Alperovich dejó el PE al menos una vez por semana

“Dios tiene la oficina en la Capital”, afirmó.

10 Abril 2014
Las situaciones económica y política han generado que el Aeropuerto “Benjamín Matienzo” se convirtiera en uno de los sitios más frecuentemente visitados por el gobernador, José Alperovich, durante los últimos meses.

Entre febrero y marzo, el mandatario viajó al menos ocho veces a Buenos Aires para efectuar gestiones en la Casa Rosada. Así lo consignan los decretos publicados en el Boletín Oficial (BO) que dan cuenta de que el ejercicio del Poder Ejecutivo quedó durante esos días en manos de Regino Amado. Mientras que en lo que va de abril, partió en dos oportunidades rumbo a ese destino. El último viaje fue el martes y por ello ayer Alperovich no estuvo en el territorio provincial.

En el mismo período de 2013, un año electoral, el mandatario había dejado la provincia sólo en seis oportunidades.

En la mayoría de las ocasiones, los periplos incluyeron reuniones con varios funcionarios de la gestión nacional. Los más recurrentes, sin embargo, han sido los relacionados con el área de obras públicas. El que encabeza el ranking es el secretario de esa área en la Nación, el tucumano José López. Aunque Julio De Vido, de quien depende esa cartera, también ha recibido en varias oportunidades al titular del Poder Ejecutivo provincial.

A fines de febrero se produjo un hecho que derivó en que Alperovich tuviera que ponerse al hombro también algunas gestiones de índole política en la Capital Federal. Se trata del desplazamiento de su esposa, la senadora Beatriz Rojkés, de la Presidencia Provisional de la Cámara Alta (fue reemplazada por el santiagueño Gerardo Zamora). En particular, tuvo que afrontar en persona las tratativas para detener el posible tratamiento en el Congreso de la denominada “Ley de Mosto”.

Sucede que en diciembre, al ser consultado sobre el cargo de su esposa, Alperovich había halagado su desempeño y detallado algunos “logros”. “Trabajó fuerte para que en la Cámara de Diputados no se trataran la ley de los call center (prevé la regulación del trabajo en la actividad) ni la de la sacarosa, que proponía aumentar los impuestos cuando se emplee azúcar a las bebidas gaseosas. Siempre está para defender los intereses de los tucumanos”, había ejemplificado entonces el gobernador.

Al ser consultado sobre el incremento de sus viajes, el titular del Ejecutivo usó un dicho adaptado a la situación para explicarlo. “Dios está en todos lados, pero tiene la oficina en la Capital”, afirmó.

“Mi función como gobernador es esa: ir consiguiendo cosas en Buenos Aires. Estos 11 años que llevamos en el Gobierno es lo que se hizo en Tucumán. No se hubiera hecho si no hubiésemos estado allá”, justificó. Añadió que en esta última “misión” intentaría cerrar un acuerdo con la Secretaría de Energía de la Nación para el envío de $ 200 millones para que invierta EDET a cambio de congelar la tarifa hasta diciembre. “Bueno, esto son los viajes a Buenos Aires. Cuando uno dice que hicimos 25.000 viviendas, 45.000 soluciones habitacionales y 350 escuelas es gracias a esto”, enumeró. Consideró que esta situación no era frecuente durante gobiernos anteriores. “Uno de los problemas que tuvo la Provincia siempre fue que estuvo peleada con el Gobierno central y quien pagó el pato fue la gente. No llegaban obras. Ahora se hicieron como nunca en la historia de Tucumán sin que nos endeudemos”, añadió.

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