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Normativa insensata
Como oyente frecuente de radios, quisiera entender cuál es el sentido que tiene la grabación muy acelerada que aparece al final de muchas publicidades, en la que una voz habla a toda velocidad durante varios segundos, diciendo una serie de frases y sonidos incomprensibles a los que no sólo nadie presta atención ni escucha, sino que resultarían indescifrables para algún eventual interesado de hacerlo. Creo que el organismo responsable de semejante exigencia, deberla replantearse la razón de ser de tan incoherente, insensata e incivilizada modalidad, que además de resultar estéril para lograr su objetivo, es nociva y atenta contra la salud mental de los oyentes, estimulando ansiedad, estrés e histeria, entre otros factores, sobre todo en grandes ciudades. En la búsqueda de una sociedad mejor y más sana, el sentido común siempre es bueno. Y creo que en este caso, a todas luces, la normativa resulta retrógrada y enfermiza.
Wenceslao García Hamilton
El zorro pierde el pelo...
En mi condición de jubilado, pregunto al legislador Ramón Santiago Cano, jefe del bloque “Tucumán crece”: ¿cómo un representante del pueblo pretende elogiar al ex gobernador por sus 12 años en el poder y que continúe digitando al actual gobernador? Según lo publicado en LA GACETA del 9/9, el justicialista Cano dijo: “el albañil aprende del otro albañil, del que tiene más experiencia”. Y agrega: ¿qué mejor experiencia que 12 años a cargo del PE? En mi opinión, la experiencia más nefasta y repudiable que dejó el ex gobernador es la de no haber cumplido con la ley sobre el 82% que se le debe a los jubilados. Duele mucho ser subestimado, más aun habiendo sentencia firme de la Suprema Corte de Justicia de la provincia. En fin como el legislador dice, el actual “albañil” Juan Manzur aprendió en tiempo récord lo que le enseñó su antecesor. Según las palabras del legislador, un consumado sofista que nunca dijo nada, absolutamente nada de los jubilados de la plaza. En cambio, elogio, aplaudo y doy mil gracias a este diario por su tesonera e impetuosa lucha contra la impunidad y el abuso de poder por parte de la mayoría oficialista, porque no solamente la impunidad y el abuso de poder es un delito, también lo es la corrupción y la violación de los derechos humanos. Por eso le recuerdo al legislador esa famosa frase popular que dice: “el zorro pierde el “cargo”, perdón, el pelo, pero no las mañas”. También esta: “no hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague”.
Rubén Albornoz

Pedro D. Villalba 903, Yerba Buena
Entendimiento
Creo sin temor a equivocarme que en los últimos 70 años, los argentinos hemos perdido -en promedio- el 50% nuestra capacidad de entendimiento, y es por ello, que no sabemos qué nos pasa. No podemos comprender la realidad y observamos desde la comodidad, cómo otros, especialmente los políticos, dirigen el Estado y por lo tanto nuestras vidas, y así nos va. La falta de entendimiento, producto del enorme retroceso en educación y cultura, nos hunde como sociedad y con espejismos, los gobernantes nos hacen creer que mejoramos, pero dada una determinada cantidad de tiempo soportamos una profunda crisis que nos muestra la realidad incomprendida como tal. En 2001 un hombre de 35 años con su mujer recibieron planes Trabajar, o como se llamen, y así junto con sus hijos fueron durando en el tiempo. Estos planes fueron digitados por gobernadores, legisladores, intendentes, concejales o simples punteros políticos; estos seres humanos que se consideraron “argentinamente vivos” no logran entender que económicamente están en el mismo lugar o peor, que perdieron los 15 años más productivos de la vida y que condenaron a sus hijos a la miseria y a la falta de educación y cultura. Y perdieron además la dignidad, la autoestima y la consideración de los trabajadores ¿Pero cuánto de culpa tienen esos millones de hermanos que se encuentran en esa situación, y que otra posibilidad tenían? Porque la política (artífice de este desastre) los usó otorgándoles unos pesos, el choripán y gaseosa en actos, piquetes o elecciones. ¿Por qué esos planes desde el inicio no los otorgó y administró Anses? Ese organismo es el que posee los datos de todos, sin banderías políticas. Como ocurre en los países desarrollados, en el mismo organismo podría crearse una bolsa de trabajo donde se dirijan las empresas solicitando personal, y así, con capacitación, ir encontrando trabajo. En un período de crecimiento como en el pasado, los planes se hubieran terminado y las personas se encontrarían cobrando un salario y con la libertad y la dignidad intactas ¿pero los involucrados pueden entender lo que les pasó?
