DESPEDIDA
Sirvan estas líneas como homenaje a un amigo fallecido en las primeras horas del 1º de enero pasado. Fue encontrado sin vida recostado en el césped, cerca del Casino con su mano en la nuca a manera de almohada. Se llamaba José María Alves, de 57 años, vivía en calle Ildefonso de las Muñecas al 1.200 con su hermana, y se dedicaba a vender LA GACETA frente a la plaza Urquiza. ¿Qué había de especial en él? Mucho. Era un discapacitado neurológico-psiquiátrico, capacitado (valga la aparente contradicción) en decir grandes verdades de las que él daba testimonio con su vida. Siempre en ese lugar desde la madrugada yendo y viniendo con su típico trotecito cuando los autos se detenían esperando la luz verde del semáforo o, cuando alguien, como yo, lo llamaba con la bocina o juego de luces. Respetuoso, amistoso, reiterativo en sus dichos, cumplía con su trabajo impecablemente, con perfección. Limpio de alma como un niño, no había en él gesto ni actitud ni palabras que denotaran otra cosa. Los sábados siempre le compraba LA GACETA por los Números de Oro, y el diálogo era siempre exactamente el mismo: “- Aquí tiene el diario. -Gracias. - No tengo el vuelto. - No importa, quédatelo. - Que Dios bendiga a tu madre, a tu padre, a tu marido, a tus hijos...”, mientras me alejaba en el auto. Otras veces le decía yo: “Bah, nunca me saco nada” y él me decía con firmeza y convicción: “¡No tenés fe! ¿Que no sabes que la fe mueve montañas?” Siempre callaba con la certeza interior de que él tenía razón. Algunas veces me besaba la mano o la mejilla cuando le regalaba algo por mínimo que fuera. Otras veces, se acercaba llorando, haciendo “pucheros” como los niños pequeños, con el rostro desfigurado, porque su madre estaba muy enferma. Pero cuando ella murió, hace cuatro meses, no me lo contó porque dice su hermana que cree que nunca registró ese hecho. En las mañanas heladas del invierno, a menudo lucía un chaleco, pero nunca se quejó del frío. Tampoco del calor, al que a veces soportaba con una campera gruesa. Su hermana Helena lo cuidaba con amor, vivía pendiente de sus remedios, de su leche, de su trabajo. Nunca pidieron ni les fue dado nada: ni bolsones ni netbooks, ni nada. Nunca se quejaron de nada. Ni hablaban de la política... Ella trabajaba para darle lo esencial. El día en que él murió, fui a verla, y con lágrimas en los ojos, me dijo: “¡Dios lo ha llevado a su lado! ¡Señor, lo has acogido en tus manos misericordiosas!”. Y agregó que antes de enterarse abrió el Evangelio en cualquier parte, y allí leyó: “¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!”. “Sé que él está mejor allí”.
Lucrecia D’Andrea
ldmirande@sinectis.com.ar
EL SILENCIO ES SALUD
Quisiera expresarle al lector Williams Fanlo (carta del 9/1) que coincido en que algunas generaciones anteriores fueron sometidas por los políticos pasados y por el poder económico en este país. Si su gusto o preferencia hubiera sido que en vez de un saludo navideño que la Presidenta anuncie que los saqueos “habían terminado”, debo informarle que “terminaron”. Le reitero que todas las medidas que se toman las toma la Presidenta a través de su gabinete. Mire televisión, lea LA GACETA, escuche a los ministros y saque conclusiones. En cuanto a los viajes de funcionarios al exterior, ¿usted no pudo o no puede ir? ¿Alguien lo frenó injustamente? Fueron muchos los que viajaron eligiendo el exterior. Yo no quiero un pueblo mudo. Mis primeras palabras fueron emitidas a los nueve meses de edad y todavía no paro. Los que me conocen, que son muchos, pueden dar fe de lo que digo. Es lo que más me gusta. Soy docente. Mis padres, a pesar de “la época”, me educaron en libertad. Tengo 71 años, gozo de buena salud y pienso que a la “libertad” hay que oprimirla para que se encienda y eso es lo que nos ocurrió a muchos de la tercera edad. Ojo, sus palabras tienen un cierto tinte de discriminación y desvalorización de los viejos. No se calle. Es un buen comienzo. Insisto: “el silencio es salud cuando es necesario”. El país tiene conducción y se siguen tomando las medidas necesarias (esto es lo importante). En cuanto a su opinión sobre los problemas de salud de la Presidenta y su pedido de licencia, es facilista, malintencionada y destituyente.
