AVE CONOCIDA. Muchos lo escuchan o lo han visto en diferentes ocasiones, pero pocos pueden identificarlo por su nombre: chiricote. FOTO GENTILEZA DE RODRIGO ARÁOZ
Una tarde en la que el verano se hacía sentir furiosamente, en el barrio Bernel de Yerba Buena, una extraña ave -al menos para ojos poco entrenados- merodeaba en un jardín rebosante de vegetación. Picoteaba al costado de una pileta azulada y tenía un andar parecido al de una gallina, pero de un aspecto totalmente diferente. Unas semanas después y a unos pocos kilómetros, en el barrio Procrear, otro ejemplar de la misma especie caminaba por una medianera, comiendo migajas de pan que algunos vecinos dejan a los visitantes alados que tanto alegran la vista. Entonces lanzó un potente y particular canto: “Chi-rit-coh, co-co-co…”. Y se perdió entre los árboles.
Al Chiricote (Aramides cajaneus) muchos lo escuchan o lo han visto en diferentes ocasiones, pero pocos pueden identificarlo por su nombre, a diferencia de los populares Hornero o Quetupí. Pero según explican los ornitólogos Emanuel Pérez Bogado y Exequiel Barboza, mediadores en el Museo de Ciencias Naturales de Fundación Miguel Lillo e integrantes del Centro Nacional de Anillados de aves de la Facultad de Ciencias Naturales e IML-UNT, el Chiricote es un ave residente en la provincia y es común de observar y fácil de reconocer por su cuerpo erguido y su cola corta levantada que le da aspecto de una pequeña gallinita de pico largo. Además, detallan que la base del pico es amarilla y se vuelve de un tono verde suave hacia la punta. Las patas y el iris de los ojos son rojos, mientras que la cabeza y el cuello grisáceos contrastan con el pecho castaño. El dorso es de un pardo oliváceo, las alas son del mismo tono y la cola es negra. El chiricote mide entre 35 y 40 centímetros de largo, su pico puede alcanzar los 5,5 centímetros y pesa hasta 400 gramos. Son detalles técnicos, pero pueden ser útiles para quienes buscan aprender más sobre las maravillas naturales que nos rodean y reconocer a una de las cerca de 500 especies de aves que habitan en Tucumán.
¿De qué familia son? ¿Con qué aves se las confunde normalmente?
El Chiricote pertenece a una familia de aves llamada Rallidae; aquí están agrupadas las que conocemos comúnmente como gallinetas, gallaretas, burritos y pollonas. Otras especies que pertenecen a esta familia y que son más semejantes al chiricote son el Ipacaá (Aramides ypecaha), que es un poco más grande; y la Saracura (Aramides saracura), que es un poco más pequeña. Sin embargo, ambas especies no viven en la provincia. En Tucumán podría confundirse con las gallinetas o las pollonas, por la forma o silueta del cuerpo y porque frecuentan ambientes similares, pero tienen coloraciones distintas y tamaños más pequeños. Algunas gallinetas se diferencian por tener manchas rojas en la base del pico y con las pollonas hay mucha disparidad en tamaño y coloración.
¿De qué se alimentan?
Tiene una dieta omnívora, por lo que se alimenta de animales y plantas. Puede consumir invertebrados, como caracoles, insectos, cangrejos; y pequeños vertebrados, como ranas y lagartijas. Además, come hojas, frutos y semillas. Busca el alimento solitario, caminando en los bordes o cerca del agua o en suelo fangoso, pero también en suelo seco lejos del agua, en el interior de bosques o incluso en jardines de casas.
¿Cuál es su hábitat?
Esta especie tiene una distribución amplia, ya que está presente desde Costa Rica hasta Argentina. En nuestro país se la puede encontrar en el norte y centro del país, llegando hasta Buenos Aires. Habita humedales y bosques húmedos. Se la observa caminando en orillas de lagunas, bañados, esteros, arroyos, ríos, bordes de bosques, manteniéndose en las partes sombreadas de la vegetación densa, o incluso en jardines de casas que tengan proximidad a selvas. También se acerca a charcos y a pantanos de bosques secos.
¿Dónde anida?
Los nidos son encontrados entre los meses de octubre y mayo. Los construyen a nivel del suelo, bien ocultos entre la vegetación o en árboles hasta los tres metros de altura. Al nido lo elabora con forma de plato hondo y puede construirlo con hierba, hojas secas, ramitas o enredaderas. La hembra puede colocar hasta cinco huevos, que tienen forma elíptica y son de color crema con pintas grises, castaño claro y oscuro.
¿Cuáles son los hábitos del chiricote?
Puede estar activo durante el día o la noche, y suele verse solo o en parejas. Es un gran caminador. Es sigiloso y arisco. Cuando se asusta puede correr rápidamente para huir, pero también puede levantar vuelo.
¿Cómo identificamos su canto?
Su canto es potente, fuerte y estridente. Su onomatopeya más común es un repetitivo: “Chi-rit-coh, co-co-co…” o “qui-rirí”, que suele emitir a primera hora de la mañana o al atardecer, muchas veces a dúo, con su pareja. Si bien los nidos comienzan a encontrarse en primavera, los cantos y cortejos se inician antes, por lo que hacia fines del invierno el chiricote empieza a cantar con mayor frecuencia.



















