El traslado de tres asentamientos mejora la vida en dos barrios, pero castiga a los vecinos en otro

En el barrio Juan XXIII (también conocido como La Bombilla), el predio que ocupaba el asentamiento se ha convertido en un enorme basural. Se trata de un terreno provincial que está junto a dos escuelas. En el pasaje Misiones y en El Triangulito de La Ciudadela, las máquinas ya comenzaron a trabajar; el primer lugar será finalmente una calle y el segundo se convertirá en plaza

EN EL BARRIO JUAN XXIII. Lo que muestra la foto es el sitio en el que se encontraba el asentamiento de la zona también conocida como La Bombilla y que ahora se volvió un basural. la gaceta / fotos de inés quinteros orio EN EL BARRIO JUAN XXIII. Lo que muestra la foto es el sitio en el que se encontraba el asentamiento de la zona también conocida como La Bombilla y que ahora se volvió un basural. la gaceta / fotos de inés quinteros orio
14 Julio 2014
Es sábado, el cielo está despejado y la temperatura es agradable. Las veredas de los barrios se ocupan fácilmente. Los vecinos sacan sillas, se sientan con la cara al sol junto a alguna mesita para apoyar el equipo de mate. Así comienza el fin de semana. O por lo menos es lo que hacen Arístides Alderete, de 71 años, y su mujer Dora Chazarreta, de 66. El lindo día impulsa a esta pareja a sacar las narices bien temprano, a pesar del enorme basural clandestino que se ha formado frente a su casa, en Chile y Juan José Paso, y a pesar de los carreros que se ponen violentos cuando tratan de evitar que sigan llenando la zona con desechos y animales muertos. En ese espacio ahora inmundo antes vivían familias. El terreno pertenece a la Escuela de Formación Profesional N°3 (según el Instituto Provincial de la Vivienda y Desarrollo Urbano) y allí antes había un asentamiento que fue trasladado a El Manantial, gracias al programa Federal de Urbanización de Villas y Asentamientos Precarios (FedVilla). El problema es que donde antes había casillas ahora hay algo muy desagradable: un basural enorme que les arruina la vida a sus vecinos.

Arístides y Dora consideran que la mudanza de sus vecinos no cambió el paisaje de manera positiva; al contrario. “Desde que se fueron, hace como un mes, quedaron escombros y basura. Se le suma la que traen a diario los carros tirados por caballos. Y como dejaron los caños abiertos cuando se fueron, se llenó todo de agua que, por cierto, es potable; ya se hundió el pavimento”, contó el vecino. A medida que hablaban sobre el ahora desgraciado paisaje, se fueron acercando otras personas para sumar sus quejas. “Esta calle (por Juan José Paso) está cortada por la cantidad de desechos. Y los chicos de la Escuela Juan XXIII, que está a un lado, abren la ventana y se encuentran con todo esto. No tenemos calidad de vida. Nos deprime. Y aclaro que no somos los vecinos los que ensuciamos... son los carreros y la desidia del Gobierno, que es dueño de este terreno, y que no nos ayuda”, dice Dora de Rojas, mientras sacude sus botas de goma. Es que la mujer de 62 años se metió en medio de la manzana de escombros y basura para cerrar algunos caños que los niños -a modo de juego- abren a cada instante.

“Es un peligro y una tristeza que estas criaturitas tengan sólo este lugar de esparcimiento”, añade Dora, y hace un pedido formal a la SAT: “acá se pierden litros y litros de agua potable durante toda la semana; ¿podrán venir a cerrar la llave general para que esto no siga pasando?”.

Ante la pregunta sobre qué les gustaría que construyeran en ese espacio, los vecinos al unísono contestaron que una tapia. “Acá, en La Bombilla (como se conoce al barrio Juan XXIII), no hay vigilancia. No entra ni la ambulancia y, por ello, cualquier cosa que hagan acá se llenará de basura a los minutos o vendrán a drogarse o atarán sus animales”, enfatizó Dora. Fátima Alderete, coincidió: “no me gustaría que mis niños vengan a jugar con semejante inseguridad”.

Abierto el paso

El programa FedVilla reubicó, al mismo tiempo, otros dos asentamientos: el que estaba en el pasaje Misiones (altura Las Heras al 1.000) y el de “El Triangulito” (algunos también lo llaman “El Triángulo”), en La Ciudadela.

En el mencionado pasaje, las máquinas topadoras despejaron de escombros el camino, y ya han delineado el lugar donde estará la calle y las veredas. Nélida Rosa, de 72 años, asegura que vive a un lado del pasaje desde los 12, y que nunca tuvo gas natural ni cloacas.

“Nos habían prometido que una vez que se fueran las familias asentadas nos iban a instalar los servicios básicos para vivir dignamente. Ahora espero que cumplan con lo prometido”, resaltó la mujer. Su hijo, Luis Fernando Felipe, indicó que cuando se fueron las personas que ocupaban el pasaje sacaron cerca de 10 camiones repletos de basura, por lo que para él y el resto de su familia el cambio sí fue positivo. Ahora -comenta- tiene más presión de agua (no la suficiente), está todo más limpio y el sol entra por su ventana. “Está poniéndose lindo”, agrega.

Walter Berarducci, secretario de Servicios Públicos de la Municipalidad capitalina, al ser consultado por LA GACETA sobre la recuperación de estos espacios públicos, confirmó que el compromiso del intendente Domingo Amaya es brindarles un nuevo uso a aquellos terrenos que dependen de la Municipalidad (como la del pasaje y la de “El Triangulito”) y garantizar a los vecinos que tengan los servicios básicos. Por su parte, Isabel Salas, directora de Planificación Urbanística Ambiental municipal, explicó que en “El Triangulito” están en este momento haciendo la nivelación del suelo y una cooperativa es la responsable de trazar las veredas perimetrales. También están trazando el nuevo pasaje, que se abrió para darle salida a las casas que se encuentran al fondo del espacio público, y para hacer transitable la futura plaza del barrio La Ciudadela.

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