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20 Abril 2016

Guardia del Hospital de Niños

Pese a que la Municipalidad ha aumentado el impuesto por barrido y limpieza, en Rondeau al 700 no se cumple con el barrido de la calle. De limpieza no se puede ni hablar, porque los familiares de los enfermos internados en el Hospital de NIños que no caben en la sala de espera por ser numerosos, se apropian de la acera del frente de la puerta de la guardia, se adueñan de los umbrales de entrada de las casas, en las largas horas que demora la atención del paciente y dejan envoltorios, envases y hasta pañales de sus hijos cuando no pretenden usar la calle como baño para menores, aduciendo que el flamante anexo del hospital no tiene inodoro para niños. Es decir, viven produciendo basura pese a que tienen a escasa distancia el contenedor que nadie lava ni mucho menos desinfecta, como se hace en otros lugares del mundo donde existen programas de prevención de la salud pública y del medio ambiente. No es una novedad, y en el tiempo en que vivimos, por ejemplo, en América Latina hay numerosas ciudades cuyos municipios cobran multas a quienes arrojan cualquier basura a la vía pública. Con el traslado de la guardia del Hospital de Niños se ha eliminado la playa de estacionamiento y los familiares de los enfermos -en la sala de espera no se permite esperar sino a un familiar por paciente- no tienen dónde guarecerse como antes en las espaciosas galerías del nosocomio, ni aprovechar la plaza ellos y los niños. Con la guardia trasladada han surgido comercios que expenden comida, y mercado variado y con ello se viene soportando una invasión de alacranes y ahora de ratas y ratones de todos los tamaños, que vienen -dicen- del hospital y también por canaletas, desagües y aberturas, pese a que la SAT cobra mantenimiento de cloaca y no se percibe como en otros tiempos ninguna acción ni de la administración municipal ni menos provincial debidamente planificada y efectiva para asegurar la salud pública de los habitantes.

Elba Aurora Martínez Larrea
elba_larrea@hotmail.com .ar


Heladera social

Mediante la presente quiero felicitar al estudiante de la Carrera de Trabajo Social por su valentía en la publicación respecto del tema de la Heladera Social. Quiero pensar que ello será motivo para generar foros de discusión sobre Políticas Sociales, tan importantes y necesarias para disminuir la pobreza y dar solución a quienes más lo necesiten. Es cierto lo que dice respecto de las dádivas propias del asistencialismo y beneficencia; lo que por otro lado fueron la génesis del Trabajo Social, como disciplina. Mis expresiones de deseo es que se generen discusiones pluralistas tendientes al logro del bien común y no se conviertan en oleajes oportunistas y fundamentalistas que nada bien hacen a los usuarios de estos servicios. Ello permitirá el crecimiento profesional y las intervenciones objetivas de tan rica y necesaria profesión. Estimular los espacios de discusión desde lo formativo es un ardua tarea presente de quienes tienen a cargo la guía y formación de futuros profesionales. La heladera Social es muy parecida a los momentos de reparto de alimentos, colchones o zapatillas cuando se producen catástrofes, inundaciones, etcétera; pero quiero citar un dicho de una persona damnificada: antes que estas donaciones quisiera que arreglen las infraestructura que provocan las mismas. Lamentablemente los paliativos no sirven, sólo es bueno observar compromisos y cumplimiento de cambios que sirvan a quienes son motivos por lo que realizamos intervenciones profesionales.

Héctor Sergio Estrade
sergioestrade@hotmail.com

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Añoranzas

Me emocioné hasta las lágrimas como buena santiagueña (bandeña específicamente) al mirar el programa “En el camino”, que conduce el periodista Mario Markic, en el que se elogia el folclore santiagueño, muy merecido por cierto, y a figuras como Don Andrés Chazarreta, y Julio Argentino Jerez, entre otras tantas cosas bellas que tiene el folclore de esa provincia. Sin embargo, quiero llamar a la reflexión de las autoridades de La Banda (creo que es competencia de la intendencia) sobre el estado de abandono en el que de encuentra el mausoleo de Julio A. Jerez, en el cementerio de La Caridad. Yo lo veo con regularidad porque visito el mausoleo de mis padres que queda al lado del suyo. No se puede creer que si hablamos de su figura, de su música, de semejante talento, no conservemos lo que queda de él, como se merece. Humildemente quiero aportar mi granito de arena, aconsejando que si el folclorista ya no tiene familia, sus restos sean mantenidos en algunos de los prestigiosos museos a los que hace referencia el programa. Decimos que los artistas “no mueren”; ojalá que eso no sean solo palabras.

