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05 Mayo 2014
Universidad
Comparto totalmente con el periodista Federico Türpe, en su Panorama Tucumano del 26/4 (“Nos están enseñando a robar”), así como con el lector José Oldano, en su carta del 30/4 (“Silencio académico”). En cuanto a la carta de Mario Marigliano (“Elecciones universitarias”, publicada el 30/4), cuando califica como áspera la columna de Türpe, me veo obligado a decir que en nuestra Universidad existe, vergonzosamente, la corrupción. Si repasamos LA GACETA veremos notas desde los certificados falsificados en la Facultad de Derecho hasta los hechos recientes sobre el EPAM. La gestión actual de la UNT dejó de abonar el alquiler de la casona de calle Rivadavia, no obstante el pago regular y no barato de los 1.500 adultos mayores. Por esta, tuvieron que trasladar el EPAM a la ex Usina de avenida Sarmiento, lugar no apto para esas personas ni para las numerosas actividades que humanamente el EPAM realiza. El daño provocado a esta Institución, y transmitido a los adultos mayores, no se tiene que repetir. En 1992, presenté por secretaria al entonces rector, Rodolfo Martín Campero, las Bases para ser avaluada del Plan Unidad II. Esta documentación se perdió, por lo que volví a presentarla esta vez a Marigliano y por Mesa de Entradas, el 17-08-99. El 21-11-2000, pedí un “pronto despacho”. Luego, el 28-05-2001, solicitaba al mismo rector la investigación administrativa correspondiente. Esto ingresó por Mesa de Entradas para su archivo el 31-10-2002, sin figurar en el Expediente providencias de ningún funcionario u oficina. Es decir, desde 1992 hasta 2002, las actuaciones fueron perdidas o cajoneadas sin contestación, en contradicción con las declaraciones del mismo rector (LA GACETA 24-05-01) en el sentido de establecer acciones coordinando esfuerzos y aportes de diversos sectores.

Andrés Cabral
fazolecabral@hotmail.com

Boliches que aturden

Con tristeza veo cómo queda demostrado, día a día, el poco respeto y la corrupción a la que el pueblo tucumano se ve expuesto. Hace un tiempo largo, el intendente Amaya gritaba a los cuatro vientos que la Municipalidad estaba compuesta de gente honesta. En contraste, los vecinos de avenida Ejército del Norte al 700 y al 800, y de Santa Fe al 2.300, vemos que sobre estas arterias fueron habilitaron dos boliches. Cada fin de semana tenemos la dudosa dicha de deleitarnos con la música al más alto volumen que pueden dar los aparatos. Cabe aclarar que esta es una zona residencial y, por lo tanto, está compuesta de gente trabajadora, de ancianos y de niños. ¿Cómo es que habilitaron estos boliches si no cumplen con la reglamentación?. ¿Es lógico que la música aturda a cuatro manzanas como mínimo? Los vecinos presentamos una nota firmada a la Municipalidad de San Miguel de Tucumán y a la Defensoría del Pueblo, pidiendo que hagan cumplir las reglamentaciones correspondientes. Todavía estamos esperando. Mientras tanto terminaremos, en el mejor de los casos, sordos. Todo esto sin contar las peleas, los gritos, los tiros, la basura de todo tipo, etcétera. ¿Hasta cuándo nos veremos atropellados en nuestros derechos?

Patricia Mejías
mejias_patricia@hotmail.com

Cáritas y la Iglesia

Como ha dicho el Papa con motivo de que la Santa Sede ha reforzado los vínculos jurídicos entre Cáritas Internationalis y el Consejo Pontificio Cor Unum (el dicasterio que promueve y coordina la caridad del Papa), se trata de fortalecer la identidad de una organización con más de 500.000 voluntarios. Cáritas está en “el corazón de la Iglesia, y debe ser capaz de hablar y actuar en su nombre”. Es lo que ya sucede con las Cáritas a nivel local. De hecho, el Decreto vaticano no afecta a las Cáritas diocesanas, donde cada obispo es responsable de la organización. Lo que sí hace es reforzar ese vínculo. Y responder a quienes propagan la idea de que por un lado está la “Iglesia institucional” de los obispos, y de que por el otro se encuentra la “Iglesia solidaria” de Cáritas.

