Por Carlos Páez de la Torre H
07 Abril 2014
ELISEO CANTON. Parado, presidiendo la Academia Nacional de Medicina. Sentados, desde la izquierda, los doctores Luis Güemes, George Picot, Amadeo Doleris y Marcelino Herrera Vegas. la gaceta / archivo
En 1915 causó gran revuelo en los ambientes médicos argentinos, la noticia de que el doctor Eliseo Cantón (1861-1931), tucumano, había descubierto un nuevo anestésico para las parturientas, denominado “Partoanalgia”. Muy destacado obstetra, Cantón fue catedrático de la Universidad de Buenos Aires, decano de Medicina y presidente de la Academia. Como político, fue cinco veces (tres de ellas por Tucumán) diputado al Congreso de la Nación. Presidió esa Cámara y en 1909 fue interventor federal en Córdoba.
Su “Partoanalgia”, lograda tras largos ensayos, fue comunicada por Cantón, en abril de 1915, a la Academia Nacional de Medicina, donde llamó mucho la atención. Al mes siguiente, vino a Tucumán para pronunciar sobre el tema una muy concurrida conferencia en la Sociedad Sarmiento. Allí abundó sobre las características del nuevo medicamento.
Dijo que la Partoanalgia suprimía “entre cinco y treinta minutos los dolores del parto, en la inmensa mayoría de los casos; y en otros los disminuye visiblemente, volviéndolos tolerables”. Lo había ensayado con éxito en 75 pacientes, además de que, en Tucumán, lo habían empleado también positivamente los doctores Colombres, González, Otero, Campero y Corbalán.
Consideraba que la Partoanalgia era superior a la “Tocanalgina” que había ensayado en París el doctor Georges Paulín, y cuya fórmula se mantenía secreta. Cantón subrayaba que “no modifica en la mínimo el ritmo, duración o intensidad de la contracción uterina”, y que no afecta “la marcha normal del parto, cuyo período expulsivo puede ser más corto gracias al pujo materno no retenido por el dolor”.
Su “Partoanalgia”, lograda tras largos ensayos, fue comunicada por Cantón, en abril de 1915, a la Academia Nacional de Medicina, donde llamó mucho la atención. Al mes siguiente, vino a Tucumán para pronunciar sobre el tema una muy concurrida conferencia en la Sociedad Sarmiento. Allí abundó sobre las características del nuevo medicamento.
Dijo que la Partoanalgia suprimía “entre cinco y treinta minutos los dolores del parto, en la inmensa mayoría de los casos; y en otros los disminuye visiblemente, volviéndolos tolerables”. Lo había ensayado con éxito en 75 pacientes, además de que, en Tucumán, lo habían empleado también positivamente los doctores Colombres, González, Otero, Campero y Corbalán.
Consideraba que la Partoanalgia era superior a la “Tocanalgina” que había ensayado en París el doctor Georges Paulín, y cuya fórmula se mantenía secreta. Cantón subrayaba que “no modifica en la mínimo el ritmo, duración o intensidad de la contracción uterina”, y que no afecta “la marcha normal del parto, cuyo período expulsivo puede ser más corto gracias al pujo materno no retenido por el dolor”.
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