17 Julio 2014
¿Quién no se ha pasado largos ratos diciendo “ajó, ajó”; “cuchitito”, “da, da, da”, “uuuuhhh”, o cosas similares? Es que los interlocutores son aún son tan chiquitos que madres (y padres, y abuelas, y ...) solo les hacemos monerías y ruidos raros, pero no solemos usar palabras con ellos. Pensamos que no entienden su sentido y que entonces no vale la pena.
Lo cierto es que contarles historias ya desde el nacimiento es una de las mejores maneras de ayudarlos, por ejemplo, a desarrollar el lenguaje y otras habilidades de comunicación. De hecho, cuanto más rico sea el vocabulario al que acostumbres a tu hijo, más crecerá el suyo. Estas recomendaciones forman parte de un reciente comunicado de la Academia Americana de Pediatría (AAP), que por primera vez en su historia anima a los pediatras a dar, además de consejos, libros a las familias de menos recursos.
“Contarles cuentos a niños pequeños desde el nacimiento estimula de manera excelente su cerebro y fortalece la relación con los padres en un momento crucial de su vida. Los niños desarrollan el lenguaje, aprenden a leer con más facilidad y adquieren capacidades socio-emocionales para el resto de sus vidas”, expresa un comunicado de la AAP y destaca que si le contás a tu bebé un cuento siempre antes de ir a dormir, lo ayudarás a establecer una rutina de sueño (y quizás, ¡hasta lo ayude en la dura tarea de abandonar el chupete!!).
Y esto no es todo: cuando les contamos cuentos con animales o con chicos que, por ejemplo, no quieren irse a dormir o tienen hermanitos, les enseñamos a poner en palabras cuestiones que ellos viven y que suelen preocuparles. Por eso es muy importante prestar atención a lo que comentan o preguntan, porque pueden dar muchas claves.
¿Y por casa?
En 2002 la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) lanzó un Programa de Promoción de la Lectura, con una guía para pediatras. “En ella se recomiendan libros, y se incluyen folletos y direcciones de páginas web”, informó la pediatra tucumana Stella Maris Sánchez, miembro de la filial tucumana de la SAP.
“Esta información llega a los socios de la SAP de todo el país, entre ellos, pediatras en formación (residentes), y permanente se les está acercando esta recomendación”, añadió.
Eugenio Castagnaro, también pediatra, precisó la información: “casi todos (más del 90%, seguro) los pediatras tucumanos somos socios de la SAP y recibimos esa información. Cada tanto nos mandan folletos y trípticos para difusión y para entregar a los padres. En mi consultorio tengo algunos de esos folletos”, contó. “Ahora... lo que cada profesional hace en su consultorio es otro tema... No sé si se siguen o no estas recomendaciones”, reconoció.
Los testimonios de algunas mamás permiten suponer que la respuesta es “casi nunca”.
“Ningún pediatra me recomendó que les cante o les cuente cuentos, cuentos, aunque lo hago desde la panza... y lo sigo haciendo”, contó María del Carmen Juárez, mamá de Eliseo (4) y Lisandro (2). Muy similar fue la respuesta de Luciana Rozada respecto del pediatra. “Emanuel tiene solo 9 meses. Intento con los cuentos... pero siento que no me da mucha bolilla”, añadió un poco resignada, aunque casi enseguida replanteó su respuesta: “vale la pena; voy a seguir intentándolo”.
“Ningún pediatra me dijo que les contara cuentos o les cantara. Yo lo hago, al igual que ponerles música o cantarles antes de que nacieran”, dijo Silvia Martínez. “Ahora ellos ya me inventan historias, o lo intentan. Luis tiene 5 años y Ámbar, 20 meses -añadió admirada y feliz-. Esta última semana ya empezó a completar canciones; por ejemplo le digo yo tengo un..... que se llama..... y ella completa las lindas de puntos”. “A mi nena le gustan los cuentos inventados, con personajes que ella conoce y situaciones que conoce o ha visto o ha hecho ella en el día”, contó Carolina de Moreno.
“El pediatra de mi bebé sí me recomendó que le contara cuentos. Se los relato, sin libros. Y él, que tiene dos años, me presta bastante atención. Desde que tiene 1 año se los contamos”, relató Sofía Delgado, mamá de Patricio, de 2 años, la excepción de las mamás consultadas.
Pero hay algo en lo que todas confluyen, y lo sintetiza Carolina: “contarles cuentos puede contribuir a su desarrollo en muchos sentidos, pero, básicamente, el bebé siente tu amor a través de los cuentos”.
Lo que la AAP recomienda a sus afiliados
- Implemente la promoción de la lectura en su consultorio.
- Provea su sala de espera de libros aptos para niños de todas las edades.
- Coloque pósters o muestre videos de padres (o cuidadores) y chicos leyendo juntos.
- Reciba a los chicos que entran al consultorio con un libro en la mano y úselo como elemento para evaluar su desarrollo.
