Cartas de lectores / crisis policial y saqueos

15 Diciembre 2013
Principios

“Aunque estemos envueltos en las pasiones debemos salvar de este incendio los principios” (Leandro N. Alem). Tucumán tiene principios. Y su buena gente lo demostró ayudando a los dañados, aunque sean poderosos empresarios o simples inversores. Lamentando a los fallecidos de un lado y de otro, el porque de las conductas tienen un motivo o muchos; pero lo tienen, y la justicia debe trabajar. Sobre todo la justicia divina que siempre cumple al fin. 

Williams Fanlo                                  
Pje. Pedro de Valdivia 2951  
San Miguel de Tucumán

La república perdida

Alperovich está desorientado. Más que lógico si,  como todos sabemos, nunca fue político. Enfrenta hoy  problemas gravísimos por falta de autoridad y respeto de la ciudadanía en todos sus niveles. Entre sus prácticas corrientes, al punto de ser tomadas como “normales” están: la compra de voluntades, el nepotismo y la censura. Todo eso para tapar la terrible corrupción que carcome a la provincia. Se debe tomar en cuenta, con mucho dolor, que nada de esto sería posible si los otros poderes no fueran parte de todo este patético accionar, cuyas consecuencias están a la vista. Su esposa, que ocupa el tercer lugar en importancia a nivel nacional, nos avergonzó en muchas oportunidades con sus  tristes, inoportunas y temerarias declaraciones, carentes de sentido común y cordura como el famoso “vamos por todo”. En las últimas elecciones perdieron votos, pero ganaron dos integrantes de sus huestes, sospechados de enriquecimiento ilícito. Todo esto es una réplica de lo que ocurre a nivel nacional. Los saqueos ocurridos recientemente, son también un reflejo del accionar de la clase gobernante. La diferencia está en que los ladrones que saquean supermercados, negocios pequeños y casas de familia, lo hacen brutalmente y en pocos minutos. Los otros, los que piden un voto de confianza y después traicionan, lo hacen con guantes blancos y tiempo suficiente. El calificativo de delincuente es el mismo para ambos casos. Algunos jóvenes se fotografiaron sin pudor en las redes sociales con el botín robado: si total hay impunidad, no hay a quién respetar ni temer. “¿Quieren ficción? Les doy ficción”, parecen decir. ¿Acaso no fueron estas las palabras de dos tristes personajes después de haber confesado públicamente sus crímenes? Hoy el fiscal que investiga esos hechos fue suspendido por hacer su trabajo. El  hiper denunciado y sospechado vice presidente, que nos representó en los funerales de Mandela, quién fue y será un ejemplo para la humanidad, es otra muestra del descaro, la desvergüenza y la corrupción. Tucumán ardía y lloraba desazón y muertes. Y, casi en el mismo momento, nuestra Presidenta meneaba sus caderas al ritmo del tamboril y deslindaba responsabilidades. León Gieco y otros artistas le pedían a Dios que la muerte no les sea indiferente: era tanto el barullo y la algarabía, que Dios no los escuchó. Entonces, a todos ellos la muerte les fue indiferente. Poco más tarde, en el “día del hincha” de un equipo de fútbol, se avasalló, se destruyó y se faltó el respeto nuevamente a quienes trabajan y se esfuerzan a diario por un país mejor. Crónica incompleta y con bronca, de una Argentina que a 30 años de recuperar la democracia, se convirtió en una República perdida.

Noemí Barrenechea

Responsables

Perdon, pero... ¿se necesita mucha investigación para hallar a los responsables del caos que hemos vivido? Yo, así “a ojito”, tengo uno por lo menos: ese muchacho alto y delgado que decía representar a sus compañeros, que había sido cesanteado de la policía, que lo vi y lo escuché en varios reportajes. La verdad que no se le “movía un pelo al chango”; no demostraba en absoluto preocupación cuando le planteaban los hechos gravísimos que estaban ocurriendo mientras ellos estaban acuartelados. Una frialdad... Qué triste un liderazgo así y más tristeza por los que lo siguieron.

Juan José Soria                                  
Mza I, lote 14, Bo J. Hernández  
San Miguel de Tucumán

Responsables

Señor gobernador José Alperovich: con todo mi respeto a usted y a toda su comunidad, en la que tuve y tengo grandes amigos, y por la fe que profesa, deseo expresarle que una amplia gama de la sociedad que habita en el suelo de esta bella provincia (a pesar de todo el pisoteo y despedazamiento llevado a cabo por las hordas que operaron recientemente) espera ansiosa un gesto. Habiendo prestado juramento nada menos que por la Torá -y su gran contenido de sabiduría- obre como obró Alfonsín. Como usted ha reconocido públicamente que su voluntad ha estado viciada por la coacción, plantee que por Ley de la Provincia se declare nula la medida que le fuera arrancada, restablezca el sano principio de autoridad, impulse la búsqueda y castigo conforme a derecho de los responsables y participantes. Simultáneamente, convoque al sector policial que se siente mal retribuído y acuerde, por la vía legal y utilizando los métodos racionales que deben observarse, lo que corresponda otorgar. Toda la comunidad se lo va a agradecer y, con certeza, también lo va a apoyar. Incluso, comprenderá todo lo que haya que comprender y también, por qué no, se reconciliará con todo lo que haya que reconciliarse, como alguna vez lo enseñó Nelson Mandela y hoy orienta el papa Francisco. De paso, en lugar de organizar e invitar a un brindis de fin de año, convoque a la plaza Independencia al pueblo de Tucumán y a los representantes de los distintos credos para hacer un minuto de silencio en homenaje a la República, en recuerdo de quienes marcaron el rumbo de la Nación. Y también para orar por los que fueron afectados por todos estos desdichados sucesos y pedir que la Luz ilumine nuestros espíritus y guíe nuestros pasos para superar debidamente este estado.