Yolanda Monteros
Manuel Estrada 3.850, 1° piso, dpto. 36
San Miguel de Tucumán

DECADENCIA MORAL
Tres artículos publicados por LA GACETA del 11/1 acapararon mi atención y motivan a una introspección sobre estos designios. El primero del periodista Gustavo Martinelli con su medulosa y sustanciosa nota, partiendo de una alocución del escritor José Saramago, pinta con rigor un escenario provincial donde se han trocado los valores fundamentales. El país está enfermo. Lo han dejado así las epidemias de codicia, ambición e individualismo; pero lo aqueja otra enfermedad interna: padece de una afección moral. Ante este síndrome corrosivo, las campanas no cesan de doblar: iglesia, monasterio, estaciones de trenes suman su tañido ante tan nefasto diagnóstico. El pragmatismo ha aceptado un mazazo descomunal a los ideales hasta dejarlo inerte. La angurria consumista ha trastocado sagrados valores. Esta acción de atisbar no es apocalíptica, es una verdad insoslayable. El segundo artículo estás dedicado a un afortunado acreedor de un premio, como tantos anónimos. Este octogenario carpintero con el antiguo y bíblico oficio de José, hace gala de sus años conviviendo con el trabajo como único ideal, una cultura lamentablemente devaluada. La tercera nota recordando al gran humorista Tato Bores, que con sus punzantes y talentosos monólogos desnudó la decadencia e inmoralidad de las últimas décadas, hoy vigentes y ahondadas en total analogía con una realidad incontrastable. Como en el carnaval de Venecia, donde los sueños y la fantasía se transmutan en una colosal entelequia. La corporación política, enfundada en sus máscaras y antifaces, enmascara con mensajes ambiguos, poblados de ambages, una existencia insostenible que linda con la ficción. Extienden la celebración pagana, sin reparar en su fugaz y efímero festejo. Ante tan fenomenal espejismo, escogí a modo de metáfora este bello soneto del poeta aragonés Lupercio de Argensola: “Porque ese cielo azul que todos vemos ni es cielo ni es azul. ¡Lástima grande que no sea verdad tanta belleza!”.
Alfonso Giacobbe
24 de Septiembre 290
San Miguel de Tucumán
PLAN PROCREAR
Mi familia está compuesta por mi esposa y cuatro hijos. Con el proyecto del Plan Procrear la esperanza de dejar a nuestros hijos un lugar fijo donde puedan crecer y desarrollarse como personas se vio grandemente fortalecida. Al pasar el tiempo nos encontramos con la cruda realidad que hallar un terreno para presentar como parte del proyecto se torna imposible. Necesitamos la ayuda de nuestros gobernantes para poder llevar esto adelante. Señor gobernador, ayúdenos a cumplir el anhelo de una casa propia para nuestros hijos.
Fernando Galíndez
cyn_fer@yahoo.com.ar

AMBULANTES (I)
El lunes, hubo enfrentamientos entre los policías de caballería y de infantería y los cuentapropistas. Hubo represión y muchos detenidos por los disturbios que se ocasionaron en la peatonal Mendoza. Los perjudicados fueron los comerciantes de la zona que cerraron sus negocios y los transeúntes. Los principales responsables de esta situación son los gobiernos municipal y provincial por la falta de una política para regular este flagelo social que conlleva más de 15 años con los puestos instalados en el microcentro tucumano. La salida a este problema es usar en el Mercado del Norte los lugares donde había puestos y que fueron desalojados y derrumbados por la Municipalidad oportunamente o instalarlos en la calle interna que une la Maipú y con Junín al 200, con puestos marcados en un espacio de 1 x 1,60 metros cada uno, donde estén los vendedores de frutas y verduras y que estos abonen un piso mensual de $300. Que obtengan sus respectivas tarjetas sanitarias y se inscriban como monotributistas sociales, y a los vendedores de CD, anteojos, ropas, calzados, etcétera, se los instale dentro del predio municipal de calle Buenos Aires primera cuadra, donde funcionaba Dirección de Tránsito y la Vía Pública. Con organización y sentido común se los puede erradicar definitivamente. Es hora de que ambos gobiernos cumplan con la disposición de la Justicia y que hagan respetar las ordenanzas que prohíben los puestos en la vía pública. Las veredas tienen que estar libres para la circulación del peatón.
