25 Junio 2016

Amaicha del Valle

Cuando se privatizó la energía eléctrica cada provincia ajustó la distribución a su territorio. Es así que Amaicha del Valle, que estaba conectada a una usina de Catamarca, debió ser provista por una usina local autónoma. El problema es que no suministra la tensión de servicio contractual de 220 voltios. Hemos recibido la última factura sin subsidio lo que nos da derecho a exigir que la empresa cumpla con tal requisito. Dado al alto costo que tiene el gas envasado en la región muchos vecinos hemos migrado a la electricidad para el uso hogareño, cocina, calefacción, etcétera. Por lo expuesto solicito al órgano de control que verifique lo aquí denunciado por ser el ente que debe constatar esa falencia. Una de las consecuencias de esta falta de voltaje es la recurrente caída de red que sufre la sucursal de la Caja Popular de Ahorros, único servicio bancario del lugar.

Tulio Cornalba
ablanroc@yahoo.com.ar


Monteagudo

“Yo no temo hablar en este lenguaje aunque se irriten contra mí las furias del Averno porque ¿qué podrá sucederme? ¿Perder la vida? Cinco veces la he salvado del conflicto de la muerte y yo no deseo existir mientras mi patria esté envuelta en el oprobio”. “Ciudadanos de la América del Sud, jamás podremos ser libres si nos damos de mano a las pasiones: para llegar al santuario de la libertad, es preciso pasar por el templo de la virtud. La libertad no se adquiere con sátiras injuriosas, ni con discursos vacíos de sentido: jamás violemos los derechos del hombre, si queremos establecer la constitución que los garantiza. Que la imparcialidad presida siempre a nuestros juicios, la rectitud y el espíritu de servicio a nuestros intereses personales, y de este modo la patria vivirá y vivirá a pesar de los tiranos”. (Bernardo de Monteagudo. Tucumano. Nació el 20 de agosto de 1789, con 20 años participó en la insurrección del 25 de mayo de 1809 en Chuquisaca. Fue asesinado el 28 de enero de 1825 en Lima, Perú).

Carlos Alberto Civili
mirediciones@gmail.com

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Jubilados sin respuesta

Somos un grupo de jubilados transferidos a la Nación y con un juicio con sentencia en firme, desde el año 1996, para que se nos abone el 82% móvil de acuerdo con la sentencia de esa fecha y en los términos en los que nos jubilamos. Con posterioridad aproximadamente en el año 2003 o 2004 comenzamos un nuevo juicio en forma particular, y recién en 2013 la Cámara Contencioso Administrativa (Sala lll) dio sentencia definitiva a nuestro pedido y cursó las actuaciones al Ejecutivo. Allí las cédulas durmieron hasta febrero, cuando nos pagaron parte de una retroactividad a un grupo de 16 personas, sin hacer caso al dictamen sobre el 82% móvil. Esto sí lo hicieron con el primer grupo que ya, a fines del año pasado, cobró esa pequeña diferencia. Cabe aclarar que se toman los montos aprobados por paritarias en 2014, los que deberán ser ajustados. En cambio nuestras cédulas de la misma Cámara, cursadas nuevamente al Ejecutivo en abril pasado, en las que se ordena que se actualicen los haberes, hasta la fecha no tienen respuesta. Nuestro abogado ya hizo el reclamo y la Cámara intimó -el 16 de este mes- al cumplimiento de la sentencia de 2013 en el término de cinco días, bajo apercibimiento de que en caso de incumplimiento se aplicará al funcionario responsable una sanción pecuniaria, compulsiva y progresiva por cada día hábil de demora.

Mario Oscar Rivet Vozza
mrivetvozza@gmail.com

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Parlasur

Resulta incomprensible, inexplicable y a la vez irrespetuoso la falta de coraje para sancionar y expulsar al tristemente célebre representante argentino en el Parlamento del Mercosur, el tucumano José López. Este indefendible personaje fue sorprendido ocultando con absoluta falta de decoro bolsas con muchísimo dinero en un convento. Ninguna persona en su sano juicio podría negar que este sinvergüenza se burló del pueblo argentino. De allí que surge inevitablemente la pregunta: ¿por qué los representantes de los países que se abstuvieron de votar por la expulsión de López argumentan dar lugar al derecho a la defensa cuando existe una prueba plena del delito? No soy abogado, soy un indignado habitante más de nuestra vapuleada nación, que solicita que alguien especializado dé una respuesta sin fanatismo ni partidismo para saber la verdad.

Miguel Ángel Sáez
yuyosaez@hotmail.com


El Zoo de Buenos Aires

Quiero expresar mi malestar por la arbitraria decisión del Jefe de Gobierno porteño de hacer desaparecer el Zoológico de Buenos Aires para crear en su lugar un “Parque Virtual Interactivo”; todo ello bajo el argumento de que el Zoo referenciado no puede estar ubicado en un centro urbano, ya que los ruidos de los vehículos alteran a los animales; pero me pregunto: ¿Rodríguez Larreta no pensó que este brusco cambio de habitad de los casi 2.500 ejemplares generará en ellos un mayor y lesivo estrés? Se dice que los habitantes del Zoo serán distribuidos, cual una diáspora, en reservas que no se dieron a conocer. Lo cierto es que al fiel estilo del espacio político de Cambiemos, todo se hará rápido y solo quedarán en el otrora Zoo de Buenos Aires 11 ejemplares que no pueden ser llevados a otro lugar por su precario estado de salud. Me pregunto también ¿qué pasará con los empleados del Zoo? ¿Serán despedidos? ¿Se alterará de algún modo perjudicial su relación laboral? D ello el gobierno porteño no dio precisiones, como tampoco en qué consistirá el denominado “Parque Virtual Interactivo”. La cuestión es que 2.500 animales verán desaparecer su hábitat, que aunque en cautiverio, les es propio. El Zoo de la Ciudad de Buenos Aires es monumento histórico nacional y fue inaugurado en 1875 durante la presidencia de Nicolás Avellaneda, como una muestra zoológica destinada al público en general e interesados por la fauna y el amor por los animales. Es menester diferenciar que una cuestión es la prohibición a los circos de explotar a los animales para divertimento, y otra muy distinta hacer desaparecer un monumento histórico nacional; que merecía tal vez mayor atención gubernamental y fondos para el bienestar de los animales que lo habitan y no su desaparición por completo.

Mario Alberto Villafañe

Avenida Alem 173

San Miguel de Tucumán

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