Luis Mónaco

monacoluis@hotmail.com
Tributo a la concordia
La carta de la lectora Andrea Paloma Alarcón, “Tributo a la concordia”, del 16/9, amerita mi respuesta, por cuanto me descalifica y descalifica los hechos que nos tocó vivir a los argentinos en los años de la más sangrienta barbarie que nos trajeron los que mancharon el uniforme de San Martín con la sangre de nuestros hermanos. En marzo de 1976, esta gente tomó por asalto a nuestro país y de rehén a nuestro pueblo y pisotearon el orden institucional para poder someter a la Nación a mezquinos intereses foráneos. Desde su casa en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Alarcón nos quiere enseñar a los tucumanos, semántica y latín, además de señalarnos que secuestrar, asesinar a dirigentes políticos, sindicales, estudiantiles, religiosos, niños, mujeres embarazadas o no, obreros y ancianos y robar bebés, es parte de una guerra. Casi todos arrebatados indefensos de sus hogares por las malditas y tristemente célebres “patotas”. Ayer se cumplieron 40 años de la “ Noche de los lápices “ y rindo mi más sentido homenaje a aquellos cuasi niños que fueron masacrados por pretender un boleto estudiantil gratuito. Seguramente la lectora, desde su particular criterio, dirá que eran delincuentes terroristas. La lectora no toma posición equilibrada, como lo expresa en su carta a esta sección. Elige la justificación del horror que vivió el conjunto de la sociedad argentina en manos de aquellos delincuentes sediciosos, condenados por la Justicia y repudiados por el mundo entero. Y quiero concluir estas líneas con una frase de un gran militar y libertador de pueblos: “Soldado maldito el que dispare contra su pueblo, se quede sin patria y sin bandera” ( Simón Bolívar).
Francisco Centurión
francicenturion@yahoo.com.ar
La democracia y los gremios
El “Caballo” Omar Suárez del Sindicato SOMU es una demostración más de la de las tantas que acaecen en las organizaciones gremiales, a lo largo y ancho del país. Dirigentes que se enquistan en los sindicatos y que usan cualquier método para permanecer por años en la conducción, amparados por una ley absurda como la 23.551 (la ley sindical) que les permite la reelección eterna. Hasta el presente no hubo gobierno que la pueda modificar. Esta situación lleva -lo digo con total seguridad- a que en las asambleas donde se eligen las juntas electorales, sean digitadas por el secretariado de las organizaciones. Ellos llevan candidatos (cinco) que siempre salen propuestos y que están dispuestos a ponerse a la orden del secretario general. Para eso es suficiente llevar unos cuantos asambleístas que se los denominan “levanta manos”. A partir de allí todo el acto electoral queda viciado, llevando como propósito la reelección de las autoridades. Así de simple. Si se presenta una lista opositora, que en algunos casos requiere contar con 26 candidatos, ya que modificaron los estatutos para aumentar las secretarías, si se llega a concretar esa conformación, o son impugnados o directamente se “travesea” las urnas que en algunos casos, duermen una semana en las sedes sindicales. Todo preparado para que los dirigentes gremiales permanezcan eternamente en los gremios. Hay dirigentes que llevan más de treinta años en la conducción de sus respectivos sindicatos. En las grandes empresas, en los organismos del Estado, en el comercio, acuerdan con los empresarios o con los altos mandos y logran cargos de dirección. No trabajan, por estar permanentemente con permisos gremiales y acumulan ganancias importantes. La pobreza desapareció de sus vidas. No conozco un dirigente gremial que haya retornado a sus funciones originales. No conozco a uno que luego de tantos años “sacrificándose” por los compañeros, no posea grandes propiedades, autos de alta gama u otros bienes. La democracia sindical no existe. Desde 1983 la vienen peleando para que esa ley benigna los siga protegiendo. En Tucumán, hay varios ejemplares que podrían estar inscriptos en el Libro Guinness. Los hay otros, más avezados que se transforman en políticos. Abandonan la función gremial e ingresan en la política y luego vuelven a los sindicatos. Los capos gremiales son más ambiciosos que los políticos. Poseen más privilegios que estos. No entienden ni les interesa la democracia. Los que hasta ayer estaban divididos en tres CGT irreconciliables, hoy se unieron. Cuando huelen que la cosa no viene bien, todos unidos. ¿Quién le pondrá el cascabel al gato? ¿Quién se animará a modificar esa ley que los protege y ampara? Los trabajadores, los que pagan a veces una abultada cuota sindical, esperan una reacción que les permita elegir con transparencia a sus dirigentes, y aspirar por qué no, a ser elegidos por sus compañeros. Llevamos 33 años de democracia, pero esta aún no se instaló en los gremios.
Hugo César Navarro
hucena@arnet.com.ar


