- Estimule a los padres y a los cuidadores a visitar las bibliotecas y las librerías con sus chicos.
- Trabaje con otros pediatras de su ciudad y con organizaciones comunitarias para concientizar a la población sobre la importancia de acercar los libros a los más pequeños.
Lo cierto es que contarles historias ya desde el nacimiento es una de las mejores maneras de ayudarlos, por ejemplo, a desarrollar el lenguaje y otras habilidades de comunicación. De hecho, cuanto más rico sea el vocabulario al que acostumbres a tu hijo, más crecerá el suyo. Estas recomendaciones forman parte de un reciente comunicado de la Academia Americana de Pediatría (AAP), que por primera vez en su historia anima a los pediatras a dar, además de consejos, libros a las familias de menos recursos.
“Contarles cuentos a niños pequeños desde el nacimiento estimula de manera excelente su cerebro y fortalece la relación con los padres en un momento crucial de su vida. Los niños desarrollan el lenguaje, aprenden a leer con más facilidad y adquieren capacidades socio-emocionales para el resto de sus vidas”, expresa un comunicado de la AAP y destaca que si le contás a tu bebé un cuento siempre antes de ir a dormir, lo ayudarás a establecer una rutina de sueño (y quizás, ¡hasta lo ayude en la dura tarea de abandonar el chupete!!).
Y esto no es todo: cuando les contamos cuentos con animales o con chicos que, por ejemplo, no quieren irse a dormir o tienen hermanitos, les enseñamos a poner en palabras cuestiones que ellos viven y que suelen preocuparles. Por eso es muy importante prestar atención a lo que comentan o preguntan, porque pueden dar muchas claves.
¿Y por casa?
En 2002 la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) lanzó un Programa de Promoción de la Lectura, con una guía para pediatras. “En ella se recomiendan libros, y se incluyen folletos y direcciones de páginas web”, informó la pediatra tucumana Stella Maris Sánchez, miembro de la filial tucumana de la SAP.
“Esta información llega a los socios de la SAP de todo el país, entre ellos, pediatras en formación (residentes), y permanente se les está acercando esta recomendación”, añadió.
Eugenio Castagnaro, también pediatra, precisó la información: “casi todos (más del 90%, seguro) los pediatras tucumanos somos socios de la SAP y recibimos esa información. Cada tanto nos mandan folletos y trípticos para difusión y para entregar a los padres. En mi consultorio tengo algunos de esos folletos”, contó. “Ahora... lo que cada profesional hace en su consultorio es otro tema... No sé si se siguen o no estas recomendaciones”, reconoció.
Los testimonios de algunas mamás permiten suponer que la respuesta es “casi nunca”.
“Ningún pediatra me recomendó que les cante o les cuente cuentos, cuentos, aunque lo hago desde la panza... y lo sigo haciendo”, contó María del Carmen Juárez, mamá de Eliseo (4) y Lisandro (2). Muy similar fue la respuesta de Luciana Rozada respecto del pediatra. “Emanuel tiene solo 9 meses. Intento con los cuentos... pero siento que no me da mucha bolilla”, añadió un poco resignada, aunque casi enseguida replanteó su respuesta: “vale la pena; voy a seguir intentándolo”.
“Ningún pediatra me dijo que les contara cuentos o les cantara. Yo lo hago, al igual que ponerles música o cantarles antes de que nacieran”, dijo Silvia Martínez. “Ahora ellos ya me inventan historias, o lo intentan. Luis tiene 5 años y Ámbar, 20 meses -añadió admirada y feliz-. Esta última semana ya empezó a completar canciones; por ejemplo le digo yo tengo un..... que se llama..... y ella completa las lindas de puntos”. “A mi nena le gustan los cuentos inventados, con personajes que ella conoce y situaciones que conoce o ha visto o ha hecho ella en el día”, contó Carolina de Moreno.
“El pediatra de mi bebé sí me recomendó que le contara cuentos. Se los relato, sin libros. Y él, que tiene dos años, me presta bastante atención. Desde que tiene 1 año se los contamos”, relató Sofía Delgado, mamá de Patricio, de 2 años, la excepción de las mamás consultadas.
Pero hay algo en lo que todas confluyen, y lo sintetiza Carolina: “contarles cuentos puede contribuir a su desarrollo en muchos sentidos, pero, básicamente, el bebé siente tu amor a través de los cuentos”.
Lo que la AAP recomienda a sus afiliados
- Implemente la promoción de la lectura en su consultorio.
- Provea su sala de espera de libros aptos para niños de todas las edades.
- Coloque pósters o muestre videos de padres (o cuidadores) y chicos leyendo juntos.
- Reciba a los chicos que entran al consultorio con un libro en la mano y úselo como elemento para evaluar su desarrollo.
- Estimule a los padres y a los cuidadores a visitar las bibliotecas y las librerías con sus chicos.
- Trabaje con otros pediatras de su ciudad y con organizaciones comunitarias para concientizar a la población sobre la importancia de acercar los libros a los más pequeños.
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