Marina del Valle Juan

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mansillamilagro@gmail.com


Gobernador mendicante

Otra vez la senadora Beatriz Rojkés con sus frases polémicas, soberbia y desafiante; en este caso haciendo alusión, según ella, a la actividad mendicante de actual gobernador Juan Manzur por fondos para la provincia. Le pregunto qué contestará si se entera que hace 10 años mendigo por salud y una vida digna para los vecinos de Tafí Viejo; que hace años que reclamo por los líquidos cloacales a cielo abierto que contaminan y minan nuestra salud sin respuesta de parte del Estado. Dice también sobre los medios de comunicación: “Cuando estábamos bien nos querían hacer creer que estábamos mal...”. Al respecto, invito a la señora a que acepte mi invitación a recorrer juntos distintos lugares de la “Ciudad del Limón”, y compruebe lo bien que la pasan familias enteras viviendo en la indigencia. Señora Beatriz, le pido que sea prudente en sus dichos y que acepte mi invitación.

Marcelo Maza
Constitución 1.600 Tafí Viejo


Invasión de roedores

Frente a la situación de abandono sanitario que presenta el municipio de Yerba Buena, y a la falta de respuesta por parte del Gobierno ante los reclamos de la comunidad, propongo que esta municipalidad recurra en busca de ayuda al Programa Nacional de Control de Enfermedades Zoonóticas, del Ministerio de Salud de la Nación. Es que los roedores ya han avanzado sobre nuestras viviendas, y no poseemos medios suficientes para neutralizar esta invasión que crece junto con los basurales y acumulación de residuos orgánicos en cada esquina de cada cuadra de Yerba Buena. Los vecinos ya esperamos seis meses el cambio que todos buscamos; ahora pedimos acción de lo prometido en campaña. Es urgente limpiar Yerba Buena, desinfectar espacios públicos. Sabemos que el hantavirus está latente en los roedores que conviven y sobrepasan nuestra población. No es suficiente el control individual sobre esta peligrosa y desagradable invasión; es el Estado quien debe coordinar en forma integral su exterminio, porque posee los medios.

Marcelo Funes
El Salvador 1.987 Yerba Buena


El Puerto Madero del Salí

Según dicen los memoriosos, que un reconocido ex gobernador, en un discurso, dijo: “por fin esta localidad tendrá el puente para que puedan cruzar el río”, y un parroquiano lo interrumpió diciéndole que en la zona no había río, a lo que el político le respondió: “entonces también le haremos el río...”. Más allá de la veracidad o no de la anécdota, se me ocurre pensar que algo similar le ocurrió a nuestra vicepresidenta, Gabriela Michetti, cuando advirtió que podría convertir La Costanera del río Salí, en el Puerto Madero porteño, con paseos, barcos, puente giratorio, monumentos, playas, cerritos, restaurantes, shoppings, etcétera. ¿Alguien me puede explicar quién la llevó y qué parte de La Costanera le mostraron? ¿Le hicieron conocer los pasillos y viviendas precarias donde todos los días se suicida una persona joven, destruido su cerebro por el paco, porro, marihuana y otras sustancias letales? ¿Le dijeron que este flagelo lo padecen todas las barriadas tucumanas y que no sabemos cómo preservar a los niños? ¿Le comentaron que falta empleo y vida digna y que se deben construir albergues de recuperación, y que los lujos son para pudientes, que emigran a otras playas con el sudor del pobre que debe aguantar todo, hasta estas ofensas? No es necesario que nos digan, ya sabemos que los ricos no piden permiso.