Jesús Mez
jmezmadrid133@gmail.com

Acoso cibernético

La tecnología digital ofrece oportunidades sociales y de aprendizaje, pero también trae riesgos. El mejor recurso que tienen los jóvenes y niños para su seguridad, es su familia. En especial, sus padres. Ellos deben mantener una comunicación permanente con sus hijos, para evitar el riesgo (que va en aumento día a día) del acoso cibernético. Este acoso es llevado a cabo por personas sin escrúpulos, delincuente sin moral, por medio de redes sociales o teléfonos celulares. Mediante amenazas o a través de malas y deshumanizadas intenciones, envían mensajes de textos, hostigando con malicia y vulgaridad, o con fotografías digitales vergonzosas (reales o alteradas), para dañar reputaciones. Los adolescentes son el blanco más común. Y las niñas son más propensas a ser acosadas. Los padres deben estar al tanto de los hábitos de sus hijos en las redes sociales. Las familias, las escuelas y las instituciones de seguridad deben ayudar en erradicar este contagioso virus del mal uso cibernético, que tanto daño causa a nuestra juventud. Se deben tomar acciones concretas para prevenir y para proteger. La ingenuidad, la curiosidad y la inocencia son características naturales en el niño o el joven. Y cuando se pierden los vínculos de camaradería y la sana y espontánea complicidad, se alargan las distancias en las relaciones personales. Se contradice, así, el nexo íntimo que todos llevamos dentro: ese amor que solo se manifiesta desde la sensibilidad y el trato con los demás. Conectados todo el tiempo al celular o a internet, los niños y los jóvenes tienden al autismo y a la soledad. El desmedido exceso de acceso a este -a veces- insustancial espacio, convierte lo virtual en cotidiano. Con ello, se pierde la comunicación natural entre los seres humanos. Existen riesgos en la “puerta trasera” de nuestras casas: estemos alerta para que no se pierda el candor de nuestros niños y jóvenes.

Pablo J. Giunta
Jujuy 575 – S.M. de Tucumán
pjg1940@yahoo.com.ar

Moratoria

LA GACETA del 20/04/14 analiza que el gobierno tucumano cerró el primer trimestre del año sin déficit, pero que estudia otra moratoria. Según el periodista Marcelo Aguaysol, a la gestión de Alperovich le faltan alrededor de $ 1.300 millones para cerrar el Ejercicio Fiscal 2014 con cierto equilibrio. Al Estado Provincial le costará $ 12.000 millones el pago de sueldo a los 75.000 empleados públicos. En estos 11 años, el gobernador no olvidó designar a ex funcionarios, ex intendentes, ex comisionados rurales, familiares de estos, o alguna vedette. A muchos de ellos se los mencionó como “los ojos” del mandatario en el interior provincial. ¿Cuántos de estos incumplieron la gestión para la que fueron electos, y a pesar de ello se los recompensó con un cargo ficticio? El ministro de Economía, Jorge Jiménez, estima que para hacerse de esta cifra requerirá de dos variables: ahorro en el plan de obras públicas y aumento de la recaudación provincial. Así se asoma otra moratoria: la séptima en 11 años. El promedio: una cada 18 meses. Esto nos muestra que a medida que crece el parque automotor y se construyen más viviendas, hay menos gente que paga. Entiendo que debe existir otro temperamento: tal vez, acciones judiciales para los incumplidos. Y un relevamiento catastral, ya que hay demasiadas viviendas sin empadronar, aunque sus moradores exigen -como cualquier buen contribuyente- servicios que se niegan a pagar. Por ejemplo, alumbrado, barrido y limpieza. Entonces, cubrir el desorden financiero de los que están permanentemente en infracción es una carga sobre las espaldas de quienes pagan puntualmente. Sabemos de un ex dirigente gremial, hoy dedicado a la política, con propiedades en terrenos fiscales que son alquiladas a terceros. Esto, con la certeza de que jamás se inscribieron como comerciantes, no tributan el Impuesto Inmobiliario, y eluden el de Ganancias. En cuanto a la no concreción de obras públicas, esto nos llevara a retrasarnos otra vez, y muy difícilmente podamos seguir teniendo el mote de Jardín de la República.

Carlos A. Drube
San Martin 51 - San Pablo
Tucumán

“Cura por cuentos”

Quiero aprovechar este medio para agradecer a los cinco sacerdotes que el viernes pasado eligieron mi pueblo (N. de la R.: se trata de San Pedro del Colalao) para estrenar su obra “Cura por cuentos”. Nos hicieron pasar una noche colmada de emociones, que nos llevó a replantearnos ciertas situaciones de al vida cotidiana y, por qué, a re-mirarnos interiormente con cada relato, con cada canción. Fue una noche a sala llena, lo cual también benefició a nuestros hermanos asistidos por Cáritas, ya que se logró recaudar una importante cantidad de alimentos, que generosamente depositaban en las canastas quienes fueron a disfrutar de este evento. Lamentablemente, el desempeño de la comuna local al no dar la difusión merecida, y al no aportar la cantidad de asientos mínimos para cualquier evento. Gracias a la buena voluntad y a la solidaridad de los presentes, se pudo resolver esta falla. En nombre de los que tuvimos la suerte de asistir a “Cura por cuentos”, a agradezco a la señora Matilde y al señor Cayata, que gentilmente prestaron sillas. A los cinco sacerdotes, Pablo, Marcelo, Manolo, Fernando y Leonardo, gracias. Arriba y adelante: si el sol también renace, renacerán los hombres. Cambiar el mundo empieza por... mí.

