Por Alberto Horacio Elsinger
23 Diciembre 2013
El empresario textil español Amancio Ortega Gaona, suele pregonar que “el crecimiento constante es el mejor mecanismo de supervivencia”. Y aunque Guillermo Renzi no contactó al millonario español -nacido en 1936- fue un leal ejecutor de la premisa del hacedor ibérico.
Si bien es cierto que “el zar del negocio cinematográfico del noroeste” no llegó a reunir una fortuna de 37.500 millones de dólares como Ortega Gaona -tampoco fue considerado como él, tercer empresario más rico del mundo, al decir de la revista Forbes (en marzo de este año, detrás de Carlos Slim y de Bill Gates)-, Renzi armó un valioso emporio cinematográfico regional.
Ambos empresarios se iniciaron jóvenes en sus rubros. El español, a los 14 años, en La Coruña, ya era empleado de dos conocidas tiendas de ropas y el ítalo santiagueño, casi a la misma edad, trabajó en un aserradero de la capital santiagueña.
Después de que la CNSA fundara el Parque de Grandes Espectáculos de Santiago del Estero, Siden, la inmobiliaria de Renzi, construyó y equipó, en 1942, el cine Termas, en Río Hondo. La sala pasó a ser explotada por la Compañía Cinematográfica del Noroeste S.A. “Como no había suficiente energía eléctrica Siden instaló en un terreno de su propiedad, lindante a la sala, una usina”, describe Enrique A. Billoni en sus memorias. “Años más tarde -añade- esa instalación suministró energía al Gran Hotel de Termas, ubicado al frente del cine. Al normalizarse la corriente en el municipio turístico santiagueño, la usina fue retirada en julio de 1963”.
Dos cines teatros
En 1944, Renzi propone a Siden la construcción de dos grandes y modernos cines teatro. Uno en la capital tucumana y otro en la de Salta. Los tres grupos asociados que conformaban CNSA, Renzi, Lautaret y Cavallo aportaron $400.000 moneda nacional cada uno. Así se adquirieron dos inmuebles importantes ubicados al frente de las plazas Independencia y 9 de Julio de las capitales de ambas provincias.
El Plaza
En la capital tucumana, en la entonces Las Heras 481 -en la actualidad es San Martín 485- adquirieron la casa que ocupara el gobernador Ernesto Padilla -período 1913-1917-. El predio tenia más de 20 metros de frente por 75 m de fondo y una salida por la calle 25 de Mayo.
El célebre arquitecto tucumano Alberto Prebisch, autor de los diseños del obelisco porteño y de los cines Gran Rex de la ex Capital Federal, Córdoba y Rosario, entre otras obras importantes, proyectó las dos salas y la empresa Sollazo Hnos. se encargó de construirlas.
Para poder terminar las dos nuevas salas, según detalla Billoni, Pablo César Carvallo le prestó a Siden $400.000 moneda nacional y tanto el Plaza como el Victoria salteño se concluyeron en 1946. Ambas fueron equipadas con proyectores Felg III con linternas Ausonia. Los equipos de sonido habían sido fabricados e instalados por Julio A. Sbiza y en el resto de las cabinas trabajaron Eladio Sáenz y Luis Soldevilla. Por supuesto que todos ellos bajo la supervisión de don Guillermo, que estaba equipado con mameluco de trabajo. Además, las butacas se fabricaron en Tucumán por la empresa de Gregorio e Isidoro Iurcovich” .
Una paquetería
Ambas salas también fueron equipadas con parlantes centrales y laterales de madera de guatambú, posa brazos de cedro, butacas tapizadas superpullman en asientos y respaldos de cuero flor de color rojo. Y el Plaza, como era época de guerra, no tenía chapas de zinc para el techo: se usaron de fibrocemento.
El Plaza se inauguró el miércoles 3 de abril de 1946 con las películas “Como te quise te quiero” y “Espíritu triunfador”.
Si bien es cierto que “el zar del negocio cinematográfico del noroeste” no llegó a reunir una fortuna de 37.500 millones de dólares como Ortega Gaona -tampoco fue considerado como él, tercer empresario más rico del mundo, al decir de la revista Forbes (en marzo de este año, detrás de Carlos Slim y de Bill Gates)-, Renzi armó un valioso emporio cinematográfico regional.
Ambos empresarios se iniciaron jóvenes en sus rubros. El español, a los 14 años, en La Coruña, ya era empleado de dos conocidas tiendas de ropas y el ítalo santiagueño, casi a la misma edad, trabajó en un aserradero de la capital santiagueña.
Después de que la CNSA fundara el Parque de Grandes Espectáculos de Santiago del Estero, Siden, la inmobiliaria de Renzi, construyó y equipó, en 1942, el cine Termas, en Río Hondo. La sala pasó a ser explotada por la Compañía Cinematográfica del Noroeste S.A. “Como no había suficiente energía eléctrica Siden instaló en un terreno de su propiedad, lindante a la sala, una usina”, describe Enrique A. Billoni en sus memorias. “Años más tarde -añade- esa instalación suministró energía al Gran Hotel de Termas, ubicado al frente del cine. Al normalizarse la corriente en el municipio turístico santiagueño, la usina fue retirada en julio de 1963”.
Dos cines teatros
En 1944, Renzi propone a Siden la construcción de dos grandes y modernos cines teatro. Uno en la capital tucumana y otro en la de Salta. Los tres grupos asociados que conformaban CNSA, Renzi, Lautaret y Cavallo aportaron $400.000 moneda nacional cada uno. Así se adquirieron dos inmuebles importantes ubicados al frente de las plazas Independencia y 9 de Julio de las capitales de ambas provincias.
El Plaza
En la capital tucumana, en la entonces Las Heras 481 -en la actualidad es San Martín 485- adquirieron la casa que ocupara el gobernador Ernesto Padilla -período 1913-1917-. El predio tenia más de 20 metros de frente por 75 m de fondo y una salida por la calle 25 de Mayo.
El célebre arquitecto tucumano Alberto Prebisch, autor de los diseños del obelisco porteño y de los cines Gran Rex de la ex Capital Federal, Córdoba y Rosario, entre otras obras importantes, proyectó las dos salas y la empresa Sollazo Hnos. se encargó de construirlas.
Para poder terminar las dos nuevas salas, según detalla Billoni, Pablo César Carvallo le prestó a Siden $400.000 moneda nacional y tanto el Plaza como el Victoria salteño se concluyeron en 1946. Ambas fueron equipadas con proyectores Felg III con linternas Ausonia. Los equipos de sonido habían sido fabricados e instalados por Julio A. Sbiza y en el resto de las cabinas trabajaron Eladio Sáenz y Luis Soldevilla. Por supuesto que todos ellos bajo la supervisión de don Guillermo, que estaba equipado con mameluco de trabajo. Además, las butacas se fabricaron en Tucumán por la empresa de Gregorio e Isidoro Iurcovich” .
Una paquetería
Ambas salas también fueron equipadas con parlantes centrales y laterales de madera de guatambú, posa brazos de cedro, butacas tapizadas superpullman en asientos y respaldos de cuero flor de color rojo. Y el Plaza, como era época de guerra, no tenía chapas de zinc para el techo: se usaron de fibrocemento.
El Plaza se inauguró el miércoles 3 de abril de 1946 con las películas “Como te quise te quiero” y “Espíritu triunfador”.
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