Movilización a la Legislatura
“Por momentos, el Miércoles de Ceniza se transformó en una jornada de carnaval...”. “Los manifestantes tiraban espuma y serpentinas...”. “Los simpatizantes fueron trasladados al menos por un centenar de colectivos...” (LA GACETA, 02/03, sobre lo que ocurría fuera de la Legislatura durante el discurso del gobernador). Una vez más, la vieja costumbre de los políticos para convocar a “a sus seguidores” (según los cálculos de la Policía, hubo 40.000), sin un mínimo de respeto ni de vergüenza. Algunos de nuestros ubicados políticos usaron la vieja estrategia mentirosa, para hacer creer que están cerca del pueblo y haciendo democracia (a su manera). Convierten la política en una arena mediática de pasión por el poder, más que en un asunto de programas, ideales o construcción de ciudadanías democráticas. Asistimos desde años en nuestra provincia a la “democracia” de políticos “celebrities”, que saben estar cerca de los sentimientos y expectativas populares, pero lejos de la sinceridad, el respeto por la dignidad de las personas, la transparencia y la ética. La política en nuestro país, salvo contadas excepciones, ha sido una eterna telenovela de ilusiones. La mala costumbre del populismo emociona, pero no puede resolver nuestras frustraciones con circo permanente, falsas promesas, y asistencialismo al pueblo pobre. Son “líderes” que gobiernan dentro de un autoritarismo “light” farandulesco. Los gobernantes siempre están en la TV, usan rating y encuesta, y no les importa emocionar aunque estén lejos de la verdad. Por eso su lenguaje es elemental y corto de ideas, haciendo de sus discursos un relato de seducción y conquista del amor del ciudadano, abandonando la política de los argumentos para ganar la emocionalidad del entretenimiento y prometer la felicidad.
Pablo J. Giunta
pgj1940@yahoo.com.ar
Poda de árboles y corte de calles
Me pregunto quien es el responsable de la contratación privada de una empresa que lleva mas de tres meses interrumpiendo el tránsito en la sensible zona comprendida por calles San Luis, San Lorenzo, Crisóstomo Álvarez y Las Piedras. ¿Aun con maquinaria y elevadores, pueden tardar tanto? Lo extraño es que vuelven una y otra vez... Además, sólo podaron la parte baja de las copas, dejando ramas muy altas que serian las de riesgo en caso de tormentas.
Jorge Marcelo

Huaier jmh_6644@hotmail.com
Facultad de Medicina I
Como docente en actividad de la Facultad de Medicina de la UNT (desde 1981), leí con sumo interés lo que el doctor Raul Schwam detalla bajo el título “Facultad de Medicina de la UNT: ¿Prestigio en extinción?”. Al respecto coincido en que los excesos de alumnos atentan severamente contra la calidad educativa, máxime cuando se carece de infraestructura, equipamiento y de adecuada proporción entre número de profesores y educandos. Estoy de acuerdo también en que la muy lenta, y a veces inexistente, actualización de la planta docente en algunas cátedras ocasiona serios inconvenientes en el proceso enseñanza-aprendizaje de una disciplina tan compleja y de tan alta responsabilidad. Sin embargo me veo obligado a discrepar en dos puntos principales, expuestos como responsables de la supuesta “extinción del prestigio”. 1) Los profesores académicos, cuya época viví y admiré, no se extinguieron. Todo lo contrario, existen actualmente, y muchos con una formación que hace 40 años atrás era impensada ya que no existían los posgrados, las residencias, las maestrías y otras actividades de perfeccionamiento como hoy. Es cierto que los paradigmas educativos cambiaron y se prefieren, en lugar de “clases magistrales”, actividades teóricas interactivas que son tanto o más inspiradoras para el alumno que las de antaño, si se desarrollan con la debida responsabilidad. 2) A pesar que el autor “acepta desconocer en profundidad cada caso”, incurre en apreciaciones inexactas al referirse específicamente a cátedras como la de Farmacología, que conozco perfectamente porque allí desempeño mi tarea. Como dicha asignatura está dividida en tres: Farmacología Básica, Farmacología Especial I y Especial II, los nueve docentes deben atender alrededor de 1.000 alumnos por año, en una titánica tarea que finaliza en evaluaciones orales, para la Básica; y por elección múltiple, para las Especiales; todas ellas realizadas con la más alta responsabilidad por parte de los profesores, los profesores de trabajos prácticos y el profesor auxiliar graduado que conforman el staff. Bajo ningún punto de vista podemos aceptar que nuestra actividad educativa profesional sea responsable de un menoscabo en el prestigio de nuestra institución.