Inés Noemí Jurao
ca-in1819@hotmail.com

Certificado de supervivencia

En la edición de LA GACETA del pasado 3 de mayo se publicó una carta del lector Juan Luis Carbajal, quien daba cuenta de que en una sucursal del Nuevo Banco de Santiago del Estero le exigieron presentar mensualmente el certificado de supervivencia de su tía de 90 años (él es su apoderado) para hacer efectivo el pago de la jubilación. Al respecto quiero decir que esa no es la única entidad crediticia que ha implementado esta modalidad, que me parece arbitraria, respecto de los jubilados y de los pensionados que perciben sus haberes por intermedio de un apoderado. El Banco Industrial, a partir del mes pasado, también lo hace, pero da la opción a pasarse a la caja de ahorros paga: de esa manera no tendrá que justificar la supervivencia del beneficiario todos los meses. Como dice el lector Carbajal, no hay resolución de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) al respecto: en consecuencia, esto ha sido impuesto por los propios bancos (no todos, hasta ahora), con el fin de aumentar sus ganancias, tentando a adquirir servicios adicionales de la institución, como tarjetas de crédito, créditos personales, y seguros de vida. ¿Habrá alguien, o alguna institución, que controle esto?

Gabriel E. Molina
gabrieledgardo06@gmail.com.ar


Potrero del Clavillo 
Ante el anuncio de la obra dique Potrero del Clavillo, principalmente para el aprovechamiento del agua potable, surge un interrogante: ¿qué pasó con el proyecto y estudio de factibilidad realizado con respecto de la obra dique Potrero de las Tablas, realizado hace varios años, con la misma finalidad? Teniendo en cuenta la cercanía de ésta obra con la superpoblada San Miguel de Tucumán, tan necesitada de este vital elemento, parecería todo un despropósito.

Manuel de la Vega
Villa Carmela - Tucumán
mdelavega17@hotmail.com

Tafí Viejo 

Me causó estupor ver en distintos lugares de mi querida y vapuleada ciudad de Tafí Viejo propagandas alusivas al cumpleaños de la ciudad. Digo “estupor” pues no sé qué tenemos para festejar: con una ciudad inundada por líquidos cloacales, con pérdidas de agua por doquier, pastizales de gran altura, obras sin concluir. O tal vez festejamos la soberbia de un intendente que lejos de atender los reclamos de sus vecinos responde con indiferencia. O tal vez festejan los cuatro años que lleva la cloaca a cielo abierto de calle Las Rosas altura 400. También festejamos el tiempo que lleva el puente destruido de calle Maipú que comunica con ruta 9. ¿Podemos festejar la falta de respuestas a mis pedidos de obras para mi vecindario? Señor intendente, ¿qué festejamos? Vamos a festejar que en todo su mandato jamás ingresó al barrio. Le pido un acto de grandeza: deje la soberbia, sólo pedimos obras. Visítenos, conozca nuestras necesidades. La zona Este de esta ciudad está totalmente abandonada. No se preocupe por los barbijos, nosotros le proveeremos.

