01 Octubre 2016

Pobreza en Argentina

La reciente difusión de los verdaderos índices de pobreza e indigencia que afecta a un poco más del 30% de la población argentina, dan cuenta que luego de la década de mayor bonanza económica de nuestra historia no se logró o no se quiso acabar con ese flagelo que afecta a millones de personas. La negación de esta realidad por parte de la anterior administración (en mi opinión la más corrupta y saqueadora de la historia) supuso no llevar adelante las políticas necesarias para mejorar la situación. Sin un diagnóstico claro resulta muy difícil encontrar las soluciones a los problemas. Crearon cuanto plan social (que aún continúan) pudieron inventar: Argentina trabaja, Ellas hacen, Progresar, Procrear, Asignación Universal Por Hijo y por embarazo, entre otros. Los resultados están a la vista: 14 millones de pobres e indigentes. Porque la lógica del plan social, o por lo menos como se lo aplica en Argentina, es dar, pero sin una contraprestación del beneficiario. Ese Estado subsidiador atenta contra la dignidad de las personas y no busca que estas progresen por sus propios medios y capacidades, sino que las mantiene en esa situación de precariedad y abandono por quienes tienen que velar por el bienestar general como reza el Preámbulo de nuestra Constitución. En estos días políticos y periodistas se llenan la boca hablando de “el Estado está ausente”. Se equivocan, el Estado es decadente, ya que no puede garantizar de manera óptima los tres servicios fundamentales que debe prestar, que son la educación, la salud y la seguridad; y la excesiva burocracia en todos los ámbitos impide que se establezcan nuevos comercios y fábricas que generen puestos de trabajo digno. Por lo tanto, es necesario que el actual gobierno cambie de raíz esa mentalidad instaurada por pseudo-progresistas, que pregonan la igualdad social a base de planes sociales, mientras los pobres siguen en la misma condición desde hace tres generaciones, y aplique una política social basada en la educación y en la cultura del trabajo, dos pilares olvidados por la casta política argentina, pero sin los cuales la Nación no logrará abandonar el subdesarrollo en el que estamos inmersos desde hace varias décadas.

Federico Reynoso

federicojoelreynoso@gmail.com


La decepción kelper

“Decepción creciente”, “frustración” o “juego de dos puntas”. Con estos calificativos, Gran Bretaña acusó a Estados Unidos de restarle apoyo a Londres respecto del principio de autodeterminación de los habitantes de las Islas Malvinas, una postura promovida por los ingleses y cuestionada por la Argentina. “La decepción es un sentimiento de insatisfacción que surge cuando no se cumplen las expectativas sobre un deseo”. La expectativa sobre el deseo de un gobierno, no es razón suficiente, en el siglo XXI, para que 2.000 kelpers se queden con el territorio que pertenece a un país de 40 millones. Según un informe de la Comisión de Relaciones Exteriores del Parlamento británico, “la negativa del gobierno estadounidense a reconocer la pretensión del derecho a la autodeterminación nacional de los habitantes de las Falklands (Malvinas) es decepcionante”. El departamento de Estado se preocupó en aclarar que “Estados Unidos continúa reconociendo la administración de hecho del Reino Unido en las islas, pero no toma posición respecto a los reclamos de soberanía de ninguna de la partes”. Ese documento destaca la “frustración” de Gran Bretaña con su máximo aliado militar. “Estamos decepcionados de que la administración de Estados Unidos se niegue a dar prioridad al principio de autodeterminación en su posición de soberanía de las Islas Malvinas”, indicó el informe, de 67 páginas. La realidad de la actitud de los EE.UU se basa en que su sexto presidente, John Quincy Adams, elaboró en 1823 la doctrina sintetizada en la frase “América para los americanos”, que luego fue atribuida a James Monroe, y establecía que: “Cualquier intervención de los estados europeos en América sería visto como un acto de agresión que requeriría la intervención de Estados Unidos”. En 1824 el Reino Unido reconoció la independencia argentina, con la firma de un tratado de paz y comercio, esto fue posterior de la declaración de la Doctrina Monroe, de 1823. Estos tratados no evitarían nuevos intentos de expansión del colonialismo británico, como lo demuestra la invasión inglesa a las Malvinas en 1833. (Tercera invasión inglesa, luego de las de 1806 y 1807, sin éxito, en época de la colonia). La doctrina fue concebida por sus autores, especialmente John Quincy Adams, como una proclamación de los Estados Unidos de su oposición al colonialismo europeo. A pesar de que hace 183 años que Gran Bretaña usurpó Malvinas y exilió a su población argentina, sustituyéndola con súbditos del Reino Unido (kelpers), y que todavía los EE.UU se niegue al principio de autodeterminación de los ex kelpers en su posición de gobierno de facto de las Islas Malvinas, Gran Bretaña creyó que para terminar con sus colonias bastaría la resolución de denominarlas en adelante “territorios de ultramar”. EE.UU sólo reconoce al Reino Unido como un gobierno de facto, que es lo que verdaderamente es. “Lo que se obtiene con violencia, sólo se puede mantener con violencia”. Mahatma Gandhi (1869-1948), político y pensador hindú. Que mucho sabía de colonialismo.

