Concentrate en tu vientre y aprenderás a escuchar la voz de tu ser interior

El coaching y el zen se unen para descifrar las verdades del "segundo cerebro", el intestino delgado. Técnicas para alcanzar la paz y la salud.

SILENCIAR LA MENTE. Para concentrarse con el segundo cerebro es necesario relajarse y tratar de prestar atención al aquí y ahora. SILENCIAR LA MENTE. Para concentrarse con el segundo cerebro es necesario relajarse y tratar de prestar atención al "aquí y ahora".
06 Febrero 2013
Así como el miedo te repercute en la boca del estómago, también el placer amoroso se siente como mariposas aleteando en tu vientre. La ciencia ha confirmado lo que la sabiduría oriental sostiene hace miles de años: allí se manifiesta lo más profundo de nuestro ser. Sí, en los intestinos, llamado también sistema nervioso entérico o "segundo cerebro", porque está compuesto por 100 millones de neuronas. Michael Gershon, investigador de la Universidad de Columbia, Estados Unidos y autor de "El segundo cerebro", explica que este cerebro funciona en conexión con el que está en el cráneo, y que además determina en parte nuestro estado mental. Pensemos que en el aparato digestivo están todos los tipos de neurotransmisores que existen en el cerebro. El 95% de la serotonina está en el intestino.

Por eso todas las corrientes espirituales han dado importancia al bajo vientre. Los yoguis tienen un grupo de asanas especiales para desarrollar la fuerza abdominal y trabajar sobre las emociones que nacen y se expresan en el plexo solar. El "tummo" de los tibetanos trabaja energéticamente con el segundo cerebro emotivo visceral. Hara es una palabra japonesa que significa "un estado del ser", centrado y sereno. Lo ubica en el bajo vientre. Quien se concentra en este punto de su cuerpo aprende a mantener una actitud relajada, optimista y creativa. Hay quienes dicen que también en este punto reside la memoria del cordón umbilical: cuando el abrigo y el alimento estaban en el vientre materno. Hay una memoria celular de este estado de plenitud al que se puede llegar con la imaginación, la conciencia y el ejercicio de la respiración para devolver seguridad y confianza.

Los chinos llaman a este punto energético "tan-tien" o "centro de conciencia" y lo ubican a unos cuatro dedos por debajo del ombligo y cuatro "hacia adentro". Los hindúes lo llaman "segundo chakra" y lo describen como un vórtice de energía desde donde se llega al goce.

"¿Qué dice el cuerpo cuando duele el estómago o sufre el colon?", se pregunta Natalia Sleiman, de profesión contadora, pero especializada en coaching ontológico y dinámica emocional, y constelaciones familiares. "El coaching trabaja en tres ejes: el cuerpo, la emoción y el lenguaje. Todos nos dan información, pero si no hay atención, esta pasa desapercibida. Por eso el primer paso es la meditación, para generar esta habilidad de estar presente aquí y ahora y tener la capacidad de ver", explica. Angel Gokai Rossi, monje zen del monasterio budista de El Corte, recuerda que el maestro Dokusho Villalba decía: "la felicidad no es un estado, sino una dinámica que se gestiona". De allí que el segundo nivel para alcanzar el autoconocimiento será silenciar la mente para descubrir la dinámica de las emociones, cómo repercuten en mi vida y en mi cuerpo. "El cuerpo habla permanentemente por eso hay que estar atento en todo momento", explica.

"Cuando he descubierto la dinámica de mis emociones comienzo la gestión de las emociones que me permitirá hacer algo para alcanzar el bienestar", dice Sleiman. "La mayoría de las personas somos intérpretes en este mundo, y hay muy buenos intérpretes, pero son pocos los compositores. La idea es que yo sea compositor de mi propia música, y no ser intérprete eximio de otro compositor", sintetiza Gokai. Y agrega: "en el Bhagabad Gita se dice que es mejor hacer mal el dharma (la naturaleza) de uno que practicar bien el karma (fuerza, acción) de otro".

Llegar a conectarse con el "segundo cerebro" es tarea que merece paciencia, silencio y concentración. Sleiman y Rossi se dedican a enseñarlo como facilitadores a través de ejercicios y preguntas orientadoras.

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