29 Abril 2014

DÍA DEL ANIMAL (I)

El hombre compartió siempre su vida con los animales. Ignacio Lucas Albarracín, argentino, abogado, propuso e impulsó la Ley N° 2786, que obliga a protegerlos. Falleció el 29 de abril de 1926; desde entonces, en esa fecha se celebra en LA Argentina el Día del Animal. El mejor homenaje consiste en que los adultos, con el ejemplo, despertemos en los niños, el amor y buen trato. ¡Bienvenidos los animales en su día! Celebro a los pájaros que reciben la mañana, con ingenuo y bullicioso canto antes de emprender su diario recorrido. Bienvenido, también, el rubito de ojos verdes, que apareció en nuestro jardín, seis años atrás y se convirtió en vigía desde los muros externos; maullido lastimero en respuesta a mis cariñosas palabras, siempre arisco; agua limpia y alimento nunca le faltan. Mi recuerdo cariñoso para dos ovejeros, Dacky e Indi, que compartieron durante años nuestra vida familiar: guardianes, inteligentes, juguetones, sanos y vigorosos. Un susto a dos voces para el viejo loro vecino, fanático de San Martín -“sí, sí, señores... yo soy de Santo”- la vez que cayó en nuestro patio. Excelentes nadadores en siestas ardientes, sin autorización, hacían un largo o más y salían por la escalera y en piruetas gimnásticas, secaban en el pasto sus cuerpos. Eran los encargados de buscar todas las mañanas LA GACETA, que el diariero prevenido, tiraba enrollada, pero en un descuido, la enterraban en el cantero y la tapaban con tanto ingenio, que la búsqueda resultaba agotadora e ilegibles las noticias. Los hombres envejecemos; ellos también sufrieron el desgaste del paso del tiempo. Los acompañamos con las atenciones necesarias. Fueron inolvidables momentos, que nos enriquecieron espiritualmente.

Ana María D’Andrea de Dingevan

dandreaanamaria@yahoo.com.ar


DÍA DEL ANIMAL (II)

El infinito mundo animal vive o ignora que ellos también tienen su día. De esto lo sabe la raza humana. Según los analistas, el hombre es el único animal que razona, ¡y hasta ahí nomás! Lo cierto es que en los animales encontramos motivos para armar frases que no pierden adecuación ni vigencia, tales como “El que se quema con leche ve una vaca y dispara”; “No hay que llorar sobre la leche derramada” o “Se levantó como leche hervida”. Por su parte, los equinos tienen lo suyo: “A caballo regalado no se le miran los dientes”. El mular está presente con “No me meta la mula”. A su vez, al noble y servicial burro lo empleamos para señalar a los ignorantes o duros de entendedera o aquel que tiene orejas grandes. En la familia de los felinos, el mishi (voz quichua) se lleva la peor parte cuando recurrimos al lunfardo regional y lo calificamos como “gato” al ladrón. También está aquel dicho “El zorro pierde el pelo pero no las mañas” y entre las aves, al bullanguero tero lo cita el Martín Fierro: “Hacen como los teros/ para esconder sus niditos/ en un lao pegan los gritos/ y en otro ponen los huevos”. En los batracios, el sapo hace la punta: “Tuve que tragarme el sapo”. Y si de anuncios hablamos, está la imitadora calandria que anuncia el vendaval y la benefactora lechuza, que para muchos es ave de “mal agüero”. El gallo con su biológico e infalible reloj nos despierta a la madrugada y hasta aventaja a los meteorólogos con su canto a deshoras. El camaleón tiene la virtud de cambiar de color según la ocasión, de la que al parecer, tomó nota a lo largo del tiempo más de un político. Los insectos son parte de nuestras advertencias: “Por si las moscas”, “En boca cerrada no entran moscas” o “No hurgues la colmena”, previendo ataques de un semejante. Y si de apodos hablamos para bautizar a un amplio espectro de parientes, amigos o conocidos, de ellos tomamos sus aspectos, estatura, etcétera: mono, zorro, oso, perro, sapo, rana, caballo, topo, ratón, gallo, mishi, pollo, pavo, pato, tordo, chuña, cuervo, cacuy, durmi, tatú, loro, hormiga, etcétera. A los deportistas casi siempre los acompaña el sobrenombre de algún animal para hacerlo más pintoresco. 

