16 Octubre 2015
LA GACETA / FOTO DE JUAN PABLO SÁNCHEZ NOLI
Pedro Hernán Rodríguez Salazar siente enojo. Se le nota en la voz y en el ceño. Dice que el tema lo tiene podrido (y acentúa la “p” cuando la pronuncia). “No es justo que los bomberos traguemos humo por un basural que pertenece a la Municipalidad y que, por ende, deberían controlar”, añade, mientras camina entre desperdicios. Es jueves, y ha vuelto a arder el vaciadero que funciona frente al barrio El Bernel, en Yerba Buena.
El incendio se propaga por la mitad del predio, al menos. Esas dimensiones equivalen a las de una cancha de fútbol, y más también. A media mañana, la escena ahí es dantesca: en medio de los focos de humo que brotan por doquier, se ven las figuras de los bomberos, difusas.
“Voy a meter una autobomba en la entrada, para que no pase nadie”, anticipa Rodríguez Salazar, el jefe del cuartel. Sucede que, mientras los hombres a su mando procuran apagar el fuego que se expande entre los escombros, ramas, bolsas rotas con basuras de las casas, restos de comidas y un sinfín de porquerías, los camiones de la Municipalidad, de empresas constructoras y los carros tirados por caballos siguen arrojando cosas. Insólito.
“No se puede respirar. Hasta tuvimos que meter a los perros adentro de las casas”, cuenta Inés Rossi, vecina de El Bernel. Luego agrega que, si no fuera por los bomberos, nadie haría nada por ellos: “en la Municipalidad no atienden nuestros llamados”.
No obstante, Armando Raúl Leguizamón -el empleado municipal que se desempeña como encargado del predio- va y viene, de una punta a la otra, en una moto pequeña. Los bomberos necesitan más agua, y él trata de conseguir que desde la intendencia envíen un vehículo cisterna -dice-. “Lo único que se puede tirar aquí es ramas y escombros. Pero está lleno de basura de las casas, que traen los carritos. No podemos terminar con este tema. Ni siquiera podemos sacar a la gente que anda escarbando al lado del fuego”, prosigue. Y señala a los carreros, que continúan con sus quehaceres. Como si nada ocurriera.
“Ellos tienen un sueldo; yo no. De acá me llevo cartones y latas. Los vendo en un corralón y me dan $ 80 por día. No me pueden correr. Con esto mantengo a mis tres hijos”, explica Daniel Ferreira, montado en su carreta, atiborrada de colchones rotos y alambres.
Cerca del mediodía, el viento aviva las llamas. Y el olor de la basura quemada se expande.
El basurero está localizado en San José, a unas 15 cuadras hacia adentro y hacia el norte de la Perón. Para llegar, hay que trepar por la calle Fanzolato. Al final de la subida, se encuentra el loteo El Bernel. Y enfrente, el vaciadero. Las tierras son propiedad de la sucesión Matas. Desde hace cinco años -según pudo corroborar este diario- son utilizadas por la intendencia de Daniel Toledo para arrojar residuos verdes.
Pero basta con dar dos pasos, para ver que ahí dentro se pudre de todo.
¿Legal o ilegal ?
“No hay ningún papel que legalice este vaciadero”, asegura Esteban Agustín Álvarez, otro vecino. De hecho, en febrero último la Defensoría del Pueblo exhortó a Toledo a que erradique el basural y adopte medidas “urgentes” para darles una solución definitiva a la limpieza y el mantenimiento del lugar. “La Ley 7.883 prohíbe en toda la provincia el depósito de residuos en lugares que no se encuentran habilitados”, le decía el defensor, Hugo Cabral, en su resolución.
Consultado al respecto, el intendente electo, Mariano Campero, anticipa que en cuanto asuma se declarará en emergencia la zona de El Bernel. La medida -dice- fue tomada en una reunión que mantuvo este miércoles con los 10 concejales electos. “Hay que resolver un problema estructural, porque esa zona recibe la basura de toda la ciudad”, concluye.
El incendio se propaga por la mitad del predio, al menos. Esas dimensiones equivalen a las de una cancha de fútbol, y más también. A media mañana, la escena ahí es dantesca: en medio de los focos de humo que brotan por doquier, se ven las figuras de los bomberos, difusas.
“Voy a meter una autobomba en la entrada, para que no pase nadie”, anticipa Rodríguez Salazar, el jefe del cuartel. Sucede que, mientras los hombres a su mando procuran apagar el fuego que se expande entre los escombros, ramas, bolsas rotas con basuras de las casas, restos de comidas y un sinfín de porquerías, los camiones de la Municipalidad, de empresas constructoras y los carros tirados por caballos siguen arrojando cosas. Insólito.
“No se puede respirar. Hasta tuvimos que meter a los perros adentro de las casas”, cuenta Inés Rossi, vecina de El Bernel. Luego agrega que, si no fuera por los bomberos, nadie haría nada por ellos: “en la Municipalidad no atienden nuestros llamados”.
No obstante, Armando Raúl Leguizamón -el empleado municipal que se desempeña como encargado del predio- va y viene, de una punta a la otra, en una moto pequeña. Los bomberos necesitan más agua, y él trata de conseguir que desde la intendencia envíen un vehículo cisterna -dice-. “Lo único que se puede tirar aquí es ramas y escombros. Pero está lleno de basura de las casas, que traen los carritos. No podemos terminar con este tema. Ni siquiera podemos sacar a la gente que anda escarbando al lado del fuego”, prosigue. Y señala a los carreros, que continúan con sus quehaceres. Como si nada ocurriera.
“Ellos tienen un sueldo; yo no. De acá me llevo cartones y latas. Los vendo en un corralón y me dan $ 80 por día. No me pueden correr. Con esto mantengo a mis tres hijos”, explica Daniel Ferreira, montado en su carreta, atiborrada de colchones rotos y alambres.
Cerca del mediodía, el viento aviva las llamas. Y el olor de la basura quemada se expande.
El basurero está localizado en San José, a unas 15 cuadras hacia adentro y hacia el norte de la Perón. Para llegar, hay que trepar por la calle Fanzolato. Al final de la subida, se encuentra el loteo El Bernel. Y enfrente, el vaciadero. Las tierras son propiedad de la sucesión Matas. Desde hace cinco años -según pudo corroborar este diario- son utilizadas por la intendencia de Daniel Toledo para arrojar residuos verdes.
Pero basta con dar dos pasos, para ver que ahí dentro se pudre de todo.
¿Legal o ilegal ?
“No hay ningún papel que legalice este vaciadero”, asegura Esteban Agustín Álvarez, otro vecino. De hecho, en febrero último la Defensoría del Pueblo exhortó a Toledo a que erradique el basural y adopte medidas “urgentes” para darles una solución definitiva a la limpieza y el mantenimiento del lugar. “La Ley 7.883 prohíbe en toda la provincia el depósito de residuos en lugares que no se encuentran habilitados”, le decía el defensor, Hugo Cabral, en su resolución.
Consultado al respecto, el intendente electo, Mariano Campero, anticipa que en cuanto asuma se declarará en emergencia la zona de El Bernel. La medida -dice- fue tomada en una reunión que mantuvo este miércoles con los 10 concejales electos. “Hay que resolver un problema estructural, porque esa zona recibe la basura de toda la ciudad”, concluye.
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