24 Junio 2016

Barrio Colegiales, Graneros

Los vecinos del Barrio Colegiales de la ciudad de Graneros, emplazado a apenas cuatro cuadras del casco municipal, reiteramos nuestra intención de mostrar nuestra preocupación por el abandono de las tareas de mantenimiento de la ciudad y sus barrios. No es la primera vez que expresamos nuestro malestar. Hubo reiteradas solicitudes formales e informales (expediente 1273/M15, de fecha 8/6/16, la última vez). Desde hace unos tres meses, aproximadamente, que no contamos con alumbrado público; las calles circundantes se encuentran intransitables, debido a los baches, cráteres que, sumado a la falta de veredas, impactan directamente contra la seguridad y la normal circulación vehicular y el paso de los vecinos. Lo que más nos llama la atención es que la única respuesta que recibimos es: “No tenemos presupuesto”. Incomprensible, por cierto, después del tiempo transcurrido. Las imágenes deplorables que presenta nuestro barrio debido a la total ausencia de mantenimiento y limpieza, muestran un problema achacable, en exclusiva, a la falta de gestión, que se está convirtiendo en la principal característica de identidad del Ejecutivo municipal. Toda esta situación pone en evidencia que el gobierno “sigue más interesado en figurar que en gobernar”, por lo que los problemas, lejos de desaparecer, se acentúan cada día más. Ni con la excusa de la celebración del Bicentenario, se ha planificado, aunque más no sea, parte de las tantas necesidades de los habitantes del interior de la provincia.

Oscar González
Avellaneda 500

Graneros


A la memoria de Carlos Gardel

En 1975 el científico Jorge Alberto Sabato (1924-1983) hizo este comentario: “me ocurrió hace 40 años: un canillita atravesó corriendo la plaza de mi pueblo y gritaba: ‘llegó ‘Crítica’ con la muerte de Gardel’. Me ocurrió hace 15 años en Mayagüez, una pequeña ciudad de Puerto Rico: asistía a un Simposio de Energía Nuclear, cuando escuché tararear ‘Volver’ a uno de los mozos que nos servía café. Me ocurrió hace nueve años en un cine de la calle 42 de Nueva York: entré a ver ‘Cuesta abajo’ y me encontré con la sala llena de portorriqueños, cubanos, dominicanos, colombianos, españoles, peruanos, mexicanos y argentinos que seguían como en misa las andanzas del Morocho en la pantalla. Me ocurrió apenas hace cinco semanas en Caracas: en un matutino se publicó una crónica detallada de lo que había sido el debut triunfal de Gardel en esa ciudad, hacía varias décadas. Son cuatro expresiones significativas de un mito que no cesa. Seguro que todos pueden narrar anécdotas semejantes. Pero ¿por qué en Buenos Aires y en Tucumán, en Quito y en La Habana, en Medellín y en Santiago de Chile, en Lima y en Los Ángeles? Y sobre todo ¿por qué todavía, cuando sólo nos quedan borrosas copias de aquellas películas tan primarias y discos obtenidos de fatigadas matrices? No estoy calificado para explicar enigma tan complejo, que ha convocado a ensayistas y antropólogos, historiadores y sociólogos, poetas, eruditos y charlatanes. Tengo la certeza de que su éxito, aquí y en todas partes, se fundamenta en su voz. Y no me refiero a sus características estrictamente musicales, como a la forma en que Gardel utilizó instrumento tan admirable. Esto se prueba de manera terminante no en los grandes tangos, que se defienden solos, sino en aquellos cuya cursilería los condenarían irremediablemente al más definitivo de los olvidos si no fuera por Gardel que, hipnotizando a su audiencia, los hace pasar por buenos cuando no son más que basura. En el sentido más estricto, tangos como esos sólo existen cuando los canta Gardel. Por eso, ante tanta maestría, Enrico Caruso, que algo entendía de este asunto, le dijo alguna vez: ‘Usted tiene una lágrima en la garganta’. Es esa voz, esa voz invicta, la que sustenta legítimamente su triunfo de siempre”.

Luis Salvador Gallucci

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lsgallucci@hotmail.com



Jubilados transferidos

Indignación, y hasta bronca, causan las declaraciones del ex gobernador Alperovich al diario LA GACETA, el 18 de junio. Cuando el periodista le preguntó sobre la pobreza, contestó: “la gente está muy mal, se están viviendo cosas que no se vivían hace 12 años, como ser la situación del sueldo de los jubilados (abuelos) que no les alcanza para vivir”. La verdad es que algo de razón tiene, pero la situación desesperante de los jubilados y pensionados transferidos, fue fruto de la desastrosa administración de él como gobernador. También queremos recordarle que los abuelos jubilados, hace 20 años, cometimos la equivocación de creer en sus palabras, y aceptamos cobrar una indemnización y una jubilación con un sueldo en la proporción del 70% móvil. Alperovich nunca cumplió. De esa manera nos transformamos en los tristemente “jubilados transferidos”. Si algún día se escribe la historia de los políticos que llegaron a gobernar esta bendita provincia, seguramente él ocupará las marquesinas figurando como el mandatario más irresponsable y cínico y además, como el gobernador que más odió a los jubilados. Lo hago responsable también, de que se murieran más de 15.000 abuelos sin haber podido cobrar la deuda del Estado, al negarnos el derecho alimentario, ya que nunca cumplió lo que ordenó la Justicia, mediante sentencia del año 1996. Doce años de desobediencia judicial e incumplimiento de los deberes de funcionario público, configurando todo ello un tremendo perjuicio al sector más desprotegido, al que le negó el más elemental de los derechos, que es la subsistencia y la dignidad de las personas. Alperovich dijo que en su gestión dejó a Tucumán con superávit fiscal, al punto tal que la provincia puso dinero a plazo fijo. Le queremos recordar que ese dinero es de los jubilados transferidos, ya que su gobierno nos congeló nuestro sueldo en el año 2009. Por eso le pedimos al gobernador Juan Manzur su intervención para que termine tanta indiferencia y menoscabo a nuestros derechos, que desconoce los aportes de varias décadas brindadas al Estado provincial con nuestros salarios.

Carlos Núñez

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Paraguay 3.282

San Miguel de Tucumán

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