Ysmael Díaz
Mario Bravo 247
Banda del Río Salí-Tucumán

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DÍA DEL ANIMAL (III)

Se la regalaron a mi hija. Era una perrita pointer blanca con manchitas de color canela. Ella la llamó Sasha, pero le decíamos Sashita, hermosa, reina. Tan pequeñita que apenas cabía en el hueco de la mano; con ojitos asustados y temblando de miedo, llegó a mi casa para ganarse nuestros corazones. Le preparamos una camita en una caja acondicionada para tal fin, pero terminó durmiendo en la cama con mis hijos. Era el saltito de alegría que nos recibía cuando llegábamos a casa, las pisaditas sigilosas por los pisos limpios, un ovillo tibio acurrucado a mis pies en las noches frías, cuando me quedaba sola corrigiendo cuadernos o preparando las actividades para mis alumnos. Compañera incansable en mis caminatas por el campo en donde vivimos. Ya hace dos años que no está con nosotros... se fue mi fiel amiga, aquella que me acompañó durante tantos años y hasta el último día sacando fuerzas no sé de dónde. Aquella noche la acompañé a su cuartito, le puse un almohadón para que estuviese más cómoda y me fui a la cama a rezar. No sé si Dios escucha los rezos para una perra tan amada, pero le pedí, por favor, que no sufriera más y lloré en silencio. A la mañana siguiente, me despertaron para avisarme que había muerto. Sashita, que descansas en el campo rodeada de verdes árboles y del canto de los pájaros que perseguías, quiero que sepas que siempre te llevaré en un rinconcito de mi corazón. “Cuidemos nuestros animales. Ellos merecen nuestro respeto”.

María Ángela Bustamante
mariaangela_bustamante@hotmail.com

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“¡LA BESÉ TANTAS VECES...!”

El Tema Libre “Tu ruta no es mi ruta”, del periodista Carlos Werner, me hizo retroceder en el tiempo y recordar a tantas personas que ya no frecuento, pero que siguen guardadas en mi recuerdo: amigos, parientes, condiscípulos, colegas, alumnos, galanes, festejantes, etcétera. Y me gusta que haya usado ese verso del poema número 20 que precede a “La canción desesperada”. El 20 es enorme, tan romántico, intenso, pasional, tan nostalgioso que nos hace añorar la juventud perdida. Y aunque nos pintemos las canas para no parecer tan vieja, todavía gozamos de un romanticismo que mientras estemos en nuestros cabales será imperecedero. Creo que vale la pena transcribirlo del libro “20 poemas de amor y una canción desesperada”, del chileno Pablo Neruda. “Puedo escribir los versos más tristes esta noche./ Escribir, por ejemplo: “La noche está estrellada,/ y tiritan, azules, los astros, a lo lejos”./ El viento de la noche gira en el cielo y canta./ Puedo escribir los versos más tristes esta noche./ Yo la quise, y a veces ella también me quiso./ En las noches como esta la tuve entre mis brazos./ ¡La besé tantas veces bajo el cielo infinito!/ Ella me quiso, a veces yo también la quería./ ¡Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos!/ Puedo escribir los versos más tristes esta noche./ Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido./ Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella./ Y el verso cae al alma como al pasto el rocío./ Qué importa que mi amor no pudiera guardarla./ La noche está estrellada y ella no está conmigo./ Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos./ Mi alma no se contenta con haberla perdido./ Como para acercarla mi mirada la busca./ Mi corazón la busca, y ella no está conmigo./ La misma noche que hace blanquear los mismos árboles./ Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos./ Ya no la quiero, es cierto, ¡Pero cuánto la quise!/ Mi voz buscaba el viento para tocar su oído./ De otro. Será de otro. Como antes de mis besos./ Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos./ Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero./ Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido./ Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,/ mi alma no se contenta con haberla perdido./ Aunque este sea el último dolor que ella me causa,/ y estos sean los últimos versos que yo le escribo.