Marcelo Maza
Constitución 1.600-Tafí Viejo

Servicio militar

Una nevada mortal cae sobre la Buenos Aires de 1957, convirtiéndola en punta de lanza de una invasión extraterrestre. Juan Salvo, su familia y unos amigos logran sobrevivir. A partir de allí (página 69), Héctor Oesterheld, en su mundialmente famosa historieta nacional “El Eternauta”, y cuando la historia podía dispararse en varias direcciones, toma una decisión: del angustiado y desesperanzado grupo, deja a las mujeres en la casa e incorpora a los hombres a una estructura jerárquica, orgánica, centralizada, comunitaria, nacional y fundamentalmente histórica y superviviente como estructura: el Ejército Argentino. De él han sobrevivido en la zona medio millar de hombres: oficiales, suboficiales y algunos cientos de soldados; y tanques, artillería, parque, transportes, logística y buzos-uniformes aislantes de la nevada, perfectamente hechos por técnicos militares. De pronto hay una nueva luz en los corazones: no todo está perdido; vamos a pelear, es posible pelear (…) Era el Ejército Argentino, que aparecía en el cuadro 591 de “El Eternauta”, el que bien conocía Oesterheld y que, en lo esencial, era el Ejército surgido en las calles de Buenos Aires como el “pueblo en armas”, cuando las Invasiones Inglesas; institucionalizado por el general Riccheri en 1920, y corporizado en el Servicio Militar Obligatorio, el que apenas 25 años más tarde daría el glorioso combate de Malvinas por el que sería castigado por los amos del mundo casi hasta su extinción actual. En ese Ejército, Juan Salvo podía revistar como teniente porque, en el Servicio, hizo el curso de AOR (Aspirante a Oficial de Reserva) que lo capacitaba como mando en casos de emergencia. En ese Ejército, por su masividad y distribución geográfica, podían darse condiciones que permitieran una significativa cantidad y calidad de efectivos sobrevivientes con la que fuera dable organizar una fuerza de combate. En ese Ejército, era lógico que un alto número de civiles incorporados como milicia tuviese instrucción en el manejo de armas de guerra y respondiese con naturalidad a la disciplina militar… porque habían hecho el Servicio Militar (…) Es el Ejército que enorgullece a Oesterheld y al que respeta profundamente, respeto que se manifiesta en las 148 páginas que ocupa; un 40% de la historieta (cuatro veces más que las que le otorga H. G. Wells en su famosa “La guerra de los mundos”, al veterano y ultra profesional ejército inglés que por otra parte no sufre un equivalente a la nevada; se mantiene intacto y dispone de varias semanas para organizarse… y ser destrozado en sólo un par de días). Este es un fragmento del libro (en preparación) “Para bien leer ‘El Eternauta’, una visión nacional de la Historieta Argentina”, que se me ocurrió pertinente para reflexionar sobre el Servicio Militar Obligatorio y, de paso, de la importancia de la historieta en nuestra cultura.

Arturo M. Arroyo
Las Heras 673
San Miguel de Tucumán

El valor del trabajo

Según Alperovich, “el trabajo es lo que disciplina socialmente a una familia”. Pero con trabajar no alcanza.: ¿Qué “disciplina” se puede llevar a cabo cuando no se llega a fin de mes? “Socialmente”, un trabajador con un salario promedio de $ 7.000 -cargo de una maestra de grado-, está obligado a tener dos cargos. A la vez, cuando se sale a la mañana y se vuelve a la tarde, es muy difícil atender, debidamente -disciplinar según el gobernador- a la familia, a los hijos, e incluso prepararse para las obligaciones laborales, como, por ejemplo, preparar la clase de mañana. Si no se atiende, como corresponde, a los hijos, surgen los problemas que, públicamente, salen a luz, y se derrumba, estrepitosamente, el axioma: “la familia forma, la escuela educa”. Por ello, la interpretación del término “socialmente” depende de quién lo exprese, en este caso un gobernador, que es, a la vez, empresario, ajeno a las necesidades y sentimientos de un trabajador. Entonces, “socialmente”, significa el derrumbe de la familia. Por último: se está asistiendo al tránsito de un proceso, político y social, que se agota, y, otro nuevo, que está buscando emerger.

Pedro Verasaluse
palo1965@hotmail.com

Trabajo y dignidad

El trabajo no es el castigo del hombre. Es su recompensa, su fortaleza y su placer. Pero por sobre toda las cosas, acompañando las palabras del papa Francisco, el trabajo atañe a la dignidad; y sin trabajo, esa dignidad está herida. Para nuestros abuelos, padres, e incluso, para muchos de nosotros mismos, el trabajo fue siempre un estado natural. En nuestros hogares, lo normal era que nuestro padre, o madre, no estuviera ya en casa al despertarnos, porque habían salido a ganarse el sustento de cada día. Y, como no hay mejor prédica que el ejemplo, nosotros crecimos sabiendo que esa era la única forma de vivir. Trabajando. Hoy, lamentablemente, debido a la desocupación, y al crecimiento de la cultura de dádiva, una parte importante de las nuevas generaciones están creciendo con la idea de que siempre habrá alguien más que les resuelva sus necesidades, sin ningún esfuerzo a cambio, y simplemente por que “es su obligación”. Estos grupos de jóvenes pronto serán adultos, quizás también sin trabajo, pero sobre todo sin dignidad. Hoy, más nunca, en la Argentina es el momento de trabajar. De salir a la calle y de ponernos al servicio de los demás. Por nosotros, por nuestros hijos, y por las generaciones de hombre y mujeres que estamos construyendo. Como dijo el científico mas importante del siglo XX, el físico Albert Einstein: “Educar con el ejemplo no es una manera de educar. Es la única.”

Paul Bleckwedel
pbleckwedel@outlook.com

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