la gaceta / foto de INÉS QUINTEROS ORIO (archivo)
Ex Terminal
Hace un tiempo y por este mismo medio manifesté el deplorable aspecto de la zona de la ex Terminal de Ómnibus. Este diario también publicó una extensa nota hace algunos días, sobre todas las deficiencias que están a simple vista. Pero es evidente que a las autoridades responsables de mantener el orden, la higiene y el buen aspecto, no les interesa como tantas otras deficiencias que se observan en la ciudad. La ex Terminal es una zona totalmente olvidada por la gestión municipal. Suciedad, puestos de venta de mercaderías con plásticos colgando en lamentable estado. Sobre las veredas, como el caso de avenida Sáenz Peña primera y segunda cuadra, es muy dificultoso caminar dado que todo lo que está a la venta se exhibe precisamente sobre la vereda. ¿Y los inspectores? ¿Qué pasa que no controlan? ¿Concurren a la zona? Es una verdadera vergüenza que un lugar tan próximo a la plaza principal tenga semejante aspecto, y que los responsables de la higiene y el orden de la ciudad no hagan absolutamente nada. Es una zona del todo vale, el que quiere colocar un perchero sobre la vereda lo pone y así con muebles, etcétera, porque saben que nadie les dirá que no pueden hacerlo. Pero, reitero, no existe el más mínimo interés por mejorar tan vergonzoso panorama. A las autoridades responsables no les importa.
Matías Lomello
matias7643@gmail.com
La mujer del César
La noticia de la página 3 de LA GACETA (24/8) inspira el título: “La mujer del César no sólo tiene que ser, sino parecer”. La envergadura del tema tratado, entre las autoridades del Poder Ejecutivo y un miembro de la Corte en su propia casa, estimo, hubiera merecido que se canalice por caminos institucionales y no abordado como una “charla de café”. Esta noticia es publicada justo el día que recordamos que hace un año, exactamente, en plaza Independencia alzábamos nuestra voz para denunciar el fraude electoral. La ironía es incuestionable. Aquella votación se nos presentaba como comprada con los más de 500 millones retirados en efectivo; a cara descubierta; y justificada como “ayudas sociales”. La reunión así concertada se muestra como un estigma, ya que deja entrever que la independencia de los tres poderes estaría en duda. La informalidad de la misma pudiera dar la impresión de que algo “feo” se cocina. Nos queda la esperanza de confiar en la Justicia Federal en la causa penal abierta sobre el tema.
Luis Vides Almonacid

luisvides47@yahoo.com.ar
Plus médico I
Ante todo quiero dejar aclarado que desde hace más de 15 años no soy prestador médico del Subsidio de Salud, pero me veo en la obligación de hacer unas consideraciones sobre los honorarios por consulta ($190) que pagará esa institución a los médicos prestadores, prohibiendo el cobro de plus, medida que comparto en parte. Pero por otra parte, analizo los montos netos que percibirán mis colegas al recibir una orden una vez que se practiquen los descuentos que se le realizan y que paso a detallar: a) 7,5 % de gastos administrativos al Colegio Médico; b) 35% de Impuesto a Ganancias; c) 3,5 % de Ingresos Brutos d) 1,5 % de Tributo Económico Municipal (TEM); d) 3% como mínimo de pérdida por inflación hasta que se cobran los honorarios, lo que hace una suma del 50% es decir que el profesional recibiría un monto cercano a 95 pesos, el equivalente al valor de dos botellas grandes de gaseosas, o tres kilogramos de pan o nueve empanadas, por poner algunos ejemplos. Si después de 20 años, como mínimo, de estudios y varios de especialización, la retribución que se intenta pagar es casi degradante y ofensiva, con la anuencia de varias instituciones tanto profesionales como estatales que avalan estos honorarios. Eso sí, deberían los médicos informar a los pacientes detalladamente por qué cobraban plus, aquellos que lo hacían, para concientizar a los enfermos sobre esta situación. Posiblemente se dé como opción a los colegas dejar de ser prestadores del Subsidio de Salud, lo que sería muy injusto, ya que se rompería la relación médico paciente, muchas veces entablada a través de muchos años, en vez de abonar honorarios justos y éticos que retribuyan adecuadamente el acto médico.
Francisco Palazzo

fhugopalazzo@gmail.com
Plus médico II
Continúa esta grave patología ético-legal-profesional. El 24/08, hubo una nueva carta de un lector; al día siguiente, una extensa nota editorial sobre el cobro del plus médico.Ya podemos generar un fascículo reuniendo este tipo de historias (he armado una pequeña colección). Las obras sociales no resuelven el problema: no pagan las sumas que corresponden y no pagan en tiempo. El Colegio Médico ignora, AFIP no controla, y los pacientes no pasan de protestas tenues mientras que muchos señores “médicos” se enriquecen con el dolor del prójimo. En ocasiones, profesionales conscientes y con restos de empatía médica le explican al paciente la situación anómala existente, los gastos en insumos y en posibles colaboradores, y se llega a un acuerdo intermedio en el que uno y otro resigna una porción de su reclamo. Pero la anomalía prosigue y no presenta visos de solución en un país que pretende presentarse como civilizado, parte del tercer milenio y con aspiraciones de superación. El año pasado hice dar de baja a un médico de Asunt por inconducta grave, justamente por este tema. Sin embargo, con absoluto descaro, pretendió cargar la responsabilidad en un empleado. ¿En qué ha quedado el tradicional Juramento Hipocrático? Sugiero escuchar atentamente la letra del tango “Tarde” (recomiendo la versión de Lito Vitale y Juan Carlos Baglietto), con hermosa melodía; sin duda, puede aplicarse a nuestra castigada y querida Tierra.
Máximo E. Valentinuzzi
maxvalentinuzzi@arnet.com.ar















