Cartas de lectores / crisis policial y saqueos

15 Diciembre 2013
Golpe

Incontables golpes se pegaron los saqueadores y saqueados. Sin embargo, el que más nos dolió lo pegó la Presidenta con el palo del tambor. Ese golpe no lo olvidaremos nunca y nos dolerá por mucho tiempo.

Carlos Isas Guillou
carlosisas@yahoo.es

Horas de reflexión

Luego de haber estado al borde de una guerra civil, vienen horas de reflexión para los ciudadanos de nuestra amada y castigada República. Sí: debemos pensar y tener mucha memoria, que es lo que nos falta. Memoria, cuando en 2015 tengamos oportunidad de un cambio. Como lo sucedido fue el resultado de la incapacidad y la corrupción de gobernantes puestos por nosotros, se me ocurre que mediante  interrogantes y respuestas podríamos saber si anteriormente votamos a conciencia. Por ejemplo: ¿voté pensando en mi propio bienestar, y por el de aquél que se recicló en estos 30 años de democracia, con el único afán de engrosar su patrimonio y ofreciendo al compatriota necesitado la limosna de un bolsón y el placebo de trasladarlo en auto por un voto? ¿Lo hice por los que abonaron el resentimiento, la ignorancia, la desocupación y la pobreza, a través de lo que hicieron o dejaron de hacer; y por aquello de “a río revuelto ganancia de pescador”? ¿Elegí a los que habiendo formado parte de éste y anteriores gobiernos nacionales y provinciales hoy se rasgan las vestiduras y se candidatean, poniendo en sus listas a parientes con el ánimo de continuar con las dinastías? ¿Voté a los que no se han pronunciado sobre promover juicio, cárcel y devolución de lo rapiñado al erario por los corruptos? ¿Opté por los que, mientras en el interior nos debatíamos en angustia, sangre y muerte; en Buenos Aires reían y festejaban? ¿Voté a los que no quieren ser investigados por sus actos y hacen lo imposible por obstaculizar a la buena justicia? ¿Preferí a los que no se hacen cargo de sus desaciertos y errores; y  culpan al otro, siempre al otro? Señor ciudadano: si sus respuestas fueron en parte o en todo positivas; lo siento: usted no votó a conciencia y tiene su cuota de responsabilidad en lo que nos sucede. Hagamos el “mea culpa” y en 2015 pensemos bien antes de emitir el sufragio. Esa es la única forma de dar el puntapié inicial para comenzar a reconstruir el país que todos queremos.

Gustavo Ruiz
rugustav@live.com

Cambio de rumbo

Bien por LA GACETA por aumentar este espacio de contención para los ciudadanos. Lo que ha pasado nos ha tomado por sorpresa. Nadie pudo prever el horror de lo sucedido. Pero si lo analizamos fríamente, todos los síntomas para que ocurriera una catástrofe están en nuestro entorno: la inacción del poder judicial para combatir la corruptela de nuestros políticos, la sociedad probada entre delincuencia-policía que leemos a diario, la adopción de la coima y el desprecio de la gente común para cumplir las leyes, la burocracia sin fin que no respeta a los ciudadanos, la cantidad increíble de accidentes de tránsito que ocurren diariamente, el ambiente de contaminación, suciedad y basura que nos envuelve en el cual estamos criando a nuestros hijos, sin que hagamos algo para remediarlo. Quizás, este lamentable hecho de los saqueos, permita que reaccionemos y rectifiquemos el camino suicida que la sociedad ha tomado.  Debemos levantarnos y ponernos manos a la obra para poder cambiar las instituciones enfermas. Lo más urgente es renovar la policía y el poder judicial que nos debería proteger y hacer cumplir las leyes. Y continuar nosotros mismos con el firme propósito de seguir las leyes y proteger nuestro entorno, limpiando nuestra ciudad, que se ha convertido en un chiquero. Debemos cambiar de rumbo, no combatir la violencia con más violencia: el odio no lleva nada. Por favor, recordemos lo que la realidad siempre demuestra: “todo lo que va mal, puede ir infinitamente peor”.

Ignacio M.Poviña
Country Las Yungas 
Yerba Buena 
Tucumán

Estemos alerta

Están entre nosotros, callados, tranquilos, como si nada hubiese ocurrido. Son cientos, si no miles, dispuestos a todo: sin temor a ley alguna. No son tan solo los integrantes de las hordas que, cual ejército imparable de zombies, se abalanzaron sobre lo ajeno para robar y destruir. No, también están los centenares de seres deleznables que festejaron y apoyaron, y los que compraron o comprarán a precio vil el producto del saqueo, a sabiendas de su sangriento origen. Y está la casta vil de los funcionarios ineptos, que por su inacción precipitaron los hechos, y hoy tratan de culpar a alguien más. Todos ellos, los excluidos, los mal incluidos, los incapaces y mentirosos, están entre nosotros y nos seguirán sangrando como siempre lo hicieron. Están cebados, estemos alerta...