Judith Lazarte de Pinto
La Madrid 1043
Aguilares-Tucumán


UNA NIÑA CON CONVULSIONES

Soy madre de una niña de 13 años (Paula Ayelén Chachagua) que sufre de convulsiones que vienen condicionando seriamente su vida. Con mi modesto trabajo percibo ingresos que ni lejanamente me permiten atender adecuadamente el problema. Por ese motivo, recurro permanentemente al Hospital de Niños donde recibo una muy buena atención, dentro de las posibilidades de todo su personal, pero ello no alcanza para cubrir el déficit de salud de mi hija. Necesita un neurólogo; en marzo recurrí al CAPS “Carlos María Torres” para solicitar turno, como corresponde, y la respuesta fue concluyente: “No tenemos turnos a otorgar, esperamos que nos hagan las asignaciones”. Mientras tanto, en esa espera, la enfermedad de mi hija avanza, y no encuentro soluciones. Tengo entendido que el director del Hospital de Niños es una persona de bien, por lo que por este medio me permito solicitarle encarecidamente que habilite cuanto antes un turno de atención para mi hija. El problema que sufro también es el de otros muchos.

Claudia Cristina Gallardo
Manz. 16 Lote 20-Barrio ATE
San Miguel de Tucumán


El cruce hacia Raco

El sábado, a las 17, iba con mi vehículo por la ruta N° 9 hacia el norte, con intenciones de entrar en la que conduce a Raco. Todos conocemos lo peligrosa que es esta desviación hacia la izquierda, pues se trata de cruzar un puente, subir una loma y recién cuando se está arriba, se puede apreciar si es posible girar a la izquierda, cruzando la otra mano para ingresar a la ruta 341. Detrás de mí venía un camión muy grande y bastante rápido. A pesar de que puse el guiño indicando mis intenciones de giro, las distancias entre que se señala el giro y la entrada es tan pequeña, que el camión no pudo frenar. Gracias a la habilidad de su chofer se pudo evitar una desgracia que hubiera afectado a toda una familia. No es la primera vez que ocurren accidentes de este tipo en este cruce. Solicito a las autoridades de Vialidad Nacional que aprovechen la oportunidad de tener un obrador a 200 metros de la intersección para realizar una rotonda de acceso que nos permita llegar a destino sanos y salvos. Un accidente no es accidente si se puede evitar.

Juan Tomás Bustos
bustosjt@hotmail.com


INSEGURIDAD

Desde muy chicos que todos oímos dichos populares de nuestros padres, tíos, abuelos. Siempre alguno de esos se refería el momento que estábamos viviendo, y que dependía de nuestra comprensión para que este, luego de un tiempo, se manifestara en la realidad. Cuando se trata de la inseguridad en la actualidad no hay dicho que nos ayude, porque en cuestión de minutos alguien, por un paquete de cigarrillos, es capaz de poner punto final a nuestra vida con sólo jalar del gatillo. Algunas personas pudimos salir ilesas de ello, y dejando de lado la pérdida material, podemos “vivir para contarlo” o hasta quejarnos, pero sin saber qué tanto nos ayudará y si la Justicia jugará a nuestro favor. Sin duda alguna, sólo queda respirar y recordar que la esperanza es lo último que se pierde. No se puede dejar de lado la impotencia que esto nos hace sentir después de haber vivido el hecho y de repetirlo en nuestra mente una y otra vez, pensando lo que se pudo hacer y lo que no, no nos la quita nadie. La única verdad de esto es que un arma implica poder y que depende de cada uno si decide arriesgar para ganar o entregar una parte de nuestro sacrificio para luego “huir y servir para otra guerra”. Sin ignorar la sed de venganza que con los días comienza a correr y aún más al volver a ver a esa persona caminando entre la sociedad, es donde nos ponemos a pensar: ¿es hora de hacer justicia por mano propia y pagar con la misma moneda? Lo que sí se sabe es que “el zorro siempre vuelve al gallinero” y que es notable en Argentina que “de la muerte y de ser asaltado nadie se salva”.