Humberto Spuches
humbertocarmelospuches1@hotmail.com
AMBULANTES (II)
Es conocida públicamente la situación por la que atraviesan los vendedores ambulantes. Su desalojo, acordado pacíficamente entre el Gobierno y los representantes de estos vendedores, ha sido motivo de tranquilidad para toda una población, que se mantuvo expectante respecto de cuál iba a ser el desenlace. El problema se resolvería ubicándolos en un lugar apropiado. ¿Cuál sería ese lugar? Mi sugerencia sería en unos predios, que si bien pertenecen a la Nación, ya fueron antes utilizados por la Provincia: la amplia extensión de terrenos que rodean las vías del ferrocarril Mitre, desde San Juan hasta Córdoba, por Marco Avellaneda (salvo los espacios que ocuparían los famosos túneles, que aparentemente se están construyendo, con una erogación multimillonaria sin sentido). Allí se puede construir una playa, donde se podrían levantar pequeños quioscos de superficie expandible, con diferentes tamaños de módulos. De ese modo, se podrían satisfacer las necesidades de esta gente. Por supuesto, ellos pagarían un alquiler y les corresponderían expensas por el uso de los espacios comunes, como a cualquier ciudadano. Deberían ser aleccionados para que su comportamiento esté acorde con un trato civilizado a sus clientes, evitando que vociferen a viva voz la mercadería que ofrecen a la venta, lo mismo con la forma de vestirse. Se le debería exigir que la comercialización de sus productos esté dentro de la ley. En definitiva, dejarían de ser deambulantes, para convertirse en comerciales; y gran parte de la población aprobaría que se les compre.
Carlos A. Gianserra
cgiaserra@hotmail.com
Ambulantes (III)
Todos hablan del comercio “legal” y del “ilegal” y de sus secuelas: los ambulantes. ¿Y quién habla de los empleados de comercio?. Un representante de la Cámara de Comercio plantea que “el Estado priorice las necesidades del comercio formal... (porque)... la venta callejera ilegal se nutre de mercadería que también llega de manera ilegal al país”. ¿Y los empleados de comercio son parte del comercio legal? ¿El Estado, a través del Ministerio de Trabajo, prioriza la situación de ellos?. Evidentemente no, porque, en su mayoría, son informales y precarizados, puertas adentro, como los ambulantes que dicen combatir. ¿Y los ambulantes? Históricamente fueron formaciones auxiliares de una mano de obra, donde, al decir del historiador Félix Luna, “había trabajo en abundante... daban a la gente un poder adquisitivo nuevo, mágico, que se ejercitaba en la adquisición de muchas cosas, antes vedadas... en esto radicaba buena parte de la felicidad... gastar cosas adicionales porque la estrechez de los años anteriores les había obligado a adquirir solo lo imprescindible” (”Perón y su tiempo”). Hoy, crisis mediante, no son auxiliares sino un engranaje para hacer frente a una desocupación en masa. Al igual que los empleados de comercio (”puertas adentro”) son la riqueza fundamental del comercio formal e informal, y es hora de reivindicarlos.