Miguel Röhmer-Litzmann
Pje. Magallanes 2051 
Yerba Buena 
Tucumán

El lugar de la esperanza

Los  hechos ocurridos en estos días -de los que fuimos lamentables protagonistas-, son  el emergente de una sociedad desquiciada, fragmentada, herida en su ser, coaccionada en el ejercicio de su hacer. Más allá de que mentes inescrupulosas urdieron, entre gallos y medianoche, un entretejido insano para desestabilizar el precario orden social reinante. Más allá de las broncas y pataletas, de nuestra mirada de perplejidad ante algunas acciones ejercidas por el poder político, creo conveniente y necesario acudir a un dato  importante que nos ayudará en el arduo proceso de la reconstrucción de un sentido que se ha perdido, de un ideal de sociedad que se ha desdibujado. En el devastador escenario de un hombre convertido en  “lobo del hombre mismo” (Thomas Hobbes), existió el lugar del saqueador y el lugar del saqueado, con toda la amplitud semántica de las expresiones. Pero hay otras aristas susceptibles de análisis. En medio de la turbulencia, la confusión, la ignominia y la crueldad, las guardias de los hospitales -con todo el personal de salud- nunca  dejaron  de prestar servicio. Corridas, parches, vendas, oxígeno, antisépticos, desinflamantes, tranquilizantes. Toda una metáfora de lo que la sociedad necesitaba para no claudicar. Seguro que desde algún sitio, familias desesperadas reclamaban presencias. Afirma Aristóteles: “el hombre es bueno cuando realiza el bien, pero es mejor cuando realiza  el bien común”. Agradezcamos a los integrantes del sistema de salud. Gracias porque sus manos, urgentes e hidalgas, significaron el principio del camino para la reconstrucción de la esperanza. No todo está perdido. Reivindiquemos a los hombres de bien y con ellos volvamos a sostener la fe en el hombre, en la condición humana, en nosotros mismos como sociedad que necesita aprender el arte de vivir en democracia.

Graciela Jatib
Amp. Barrio Soeme, Mzna “C”, Casa 1
Las Talitas
Tucumán

El averno

Durante dos días, las tinieblas lo cubrieron todo en Tucumán. Las puertas del averno crujieron para que los seres de la oscuridad sometieran pueblos enteros a sus instintos más primarios: la barbarie, el saqueo, la cobardía, la traición... y la muerte. Por allí, el tintinear de las viejas treinta monedas esparcidas entre restos humeantes, barro y sangre, resuenan en la negra conciencia de esas noches. Nuestra policía tenía reclamos salariales. El gobierno, su ministro de Seguridad y el D2, nada sabían. Las cámaras, ciegas; el 911, sordo. Afuera los demonios arrasaban con el trabajo, el sacrificio y las esperanzas de miles. Los buenos fueron abandonados arteramente a su infortunio. Francesco Schettino, tristemente célebre por abandonar su barco, tripulantes y pasajeros, tal como Alperovich lo hizo con la provincia de la que es la máxima autoridad y responsable directo. Hasta Cristina, rodeada de la farándula, ejecutaba un patético baile en un escenario de festejos, mientras que el pueblo de Belgrano empuñaba una vez más las armas en defensa de la patria chica y sus familias. Quedaron al desnudo las malas políticas; los pésimos políticos, la maldita y cobarde policía que traiciona y lastima a su propia gente. Hay otros saqueadores. Los que desaprovecharon la oportunidad de convertir a Tucumán sólo con una pizca de capacidad y honestidad, en un gran estado de la Nación.

Roberto A.Ahmad
robertoahmad@hotmail.com

Crisis

Siempre observé las catástrofes a través de películas o libros. Esta vez pude presenciar los saqueos, las personas portando armas menores y mayores de edad, para poder defenderse y cuidar la fuente laboral. Es aquí la era del presente: la señora Presidenta conmemoraba el aniversario de la democracia con espectáculos musicales, sin importarle cómo estaba sufriendo Tucumán. Lo mismo podría decirse de nuestro señor Gobernador: es más factible mirarlo alpasado queriendo corregir algo que ya fue hecho, gastando el dinero de los tucumanos en juicios, o en las campañas políticas. Este año se hicieron dos elecciones... ¿Cuánto se gastó en ellas? El señor Juan Manzur, vice gobernador, ministro de Salud y ahora renunciado diputado nacional. No vivimos en democracia estamos en el “monopolio alperovichista”. Él mismo determinó cual sería la información que trasmitirían los canales locales; retiró sus automóviles de su concesionaria y solamente cuidó su empresa, sabiendo lo que iba a ocurrir. Ojalá que el triste presente de Tucumán, se pueda esclarecer.

Alejandro Castellaro
alejandro_castellaro@hotmail.com

Indiferencia

Sólo le pido a Dios / que el dolor no me sea indiferente, / que la reseca muerte no me encuentre / vacío y solo sin haber hecho lo suficiente. / Sólo le pido a Dios / que lo injusto no me sea indiferente, / que no me abofeteen la otra mejilla / después de que una garra me arañó esta suerte. / Sólo le pido a Dios / que la guerra no me sea indiferente, / es un monstruo grande y pisa fuerte/ toda la pobre inocencia de la gente. / Sólo le pido a Dios/ que el futuro no me sea indiferente, / Desahuciado está el que tiene que marchar / a vivir una cultura diferente (de León Gieco). Me parece increíble que este cantautor junto con Guaraní y otros más hayan actuado en plaza de Mayo para que Cristina meneara sus caderas celebrando 30 años de democracia mientras Tucumán era un infierno. Espero que cuando vengan, los tucumanos les devolvamos la indiferencia con que nos trataron. Señores cantautores, sépanlo: “Obras son amores y no buenas razones”.

Alejandro Castellaro
alejandro_castellaro@hotmail.com

Temas Tucumán
Tamaño texto
Comentarios
Comentarios