Roberto Walter Sehringer

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rws27c@gmail.com


Líquidos cloacales

Hace un año tenemos la colectora de calle Lizondo Borda y Pasaje Zuviría (Barrio Modelo) rota. Hemos hecho cuatro notas y 20 reclamos en la SAT y sólo logramos que vaya el camión a verificar las fallas, pero nunca llega la cuadrilla a solucionar este problema. Los vecinos sufrimos injustamente la pérdida de líquidos cloacales en nuestros domicilios, y algunos no pueden usar ni siquiera las piletas de sus cocinas, porque vuelve el agua. Confiados en que este espacio que nos brinda LA GACETA pueda ser la vía de una pronta solución, agradecemos a las autoridades toda gestión al respecto.

Clara Giúdice
claragiu@arnet.com.ar

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Tucumanos al volante

He leído en LA GACETA (25/9), la nota “Los tucumanos manejamos mal”, y aprovecho este espacio para aportar al tema. Lo publicado pone en evidencia la fractura que existe entre las normas de seguridad viales y la forma de conducir de mis comprovincianos. Por ello debemos subsanar cuanto antes este divorcio e implementar métodos de control y educativos más creativos y actualizados. Conducir un vehículo (que es mucho más que manejar), es una actividad autorregulada, ya que es el conductor quien fija el límite entre el riesgo estimado o el emergente o no deseado. Su percepción (que siempre es subjetiva), es la que define responsabilidades y puede llevar a que se produzcan situaciones dañosas o criminales (lo más grave: pérdida de vidas). La percepción del riesgo y su aceptación o rechazo, depende de tres factores: 1) Singulares (personalidad). 2) Particulares (entorno ambiental). 3) Generales (apego a las normas, ética, moral, etcétera). Como la percepción frente a los riesgos es subjetiva, se construye desde elementos externos (peligros o amenazas), internos (valores, creencias, actitudes), y participan además la búsqueda de maximizar los beneficios del desplazamiento y otros motivos que pueden ser ajenos al transporte. La gestión actual de la seguridad en el tránsito, pone énfasis en la aptitud, la capacitación (que no es educar) y en los controles que están lejos de ser eficaces y eficientes. Se dejó de lado la actitud, que es en definitiva lo que elige hacer una persona, con los atributos y habilidades adquiridas y que forman parte de su aptitud (los valida o no). Si no tenemos en cuenta este componente, en la administración del sistema tránsito, continuaremos arando en el mar, y los vehículos seguirán siendo usados como un arma mortífera y letal.

Juan Francisco Segura

segurajuanf@hotmail.com


Ferrocarril cargas

Somos ex ferroviarios preocupados por el destino final del ferrocarril de cargas, por el trazado de recuperación de vías, y por el sistema de transferencias de carga automotor- vagón, a los que se suma el traslado ferroviario, descarga y regreso, que actualmente es muy deficiente. Una gran inversión inicial y el enorme costo de mantenimiento nos muestran su final. No nos quedamos en críticas y trabajamos en un proyecto de transporte de cargas automotor ferroviaria, dotada de moderna tecnología, eficiente, con capacidad de carga acorde a la necesidad actual y futura de la región Tucumán, por su enorme potencial y por ser centro de la región, junto a Tafi Viejo, que cuenta con los ex talleres como importante apoyo logístico y de otros emprendimientos complementarios. Sin embargo, hoy, está a punto de su destrucción. Este proyecto conlleva la posibilidad de crear una gran cantidad de puestos de trabajo. Agotamos todos los medios posibles para ser escuchados

Gregorio Sánchez y Carlos Córdoba, y otras firmas

Entre Ríos 25

San Miguel de Tucumán

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