14 Junio 2014
“En estos 12 años lo único que hemos hecho sin elecciones, lo único que podría llegar a parecer una actitud monárquica, fue la designación de un intendente interino para la capital en 2003. Entre 900.000 tucumanos, el gobernador José Alperovich optó por Domingo Amaya. Luego, Amaya llegó a su primer cargo electivo gracias a ese ‘monarca’”. Con ironía, el senador Sergio Mansilla (FpV) polemizó ayer con el intendente. En la gestión de Julio Miranda (1999-2003), Amaya fue secretario de Turismo.
El jefe municipal -pretendería aspirar a la gobernación en 2015- había cuestionado el miércoles el concepto de “candidata natural” que Mansilla había usado para catapultar a la senadora Beatriz Rojkés como posible postulante a suceder a su esposo. “En una monarquía se hereda. Gracias a Dios vivimos en democracia. A los candidatos los debe elegir el pueblo”, había opinado Amaya.
“Es una chicana hablar de monarquía”, dijo Mansilla. Y añadió: “así se manifestó un referente muy importante para nosotros; es el mejor intendente que tuvo la capital y creo que es parte de nuestro proyecto político. Dependerá de él si sigue a la par nuestra o no”, expresó dubitativo.
En 2003, Amaya fue designado intendente interino como consecuencia de que el que había resultado electo, el fallecido represor Antonio Bussi, cumplía entonces arresto domiciliario por la desaparición del senador peronista Guillermo Vargas Aignasse (luego fue condenado en esa causa).
El próximo gobierno
Alperovich afirmó este viernes que los tucumanos serán más exigentes con los próximos gobernantes. “No van a querer volver atrás: la gente defenderá todo lo hecho”, aseguró. También dijo que aún no definió si volverá a la actividad privada en 2015, cuando concluya su tercer mandato. “Quiero dejar la vida en esto y quedarme con la conciencia tranquila de que he dado todo”, concluyó el mandatario.
El jefe municipal -pretendería aspirar a la gobernación en 2015- había cuestionado el miércoles el concepto de “candidata natural” que Mansilla había usado para catapultar a la senadora Beatriz Rojkés como posible postulante a suceder a su esposo. “En una monarquía se hereda. Gracias a Dios vivimos en democracia. A los candidatos los debe elegir el pueblo”, había opinado Amaya.
“Es una chicana hablar de monarquía”, dijo Mansilla. Y añadió: “así se manifestó un referente muy importante para nosotros; es el mejor intendente que tuvo la capital y creo que es parte de nuestro proyecto político. Dependerá de él si sigue a la par nuestra o no”, expresó dubitativo.
En 2003, Amaya fue designado intendente interino como consecuencia de que el que había resultado electo, el fallecido represor Antonio Bussi, cumplía entonces arresto domiciliario por la desaparición del senador peronista Guillermo Vargas Aignasse (luego fue condenado en esa causa).
El próximo gobierno
Alperovich afirmó este viernes que los tucumanos serán más exigentes con los próximos gobernantes. “No van a querer volver atrás: la gente defenderá todo lo hecho”, aseguró. También dijo que aún no definió si volverá a la actividad privada en 2015, cuando concluya su tercer mandato. “Quiero dejar la vida en esto y quedarme con la conciencia tranquila de que he dado todo”, concluyó el mandatario.
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