Pedro Pablo Verasaluse
palo1965@hotmail.com
AMBULANTES (IV)
Compradores ambulantes: desde hace pocos días, una gran cantidad de compradores ambulantes circulan desorientados por veredas ahora transitables y limpias, buscando a aquellos que, con distintos trucos, les robaban en cantidad y calidad, verduras, frutas, hortalizas, juguetes, chinelas, anteojos, etcétera. Las viejitas, tal vez desmemoriadas, que no recuerdan que un kilo son 1.000 gramos y no cuatro tomatitos o tres manzanitas que no alcanzan a los 600 gr (con suerte, claro), pero aun así, alimentaban sin saberlo, su propio masoquismo comprando diariamente la mercadería que creían de calidad y a bajos precios. También otros peatones circulan hoy sin necesidad de mirar siempre al piso para evitar pisar mantas sobre las que se exponían pistolas de agua, cinturones de cuero o símil-cuero a precio dólar paralelo, como también CD o DVD que cuando los intentaban ver o escuchar eran de una calidad deplorable y el vendedor nunca más estará en el puesto desde donde lo estafó. Pero a no confundirse, los vendedores ambulantes llegaron para quedarse. No los corre ni la lluvia, ya que desplazan gazebos, sombrillas varias, y sobre todo mucha, muchísima basura. Pero ahora “exigen” que el Estado les dé un predio central, gratuito por supuesto, para seguir haciendo ganar fortunas a quienes les proveen la mercadería en el más absoluto negro. Pero, decía, como las golondrinas de Bécquer estarán nuevamente allí, dando esa triste, penosa imagen de un país que quisiera ingresar por lo menos a los segundos mundos. En Córdoba, los “manteros” ingresan a las peatonales recién cuando cierra el comercio formal. Pero Salta, ¿cómo hizo para terminar con el comercio ilegal? Tal vez se les podría preguntar, digo.
Federico Vázquez
fedevazqueztuc@gmail.com
AMBULANTES (V)
La corrupción nos está llevando a la antigüedad, con instituciones poco evolucionadas, devaluadas. El poder político con poca credibilidad y con organismos de control tan corruptos, no puede ejercer su autoridad formal ni moral. Se han desarrollado instituciones parasitarias, que crecen alimentadas por esta falta de control. Hay fundaciones, cooperativas, asociaciones pseudo-sindicales, que ejercen su presión ante el ciudadano común que trata de seguir reglas, normas y leyes en este mundo desparejo. El ciudadano común, hombro con hombro en barricadas, se dio cuenta de que ante estos extremos solo tiene a su vecino, compañero, familiar para lidiar ante estas injusticias. Este gobernador parece que no tiene un libreto para este año que se inicia y menos por lo visto puede pensar en proteger a sus ciudadanos. Así que nos queda un solo camino, el de protegernos nosotros mismos y proteger a quienes nos importan. Este es el caso de los vendedores, mal llamados ambulantes, tan bien organizados que pelean por un lugar en la peatonal. Esto me hace pensar que tienen una estructura de poder por detrás que los organiza y quizás también lucra estableciendo el orden y la prioridad de los lugares que ellos ocupan y las hace respetar o que los usa de meros intermediarios. ¿Qué hacemos entonces para proteger la estabilidad laboral de quién trabajó por años y sacrificándose se ganó el derecho de una jubilación y una cobertura social para su familia si el negocio para el que trabaja deja de ser rentable y los dueños prefieren invertir sus recursos o ajustar sus costos a costa de él con un despido o una quiebra o algo parecido? No les compro nada a estos prepotentes, que se den cuenta que la gente es consciente del bien y del mal, ¿acaso al tucumano le gusta la injusticia y la prepotencia? Si es así, la verdad, me da vergüenza ser tucumano. No compre trucho. No escuché al gobernador solicitar esto a la ciudadanía cuando en una época podía proponer boicots mucho más duros a empresarios con las mismas inclinaciones. No quiero una ciudad sitiada por falta de justicia y prepotencia. Si alguien pudiera armar una campaña a favor de los que tienen un empleo legal lo agradecería.