Eduardo Nieto                                  
Federico Helguera 1387 
San Miguel de Tucumán

Bajo presión

El gobernador ha calificado en su denuncia ante la justicia como “sedición” el accionar de la policía al acuartelarse y permitir con su ausencia del sistema de seguridad que sucedan los gravísimos hechos que conmovieron a todos los tucumanos. Debe saber (algún abogado, por favor, que lo asesore) que su decreto de necesidad y urgencia convalidado por la Legislatura en tiempo récord está  previsto en el artículo 7º de la constitución que hizo reformar a su apetencia: “Cualquier disposición adoptada por las autoridades en presencia o a requisición de fuerza armada o de una reunión sediciosa, es nula y no tendrá efecto”. Por lo tanto, la medida de modificación salarial debe nulificarse. Y deberá entonces transitarse por los caminos normales “no bajo presión grave”, para alcanzar una disposición gubernamental no atacable, sana, prudente y justa. La ciudadanía lo merece. La ciudadanía se lo exige. 

Carlos Duguech                                  

La crisis es educativa

Lo que vivimos en Tucumán. No tiene parangón. Pero sí, una raíz concreta: la crisis educativa. El afán de este Gobierno por nivelar para abajo -por eso de la tan mentada y mal entendida “inclusión social”- ha provocado que no sólo haya alumnos que apenas pueden leer y escribir, sino padres que ni siquiera conocen ninguna norma moral. De terror.

María Moreno

Asumir responsabilidades

Pasaron dos días en los cuales vivir en Tucumán y en gran parte del país se convirtió en algo indeseable. Por mi parte, no me sorprendió demasiado, pues era muy probable que sucediera algo grave, ya que la moral de la gente está muy deteriorada, producto de la degradación educacional. En algún momento iba a explotar. La responsabilidad máxima de lo que pasó le corresponde al gobierno, pero los que pudimos evitar que este estado de cosas se instale, también somos responsables. Un defecto de la democracia: da lo mismo un burro que un gran profesor. Los corruptos aprovechan la ignorancia de los no formados y el desinterés por lo público de la gente instruida y copan el poder. Así estamos. El detonante fue el paro policial, pero la policía que tenemos es la resultante de las malas políticas aplicadas, razones por las que también fallan la atención en la salud, educación y justicia. El hartazgo es evidente, pero no tenemos conciencia cívica para encauzarlo: mientras no me toque a mí, que lo arregle otro. Si queremos rehacer el país, todos los que tuvimos la suerte de recibir buena educación, debemos unirnos para actuar en defensa de nuestro modo de vida. Ataquemos las causas. Involucrémonos en la vida cívica. Los saqueadores y la policía que tenemos son la resultante de la anomia moral de quienes ejercen la función pública atendiendo sus propios intereses. Convoco a toda persona de buena voluntad a unirnos, para posibilitar el cambio que anhelamos.

  Esteban Ricardo Sanz

Solos

Nos dejaron solos... Casi abandonados. Había corridas. También había horror. Se encendía el fuego en todas las venas. Unos por tristeza. Otros... ¡Qué se yo! Pasaban veloces como hordas hambrientas. Buscando la noche; manchando el honor. Eran alimañas... rapaces. Violentos. No les importaba nada. Casi todo, horror. La gente se habla en triste silencio. Los niños temían. Se apagó la luz. Tanta indiferencia de unos y de otros. Lloraban muy tristes al pie de la cruz. Rompieron mil sueños... También esperanzas. Destrozaron sendas. Se acabó la paz. El fuego encendía odios y preguntas. Llegaron muy tarde hasta la verdad. Tucumán: no pierdas la fe en tu gente. Al final del túnel se encendió una luz. Llegan a un acuerdo. Lleno de egoísmo. El fuego... la muerte... Allí está la cruz. ¡Que no se repitan hechos de esta clase! Somos la semilla. Germina el amor. Hay un surco bello... Fresco... Conocido. ¡Navidad, amigos, es obra de Dios!

Tarcisio Agüero
 Juan José Paso 740 
San Miguel de Tucumán

Vergüenza

La imagen de la Presidenta bailando junto a las patéticas y tristes estrellas de la televisión argentina, demostró lo alejada que está la mandataria de la realidad. Los muertos de Tucumán estaban tan lejanos para ella, como para la misma Estela Carlotto, quien no tuvo problemas en decir: “hay que ver quiénes son los muertos, de dónde salieron”. Ambas conductas, la de nuestra Presidenta evadida de todo, y la de esta mujer obsecuente, dan vergüenza. Vergüenza y mucha tristeza por tener los gobernantes que no merecemos. Lo que merecemos es más respeto y cordura. Menos enfrentamiento y más acciones de gobierno. No necesitamos bailar el himno de manera chabacana y burda junto a artistas que hace rato perdieron la cordura.  A pocos días de la Navidad y después de una semana violenta, nuestra Presidenta -ya en El Calafate- se dedica a jugar con su mediático perrito y a cultivar su jardín. Permanece alejada de la realidad, mientras los rumores siguen circulando.

Víctor Carrizo

Temas Tucumán
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