se retiró el viernes a la mañana, J.C.B. fue la única que quedó. Como tenía llave, fue la primera persona en ser interrogada.
La fiscala Adriana Giannoni había ordenado la aprehensión de la empleada doméstica. Un dato que acrecentaba la sospecha es que la mujer había adquirido, en los días posteriores al robo, electrodomésticos.
Sin embargo, las cámaras de seguridad del acceso al country registraron que la empleada doméstica se retiró el viernes a las 12.45, y no volvió a la vivienda. A pesar de que se hicieron varios allanamientos para buscar presuntos cómplices de la sospechosa, no se encontró ninguna prueba.
La única sospechosa
La Justicia ordenó la libertad de la empleada, cuando se cumplieron los 10 días en los que puede estar aprehendida. No quedó inmediatamente desvinculada de la causa, ya que la investigación sobre ella y su entorno siguió. Nada se encontró que permitiera seguir con las sospechas.
Las cámaras de acceso al barrio privado fueron analizadas, pero no se encontró ningún movimiento extraño. En la casa robada tampoco se encontraron huellas dactilares u otro tipo de evidencias. Así, cuatro meses después, la víctima ya no guarda esperanzas de recuperar el dinero que le robaron.
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