Francisco Amable Díaz

Pedro G. Sal 1.180- B° 20 de Junio

San Miguel de Tucumán


La Justicia

Para muchos, pasados los primeros 120 días de gobierno, es el fin de la luna de miel; para el Ejecutivo es lisa y llanamente continuar la titánica tarea iniciada en diciembre, pero con batallas políticas ganadas, realmente gigantescas. Solucionar el conflicto con los holdouts significa empezar a destrabar inversiones, lograr financiamiento para volver a crecer y generar trabajo y demostrar al mundo que puede garantizar la gobernabilidad. Aunque no se están ganando los combates en las góndolas, los sueldos y en el costo de los servicios. Es muy difícil combatir la inflación sin acceso a los mercados internacionales de crédito, vedados por el default que enfermó al país durante 14 años. Hoy el cristinismo se rasga las vestiduras por la inflación, después de años de negación y silencio: tenían prohibido nombrarla, mientras su jefa nos colocaba en el podio de los países más desconfiables del planeta. Es claro que el sinceramiento de tarifas golpea a millones de argentinos a quienes les cuesta llegar a fin de mes o trabajan en negro, pero también es inexplicable que tantos pobres vivan tan mal después de 12 años de “inclusión social plena”, viento de cola y manteca al techo. Axel afirmaba que medir la pobreza era ¨estigmatizar a los pobres ¨. El cristinismo agotó los más importantes stocks que tenía el país: el energético y los dólares del Banco Central. El Estado, en diciembre de 2015, además de gigantesco, ineficiente y corrupto, estaba fundido. Con el altísimo costo del déficit energético, el plan Qunita, la evasión impositiva selectivamente tolerada a los amigos del poder, y la corrupción que gozaba de un manto de impunidad. Mientras, el sector privado tuvo que soportar la creación de nuevos impuestos, suba de alícuotas, regulaciones agobiantes como inútiles, prebendas a ciertos sectores, etcétera. Desde 2002 la carga impositiva pasó del 18,3% del PBI al 36,6%, según informa el Iaraf (Instituto Argentino de Análisis Fiscal), y el Gobierno nacional pasó de recaudar un 11,3% del PBI al 20,5%. Y pese a ello hemos alcanzado el déficit fiscal más grande de nuestra historia. No hay duda de que el camino hacia un país moderno, con las necesarias reformas estructurales, impositivas y fiscales, estará lleno de problemas. Y frente a esta realidad, la sociedad pide a gritos justicia, frente a un aparato estatal que cubría delitos. Sería importante que la ola de justicia que ya está imperando en el país llegue también a esta provincia, para que los tucumanos sepamos el origen del enriquecimiento de funcionarios, las valijas de la Legislatura que salían del Banco del Tucumán, los gastos sociales de legisladores, las obras públicas adjudicadas sin licitación, y tantas otras irregularidades que no son propias de una República, donde todos estamos sometidos a la ley. La Justicia tiene que saldar esa vieja deuda que tiene con la sociedad y ojalá actúe con todo rigor. Los pobres de La Costanera lo necesitan.

José Manuel García González

josemgarciagonzalez@yahoo.com.ar


Reflexión con plena vigencia

Transcribo parte de un texto escrito por mi madre “para sus hijos” hace más de 30 años -quién sabe exactamente en qué contexto del país y del mundo-, pero que lamentablemente mantiene su actualidad: “El mundo se va ensombreciendo por los egoísmos y las injusticias de quienes van esquivando sentimientos y deberes que pudieran resultar un estorbo para sus ambiciones desmedidas. Sus mentes destructivas avanzan sin reparo, e intentan oprimir a aquellos que se les oponen. Nada es un impedimento para alcanzar sus desvirtuadas metas. Ignoran el oprobio, y no les pesa el merecido desprecio mientras sienten que su estrella mantiene sus destellos. El proceder con arbitrariedad es una constante en ellos. Sus conductas malévolas se asientan en la conspiración o la intriga. Generalmente adquieren una habilidad inusitada para corromper o aliar al desprevenido, hasta alcanzar ese vano sol que persiguieron, pero que suele disiparse con la rapidez de un arco iris”. Sirva como homenaje a ella, que padece un avanzado Alzheimer, y como disparador de reflexión para quienes lo lean.

Federico García Hamilton
fghamilton@sakkanasrl.com.ar


Biblioteca Nicolás Avellaneda

No hacen ningún bien a la centenaria biblioteca Nicolás Avellaneda de Concepción cartas como la del lector Hugo Radamé Ruiz (19/04). Critica sin saber. Lo que se está logrando en ese edificio es con el esfuerzo de un puñado de vecinos. No hay subsidios, ni grandes donaciones de dinero. No hay un Mandrake el Mago que presida lo que se va logrando “lentamente”, como dice el lector, pero con gran eficacia. Se nos aconsejó no realizar vereda ni el piso del hall de entrada, porque aún se construye lo único que queda: el salón de teatro, que obliga al cruce permanente de carretillas con material pesado que destrozaría todo. Sí ayudaría, por ejemplo, que los vecinos se acerquen a preguntar qué pueden hacer, cuánto pueden aportar. A veces nos sentimos muy solos en esta tarea ad honorem, con integrantes de la comisión que se repiten año a año porque no tenemos otros. Sí que nos gustaría ir más rápido, pero con críticas constructivas o con aportes, aunque sean con simples ideas. Recuerdo que me interesé por la biblioteca tras una nota de este LA GACETA, que hablaba de su deterioro hace 14 años. Como concepcionense me dio vergüenza. No hay edificio público en el sur de la provincia con la calidad de esta institución. Sabemos lo incómodo que resulta transitar por esa vereda, pero estamos por aplicar una alternativa. A todos los que quieran todo terminado, sería bueno que nos contactaran y colaboraran. Este sábado hacemos una feria americana y necesitamos donaciones.

María Estela López
24 de SePtiembre 1.431
Concepción


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