José Luis Allori
Manuel Alberti 926
San Miguel de Tucumán
pepeallori@hotmail.com

Facultad de Medicina II
Como consejera de la Facultad de Medicina, representante del estamento de Profesores, deseo aclarar algunas aseveraciones de la nota: titulada “Facultad de Medicina de la UNT. ¿Prestigio en extinción? En ella se da preponderancia, entre otras cosas, a clases magistrales y al “multiple choice” como la panacea en el proceso de enseñanza/aprendizaje/evaluación de los futuros profesionales médicos, cuando esta era una modalidad imperante a fines del siglo XIX y principios del siglo XX, con un aprendizaje totalmente informativo y centrado más en el profesor que en el estudiante. Desde esa fecha, y debido fundamentalmente a los grandes avances científico y técnicos, a los cambios epidemiológicos y sociales, pasaron tres generaciones de reformas en la educación médica. Se pasó a un aprendizaje más formativo, centrado en el estudiante y basado fundamentalmente en el aprendizaje y evaluación de las competencias necesarias para un profesional médico del siglo XXI, donde el múltiple choice como único método de evaluación no garantiza la adquisición de esas competencias. Se afirma que existen docentes sin carrera docente, cuando según los datos que existen en nuestra facultad, hasta el 2014, más del 75% de los docentes poseía formación pedagógica certificada y, según los mismos datos, el 97% poseía formación disciplinar en la asignatura que estaba involucrado. Este escenario denota una calidad en formación docente que se encuentra en pocas escuelas médicas. La carrera de médico tiene más de 20 profesores titulares; y aquellos que sólo tienen encargo de cátedra, son profesores que esperan impacientes, la oportunidad de concursar y legitimar las posiciones a las que arribaron por sus propias historias académicas. Las demoras son imputables, generalmente, a la burocracia institucional y no a persona alguna. Se menciona específicamente a cátedras como Farmacología y Anatomía Patológica, donde tanto sus profesores como jefes de trabajos prácticos son profesionales de reconocida trayectoria. La mayoría, con varios concursos docentes rendidos y donde existen escuelas de ayudantes cuyo objetivo es garantizar la formación de recursos humanos para la enseñanza de la asignatura. Comparto algunas verdades que se publican sobre alumnos y agrupaciones estudiantiles que apoyan el ingreso irrestricto y pretenden tener mesas examinadoras todo el tiempo. También señalo como falacia que todos sean iguales, ya que muchos estudiantes y algunos dirigentes no comparten la valoración planteada por el autor del artículo. Es sabido que, en general, los estudiantes de medicina estudian, y mucho.
Liliana Mónica Tefaha
ltefaha@gmail.com
Figuras radicales I
Pareciera que al Ex Concejal y actual funcionario del acuerdo entre Domingo Amaya, Germán Alfaro y José Cano se sintió realmente tocado (le cupo el sayo) por el comentario que vertí al felicitar al lector Willams Fanlo respecto de su crítica sobre algunos dirigentes del radicalismo. Avignone, falta de respeto es que usted suponga lo que puedo o no saber sobre historia argentina, ya que estos personajes pertenecen a nuestra historia. Falta de respeto es que usted no acepte comentarios respecto de cómo destruyeron la UCR, cosa que hicieron -ya aclare anteriormente- no todos los radicales. El proceso se viene desarrollando desde la famosa Alianza. Respecto de los funcionarios que están siendo investigados, estoy de acuerdo con usted. Es más, una vez comprobada la culpabilidad de estos, deben purgar condena como cualquier ciudadano. Eso sí, agreguemos los 80 nuevos casos que involucran al actual gobierno, incluido el Sr Presidente de la Nación. Por último, ya que habla del sufrimiento que padeció en la década ganada, no se olvide que sus actuales socios y jefes inmediatos, Amaya y Alfaro, fueron funcionarios de esa década hasta unos meses antes de las elecciones, cuando quedó en claro que Amaya no sería en candidato a gobernador del oficialismo. Espero que, como expresa, dejemos a los radicales solucionar sus internas y que logren llegar con éxito a dicha meta.
Fernando Carlos Brunet
fernandobrunet55@hotmail.com
Figuras radicales II
Después de leer la carta del lector Avignone (“Figuras Radicales”, 02/03), quiero decir que el verdadero ofuscado es él, cuando descalifica al lector Fernando Brunet, sólo por opinar diferente o, en todo caso, porque hace uso del derecho inalienable de expresarse con libertad. Avignone culta su incondicional y cuasi fanática adhesión al PRO detrás de hombres de la talla de Alem, Yrigoyen y Raúl Alfonsín; y pretende incluir a su actual referente político, Mauricio Macri, en esta lista de políticos que ya forman parte de los grandes hombres que dió nuestra patria. ¡Por favor! Los radicales que nombra no tienen nada que ver con los de la derecha rancia y conservadora de la que usted Avignone es parte, y que hoy gobierna el país. “La causa radical es la causa de los desposeídos” (Leandro Alem), “Para cualquier concertación que quisieramos hacer, nuestro límite es la derecha. Macri, por ejemplo. No podemos traicionar nuestros principios” (Raúl Alfonsín). ¿Leyó o escuchó alguna vez estos conceptos de estos grande líderes radicales? Porque usted y sus correligionarios, no todos felizmente, van a contramano de la propia historia de la UCR y de los intereses de las mayorías populares. Y no lo digo yo sino la triste realidad que hoy padecemos los argentinos, sometidos a la voracidad mezquina y destructiva de un gobierno para unos pocos. Pero el lector Avignone, lejos de guardar la mesura que la situación amerita , se enoja con un opinante y nos “recita” en su carta el “Cambalache” de Discepolín, versión política , además de “chicanear” al lector Brunet. Le puedo asegurar al lector Avignone que no todo es igual: no es lo mismo Marcos Peña Braun que Amadeo Sabattini, Juan José Aranguren que Angel Gerardo Pissarello, Jaime Durán Barba que Moisés Lehebenson, ni Miguel del Sel que Crisólogo Larralde. La coherencia es pensar, sentir y actuar en una misma dirección; y los que hacen política deben mantenerla mínimamente. Ya nadie se “chupa el dedo”.
Francisco Centurión
francicenturion@yahoo.com.ar

