José Peralta
josdanper239@gmail.com


LOS CASCOS DE LOS MOTOCICLISTAS

LA GACETA informa que imputaron a 50 policías por sedición durante los saqueos. Dice que la mayoría actuó con los rostros cubiertos y se ve una foto muy clara donde aparecen con el casco cerrado puesto. Es casi imposible reconocer a alguien de esta manera. El mismo recurso usan los malvivientes. Ya asaltaron a un abogado de esta manera. Existen varios proyectos para combatir a los arrebatadores, que incluyen chaleco fosforescente con la patente (ambos se pueden falsificar), no venderles nafta (circularán los bidones comprados por terceros), etcétera. ¿No es más fácil y práctico prohibir los cascos cerrados y otorgar un plazo razonable para reemplazar a los actuales? Los vendedores de motos se abstendrán de entregarlos si existe una disposición así. Con el tiempo desaparecerían. Es más importante el interés general que el particular. Los cascos abiertos protegen la parte más vulnerable: la cabeza. En Francia se prohibió a las mujeres musulmanas usar velo porque “nadie debe andar con el rostro cubierto en la república”. Brasil dictó una norma similar aplicable a los manifestantes en las calles. Espero ayudar en algo, sobre este tema.

José Batista
josebatista889@hotmail.com


LA DIGNIDAD

Para nuestra enseñanza, no sé quién es el autor. “Primer día de clase, el profesor de Introducción al Derecho entró en la habitación y lo primero que hizo fue pedir el nombre de un estudiante que estaba sentado en la primera fila: - ¿Cuál es su nombre? - Nelson, señor. - ¡Fuera de mi clase y no vuelva nunca más!, gritó el maestro. Nelson estaba desconcertado. Cuando volvió en sí, se levantó rápidamente recogió sus cosas y salió de la habitación. Todo el mundo estaba asustado e indignado, pero nadie habló. “¡Muy bien!, vamos a empezar. ¿Para qué sirven las leyes?, preguntó el maestro. Los estudiantes seguían asustados, pero poco a poco empezaron a responder a su pregunta: “- Para tener un orden en nuestra sociedad. - ¡No!”, respondió el profesor. “- Para cumplirlas. - ¡No! - Para que las personas equivocadas paguen por sus acciones. - ¡No! - ¿Alguien sabe la respuesta a esta pregunta! - Para que se haga justicia”. Una muchacha habló con timidez: - ¡Por fin! Es decir, por la justicia. Y ahora, ¿qué es la justicia? Todos empezaron a molestarse por la actitud tan deleznable del profesor. Sin embargo, continuaron respondiendo: - A fin de salvaguardar los derechos humanos ... - Bien, ¿qué más?, Preguntó el maestro. - Para diferenciar el bien del mal, para recompensar a aquellos que hacen el bien... - Ok, no está mal, pero respondan a esta pregunta: “¿Actué correctamente al expulsar a Nelson del aula?” Todos estaban en silencio, nadie respondió. “-Quiero una respuesta por unanimidad! - ¡No!”, todos contestaron al unísono. - ¿Se podría decir que he cometido una injusticia? - Sí! - ¿Y por qué nadie hizo nada al respecto? ¿Para qué queremos leyes y reglas, si no tenemos la voluntad necesaria para practicarlas? Cada uno de ustedes tiene la obligación de hablar cuando es testigo de una injusticia. Todos. No vuelvan a estar en silencio, nunca más! Vayan a buscar a Nelson -dijo-. Después de todo, él es el maestro, yo soy un estudiante de otro período. Aprendan: Cuando no defendemos nuestros derechos, se pierde la dignidad y la dignidad no puede ser negociada”.

Roberto Sehringer
rws27c@gmail.com


Como hijo de vecino

Estábamos con mi esposa haciendo cola para pasar el control de Aduanas en Ezeiza. Ella me dice: “creo que en la fila, atrás se encuentra Reutemann”. “No debe ser porque es senador nacional”, le respondí. Efectivamente estaba haciendo la fila Reutemann, como cualquier “hijo de vecino”. Me pareció destacable su actitud, a diferencia de la mayoría de los dirigentes políticos, que aprovechan sus títulos para obtener prebendas, y la que creo deberían imitar.

Rodolfo Dagum
rodyestela@hotmail.com


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