Humberto Rubén Villa
rv-sistemas@hotmail.com
AMBULANTES (VI)
Al frente de la plaza Urquiza, por calle Santa Fe, hay bares de ricos que ocupan casi la mitad de la calle, cuestión que supuestamente está prohibida. Además, hicieron que líneas de colectivos, como la N° 100, cambiaran su recorrido para que ellos estén más “cómodos”. A mí, particularmente no me molesta que estén los vendedores ambulantes, porque sé de la necesidad y de la crisis que hay en el país, pero parece que el Gobierno desconoce de crisis y necesidades y la única preocupación que tienen sus miembros es decidir si irse de vacaciones a Cancún o a Brasil. Hemos llegado al extremo de injusticia social que en nuestra nueva Legislatura, no permiten la entrada con determinada vestimenta, es decir, discriminan en un lugar que es público, y que se supone que es del pueblo, como hacen ahora con los ambulantes, porque algunos con dinero tienen derecho de obstruir el tránsito y ocupar una calle, y los pobres, no. Si algunas personas, a la hora de votar se dieran cuenta de que justicialismo es sinónimo de injusticia social, corrupción, discriminación, delincuencia, involución política, económica y social, podríamos empezar a pensar en construir un país en serio en donde este tipo de situaciones injustas no ocurran. Mi apoyo a los ambulantes, que son gente que trabaja de sol a sol, y que no se dedica a robar, cosa que tendrían que aprender algunos del mal llamado “justicialismo”.
Mario Roque Arévalo
mario1tucuman@hotmail.com
INSEGURIDAD
No han transcurrido muchos días de este nuevo año, y van no sé cuántos casos de inseguridad, llámense ajuste de cuentas entre bandas, tráfico de droga; asaltos a mano armada, muerte y destrucción de locales comerciales, de viviendas, etcétera. Ciudadanos cada vez menos protegidos, que solo pretendemos vivir en paz. Paz, una palabra tan linda pero que no se la encuentra, ya que el pueblo tiene miedo y este crece agigantado. Ya no es una sensación, ya es una realidad. Mientras los mal vivientes son cada vez más y amos y señores, protegidos por los derechos humanos, con zonas liberadas, el pueblo vive con ese temor. Ellos andan armados por las calles, atentos al descuido de cualquiera, listos como aves de rapiña. La impotencia de las víctimas, que perdieron a un ser querido, cientos de lágrimas derramadas y corazones destruidos, son sentires difíciles de describir. ¡Dios!, ¿dónde quedaron los valores? La vida del hombre no vale nada, te matan por nada. Un gobierno que no puede detener esta ola de inseguridad, yo diría que nos estamos asemejando a México o Venezuela. A mi hija le robaron el celular a punta de pistola, en plena ciudad de Monteros, con cámaras de seguridad en varios sectores. No había ningún policía cerca y las cámaras no detectaron nada. Me dije: ¿para qué perder el tiempo haciendo la denuncia? Solo agradezco a Dios tenerla con vida y desde ahora andar con cuidado y desconfiando de todo.
Claudio Ybrahim
claudio_ybrahim@hotmail.com
EL PLUS MÉDICO
Me acerqué a la oficina de Calidad de Prestación del Subsidio de Salud para que me informaran qué médicos no cobraban plus. Me entregaron una lista; hablé por teléfono para preguntar, si cobraban plus y la mayoría que estaba en esa lista que supuestamente no cobran, sí lo hacen. Opino que si cobran tendrán que entregar una factura porque esta argucia ya está desbordando la legalidad. Según el Colegio Médico, se cobraba plus porque se retrasaba el pago a los médicos, hoy cobran en tiempo y forma y siguen ¡currando con el plus! ¿Qué les pasa? ¿Están en pícaros o las autoridades del Subsidio no saben que están obrando en forma ilegal? ¿Hasta cuándo se va a seguir justificando el plus a los señores médicos? Nuestra obra social es fuerte y con gran capacidad de pago porque tiene de mayor cantidad de afiliados en la provincia. Jamas explican la razón del plus y su existencia. Por su salud y para evitar polémicas, el afiliado peca, pero los médicos no lo perdonan, al contrario su profesión le permite adueñarse de la orden medica y también aplicar esa argucia llamada plus porque no le es suficiente. Todo afiliado tiene familia, imaginen cómo se multiplica el plus; este negocio ilícito permite también un calificativo al médico y a la institución que nos ampara. Es por eso que recurrir a la Justicia no es un desatino porque es ilegal el cobro de este extra prestacional y ahora debemos exigir la factura por ese plus que no corresponde.
Carlos Rubén Ávila
rubenavila20@gmail.com



















